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El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, compareció este miércoles en televisión para reconocer el «malestar» de la población por los apagones, pero sus declaraciones provocaron el rechazo inmediato de cubanos que calificaron la situación no como un malestar, sino como un abuso del régimen ante la crisis eléctrica.
En su comparecencia, De la O Levy intentó justificar los cortes con argumentos que la ciudadanía rechazó de plano: «Ningún Sistema Eléctrico está diseñado para dar apagones», dijo, y añadió que nadie planifica sargazos ni roturas de calderas en las plantas termoeléctricas.
Pero en los comentarios a las declaraciones del ministro los cubanos manifestaron su hartazgo:
"Es hora que se vayan, no alarguen más lo inevitable", "Pero para reprimir y para los Mercedez y BMW de Canel sobra!", afirmaron.
Otros cuestionaron: "Y cuál es la solución. O el pueblo tiene que seguir pagando su irresponsabilidad"?
El propio ministro admitió que en La Habana —la provincia que describe como la más «protegida»— los apagones son de 20 a 22 horas diarias con apenas dos horas de electricidad.
«La situación es muy tensa. Los calores siguen aumentando. Necesitamos combustible. Están entrando combustible por los privados, pero los volúmenes no alcanzan», reconoció.
Las cifras respaldan la gravedad de lo que el funcionario llama «malestar»: el martes la afectación máxima real del sistema llegó a 2,113 MW a las 20:40 horas, con una disponibilidad de apenas 1,230 MW frente a una demanda de 3,250 MW. Por falta de combustible, Cuba dejó de generar 1,100 MW este miércoles.
El propio presidente Miguel Díaz-Canel admitió que la crisis está «particularmente tensa» y estimó un déficit proyectado superior a 2,000 MW para el pico nocturno. En abril solo llegó uno de los ocho buques de combustible que Cuba dice necesitar mensualmente como mínimo.
La respuesta en las calles fue contundente. La noche del martes estalló un cacerolazo en el reparto Bahía con consignas de «¡Abajo la dictadura!», mientras en San Miguel del Padrón vecinos protestaron frente al gobierno municipal al grito de «¡Corriente y comida!».
En Marianao hubo cacerolazos, fogatas y quema de basura, y el domingo se registró un bloqueo de la Calzada de Concha en Luyanó.
No es la primera vez que De la O Levy enfrenta el rechazo ciudadano por sus comparecencias. En abril, cubanos cuestionaron al ministro de Energía por llevar años al frente del ministerio sin resolver la crisis.
En aquella ocasión llegó a afirmar que sin el embargo de Estados Unidos la reducción de apagones habría sido «extraordinaria», una justificación que los cubanos también rechazaron.
El Observatorio Cubano de Conflictos registró 1,133 protestas solo en abril de 2026, un 29,5% más que en el mismo mes del año anterior. El régimen ha respondido con militarización y al menos 14 arrestos en La Habana desde el 6 de marzo vinculados a cacerolazos.
La ONU calificó la situación en abril como emergencia humanitaria: más de 96,000 cirugías aplazadas, cerca de un millón de personas dependiendo de camiones cisterna para agua y casi medio millón de niños con jornadas escolares reducidas. Para los cubanos que soportan 22 horas sin luz bajo el calor de mayo, las palabras del ministro suenan a burla.
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