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El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, reconoció este miércoles ante la prensa que algunas provincias sufren apagones mucho más prolongados y caóticos que otras, pero se negó a identificarlas y descartó cualquier solución inmediata, alegando que el país no tiene recursos para las inversiones necesarias.
En una conferencia de prensa de carácter "especial", De la O Levy abordó la percepción ciudadana de que ciertas regiones logran rotar los cortes cada seis u ocho horas mientras otras pasan días enteros sin un patrón claro.
«No voy a mencionar provincias, se conocen», dijo el titular, eludiendo nombrar a las más castigadas.
El ministro explicó que las diferencias responden a factores técnicos: cada provincia tiene distinta cantidad de circuitos, distinta demanda y distinta cantidad de circuitos que no pueden ser apagados.
Puso como ejemplo que en algunas provincias los hospitales cuentan con cuatro entradas de alimentación eléctrica, lo que permite a la empresa eléctrica rotar esas entradas manteniendo el centro de salud con energía, pero afectando a toda la población conectada a esos circuitos. «Y lo está haciendo independiente a la rotación de los municipios», explicó.
En otras provincias, esa flexibilidad no existe y requeriría inversiones que el régimen reconoce no poder costear.
«Volveríamos a lo mismo: la energía es una sola. El total del valor de la generación y la demanda es uno solo. Por lo tanto, repartir se hace extremadamente difícil», concluyó De la O Levy.
El trasfondo de esa imposibilidad es la crisis de combustible más aguda en años. Según el propio ministro, desde diciembre de 2025 Cuba no recibió un solo barco con combustible hasta hace pocas semanas. «Eso ocurrió casi cuatro meses después de que no entra un barco de combustible a Cuba», subrayó.
El único alivio fue un donativo de Rusia: 100,000 toneladas de crudo que llegaron el 31 de marzo al puerto de Matanzas, fueron procesadas en la Refinería Camilo Cienfuegos y comenzaron a distribuirse entre el 17 y el 19 de abril.
Ese combustible permitió una mejoría temporal —incluso varios días sin apagones en La Habana— pero se agotó a inicios de mayo, justo cuando las temperaturas suben y la demanda crece.
«Hoy estamos con más temperatura y solamente el sistema electroenergético está trabajando con las termoeléctricas, con Energás y con los parques solares fotovoltaicos», admitió el ministro.
El déficit proyectado para el pico nocturno del miércoles superaba los 2,020 MW, con una disponibilidad de apenas 1,245 MW frente a una demanda de 3,200 MW, lo que implica que alrededor del 61% del territorio cubano podía quedar sin electricidad de forma simultánea.
A ese panorama se suma la salida de servicio de la termoeléctrica Felton, en Holguín, que el ministro justificó por salideros en la caldera y un rodamiento partido en uno de los calentadores de aire regenerativo. «Si eso seguía así trabajando, se iba a dañar completa la unidad», advirtió De la O Levy.
Matanzas ha sido identificada como la provincia más afectada, con circuitos que han acumulado más de cuarenta horas continuas sin electricidad, mientras el ministro se limitó a decir que «se conocen» las provincias más golpeadas, sin ofrecer soluciones concretas ni plazos.
El Sistema Electroenergético Nacional acumula siete colapsos totales en los últimos 18 meses, el más grave el 16 de marzo de 2026, cuando el país entero quedó a oscuras durante 29 horas y 29 minutos.
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