Cientos de estudiantes chinos vestidos con ropa de colores brillantes, agitando flores y pequeñas banderas de China y Estados Unidos, formaron el pasillo de honor con el que Xi Jinping recibió este jueves a Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo de Beijing, en una ceremonia cargada de simbolismo diplomático que se viralizó en redes sociales.
La escena mostró a Trump —con traje oscuro y corbata roja— avanzando sonriente junto a Xi Jinping —con traje azul oscuro— sobre una alfombra roja, mientras las niñas agitaban flores y los niños izaban banderas de ambos países. En un momento de la ceremonia, Trump dio una palmada amistosa en el brazo del mandatario chino.
Xi Jinping descendió 39 escalones alfombrados en rojo para recibir formalmente a su homólogo estadounidense. La bienvenida incluyó una salva de 21 cañonazos, la interpretación del himno nacional estadounidense por una banda militar y la revista a una guardia de honor del Ejército Popular de Liberación que marchaba a paso de ganso, con un oficial portando espada.
Grandes banderas de ambos países colgaban del edificio, sostenidas por soldados, mientras la Plaza de Tiananmen permanecía completamente despejada, con acceso restringido a funcionarios, periodistas y personal militar.
La recepción replica y amplía el simbolismo de la primera visita de Trump a China en noviembre de 2017, cuando Beijing desplegó una guardia de honor de 18,000 soldados —la mayor formación para un líder extranjero hasta ese momento, según la agencia oficial Xinhua—. La visita actual, que se extiende del 13 al 15 de mayo, es la primera de un presidente estadounidense en funciones a China en casi nueve años.
Trump aterrizó el miércoles en el Aeropuerto Internacional de Beijing Capital a las 19:50 hora local a bordo del Air Force One, donde fue recibido por el Vicepresidente chino Han Zheng, la embajadora china en Estados Unidos Xie Feng y el Viceministro de Relaciones Exteriores Ma Zhaoxu, junto a 300 jóvenes chinos con banderas y una banda militar.
La delegación estadounidense que acompaña a Trump incluye al Secretario de Estado Marco Rubio —quien realiza con esta visita su primer viaje oficial a China en ese cargo, pese a haber sido sancionado previamente por Beijing—, el Secretario del Tesoro Scott Bessent, Elon Musk y Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia.
La agenda de la cumbre Trump-Xi en Beijing abarca comercio bilateral, tecnología, Taiwán e Irán. Entre los objetivos comerciales de Washington figuran compromisos de compra chinos de soja, gas natural licuado y aviones Boeing.
La cumbre busca extender la tregua comercial acordada en Busan, Corea del Sur, en octubre de 2025, que suspendió aranceles que habían escalado hasta el 145% desde Washington y el 125% desde Beijing. Como preludio, el vicepresidente chino He Lifeng y Bessent se reunieron el 12 y 13 de mayo en Corea del Sur para negociaciones comerciales finales.
El instituto Chatham House advirtió que «la agenda corta refleja una preferencia compartida por gestionar la rivalidad antes que resolverla», una valoración que resume las expectativas moderadas con las que ambas partes llegan a esta cumbre entre las dos principales potencias mundiales.
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