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El activista y analista cubano Omar López Montenegro publicó esta semana un ensayo en la plataforma Cuba x Cuba el que plantea una paradoja central: el llamado «hombre nuevo» que la revolución prometió forjar durante décadas es, precisamente, quien hoy se expresa con mayor fuerza y directamente contra el sistema que lo creó.
El texto parte de la muerte de Juan Carlos González Marcos, conocido como Pánfilo, fallecido en La Habana el 26 de marzo. Pánfilo se hizo símbolo popular en 2009 al interrumpir una grabación callejera y gritar «¡Aquí lo que hace falta es jama!», una verdad que López Montenegro califica como «la columna vertebral de cualquier ordenamiento humano».
Para López Montegro, quien también preside el Centro Latinoamericano para la Noviolencia, aquella escena fue «más que pintoresca, sintomática; una especie de alegoría de la sociedad cubana bajo el castrismo»: un cubano de a pie que, con un arranque de sinceridad espontánea, hizo añicos una puesta en escena que «se repite a todos los niveles».
El ensayo desmonta con cifras la narrativa oficial de respaldo popular. El presidente Miguel Díaz-Canel presentó 6.230.973 firmas en su campaña de «compromiso con la paz», cifra que representa apenas el 64% de la población cubana según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, muy lejos de los históricos 99,9% de aprobación que el régimen solía proclamar. Se han documentado además múltiples irregularidades: personas que firmaron dos y tres veces, y firmas con números de identidad incompletos.
Los datos del Observatorio Cubano de Conflictos respaldan el argumento. En 2025, el organismo registró 11.268 protestas, denuncias y declaraciones críticas en la isla, más de un 25% por encima de las 8.443 compiladas en 2024. Solo en el primer trimestre de 2026 se contabilizaron 3.383 acciones de este tipo, con tendencia sostenida al alza.
Entre los ejemplos más recientes, López Montenegro cita las protestas en Morón, donde cientos de personas salieron a las calles con cacerolazos y consignas de «Libertad» y «Patria y Vida», y las representaciones del régimen huyeron ante la ira ciudadana. También menciona la protesta sostenida durante seis días del llamado «Spiderman cubano» y el episodio en que la Primera Secretaria del Partido en Santiago de Cuba tuvo que subirse a un techo para escapar de la multitud.
En la inmensa mayoría de los análisis sobre Cuba, advierte el politólogo, «la opción 'pueblo' suele ser considerada, como se dice en matemática, un conjunto nulo o vacío». Los gritos en las calles —por «corriente», «comida» y «libertad»— demuestran lo contrario: «La gente sabe lo que quiere, y lo está gritando a voz en cuello».
Para ilustrar la dinámica subyacente de los sistemas comunistas, el ensayo recurre a una cita de Václav Havel: «Los sistemas comunistas brindan la apariencia de un lago congelado, pero debajo de la uniformidad del hielo hay toda una vida en curso, peces que se mueven».
López Montenegro traza un paralelo histórico con el derrumbe del bloque comunista europeo: el sindicato Solidaridad en Polonia, la caída del Muro de Berlín en 1989 y el colapso de Nicolae Ceaușescu en Rumania, quien fue reelegido el 24 de noviembre de 1989 —el mismo día en que terminó el comunismo en Checoslovaquia— y un mes después fue abucheado por más de 100.000 personas en Bucarest antes de su huida y ejecución. Ninguno de esos cambios, subraya, fue producto de maquinaciones de élites ni de potencias extranjeras.
El concepto de «hombre nuevo» fue formulado por Ernesto «Che» Guevara en su ensayo «El socialismo y el hombre en Cuba» (1965), donde planteó que la revolución debía forjar un ser que actuara por solidaridad y deber colectivo, no por interés individual. Ese ideal sirvió durante décadas para justificar el sacrificio material de la población cubana.
«La gran paradoja del 'hombre nuevo' radica en que es precisamente él quien se expresa de forma más directa contra el régimen de exclusión política», concluye López Montenegro, cuyo argumento central es que no hay cambio real sin acción ciudadana concreta: la voz del pueblo cubano lleva tiempo hablando, y solo hace falta escucharla.
Preguntas Frecuentes sobre la Situación Política en Cuba y el Activismo Social
CiberCuba te lo explica:
¿Quién es el «hombre nuevo» de la revolución cubana y por qué se expresa contra el régimen?
El «hombre nuevo» es una paradoja del régimen cubano, ya que se refiere al individuo que fue moldeado por la revolución para actuar por solidaridad y deber colectivo, en lugar de interés personal. Sin embargo, Omar López Montenegro argumenta que es precisamente este «hombre nuevo» el que hoy se levanta con más fuerza contra el régimen, al evidenciar la falta de respaldo popular y la creciente insatisfacción en Cuba.
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¿Cómo se ha manifestado el descontento popular en Cuba en los últimos años?
El descontento en Cuba se ha hecho visible a través de un incremento significativo en protestas, denuncias y declaraciones críticas. En 2025 se registraron 11.268 protestas, denuncias y declaraciones críticas, un aumento de más del 25% respecto al año anterior. Este descontento se ha manifestado en acciones como cacerolazos, marchas y huelgas de hambre, evidenciando una creciente resistencia contra el régimen.
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¿Qué irregularidades se han documentado en la campaña «Mi Firma por la Patria» en Cuba?
Se han documentado múltiples irregularidades en la campaña de firmas del régimen cubano, incluyendo firmas duplicadas, números de identidad incompletos y coerción para firmar en centros de trabajo y educativos. Estas prácticas han sido criticadas como una farsa propagandística que no refleja un apoyo genuino del pueblo cubano.
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¿Cuál es la situación actual de la crisis alimentaria en Cuba?
La crisis alimentaria en Cuba es severa. Según el Food Monitor Program, el 96,91% de los cubanos ha perdido acceso adecuado a alimentos debido a la inflación y la caída del poder adquisitivo. Además, una de cada cuatro personas se acuesta sin cenar, lo que evidencia la gravedad de la situación alimentaria en la isla.
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