El musicólogo y ensayista cubano Carlos Olivares Baró afirmó en una entrevista con Tania Costa que el régimen cubano «no va a dejar el poder tras ninguna negociación» y que «la única manera de que esa dictadura de 67 años deje ese poder es sencillamente quitándoselo». Así lo dijo al hilo de la reunión entre el director de la CIA y altos funcionarios cubanos celebrada este 14 de mayo en La Habana.
Olivares, nacido en Guantánamo en 1950 y exiliado en México desde hace aproximadamente cuarenta años, reconoció que la reunión entre John Ratcliffe, director de la CIA, y el jefe de inteligencia del MININT, Ramón Romero Curbelo, «da cierta esperanza» y es «fundamental», pero insistió en que ninguna negociación bastará para desalojar a la cúpula militar del poder. No obstante él reconoce que no quiere morirse sin ver "un Guantánamo libre", algo que, en su opinión, no parece que vaya a ocurrir pronto.
Sobre la intervención militar de EE.UU. en Cuba, que Olivares considera necesaria, aclara que «la agresión no sería al pueblo cubano, la agresión sería en contra de la dictadura, en contra de los líderes».
En cualquier caso, precisó que él se refiere a una acción «quirúrgica», comparable a la ejercida contra Nicolás Maduro en Venezuela. «Hay que atacar eso y se acabó el asunto. Hay que hacerlo ya», sentenció.
En el tramo final de la entrevista con CiberCuba, Olivares abandonó el análisis político para hablar desde lo más íntimo. «Me duele Cuba. Lloro y lloro con rabia. Me duele», dijo, antes de confesar el deseo que lo acompaña a sus 76 años.
«Quisiera, antes de morirme, caminar por la calle de Guantánamo y recordar mi infancia e ir al mar, ver las calles donde yo corría. Y no lo puedo hacer, no lo puedo hacer porque tengo 76 años y no sé si me dará tiempo de ir a Guantánamo a ver a mi Cuba donde nací».
Su visión de futuro es clara pero sin urgencia. «Yo tengo la expectativa de una Cuba totalmente libre, una Cuba sin esos militares de la sierra, sin esa cúpula militar, sin esa GAESA que se han enriquecido a costilla del pueblo cubano. Yo quisiera una Cuba democrática, pero tengo 76 años y no sé si podré verla».
Cuando Tania Costa le preguntó si el cambio podría llegar pronto, Olivares fue directo: «No lo creo. Yo creo que el proceso de la Cuba libre va a ser lento, va a ser realidad. Yo diría progresivo».
Pese a ese pesimismo sobre el corto plazo, el ensayista depositó esperanzas en el momento político estadounidense. «El momento de Trump es fundamental para los cubanos. Con Trump se puede lograr un cambio, pero Trump deja la presidencia pronto», señaló, antes de apuntar hacia Marco Rubio como la figura que podría sostener esa presión. «A ver si Rubio gana las elecciones, que sería un índice muy interesante». Aclaró, no obstante, su distancia ideológica. «No soy trumpista, sin embargo me alegra y siento esperanza por los actos de su Administración».
La entrevista se produjo un día después de que Ratcliffe viajara a La Habana para reunirse con el ministro del Interior cubano, Lázaro Álvarez Casas, y con Romero Curbelo, en un encuentro inusual de alto nivel entre ambos países. Cuba atravesaba en ese momento una grave crisis energética tras quedarse sin diésel ni fueloil, y Washington condicionó cualquier avance en el diálogo a «cambios fundamentales» por parte del régimen cubano.
Olivares cerró su reflexión con la misma convicción con la que la abrió: el régimen no cederá por las buenas, y el tiempo —el suyo y el de Cuba— se agota.
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