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El senador republicano Lindsey Graham aplaudió este viernes la decisión de la administración Trump de buscar una acusación penal formal contra el exjefe de las Fuerzas Armadas cubanas Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate en 1996.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Graham calificó el acto como «cobarde y despreciable» y afirmó que la acusación era algo «largamente esperado».
«Si los reportes son precisos, aplaudo la decisión de la administración Trump de buscar una acusación formal contra Raúl Castro de Cuba por el cobarde y despreciable acto de derribar dos aeronaves civiles en 1996, que resultó en la muerte de cuatro personas, incluyendo tres estadounidenses», escribió el legislador.
The Associated Press y CBS News reportaron que el Departamento de Justicia prepara la acusación contra Castro, de 94 años, quien era jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cuando ocurrió el incidente.
Según el Miami Herald, el indictment federal sería revelado el 20 de mayo —Día de la Independencia de Cuba— en un acto simbólico en la Freedom Tower de Miami, organizado por la Fiscalía del Distrito Sur de Florida para honrar a las víctimas.
El presidente Donald Trump, consultado a bordo del Air Force One, no confirmó ni desmintió la información: «No quiero comentar sobre eso. Dejaré que el Departamento de Justicia se pronuncie».
El derribo ocurrió el 24 de febrero de 1996, cuando dos avionetas Cessna desarmadas de Hermanos al Rescate fueron abatidas por cazas MiG-29 cubanos sobre aguas internacionales en el Estrecho de Florida.
Las cuatro víctimas fueron Armando Alejandre Jr. (45 años), Carlos Costa (29), Mario de la Peña (24) y Pablo Morales (29), cuyos cuerpos nunca fueron recuperados.
Tanto la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) como la Organización de Estados Americanos (OEA) determinaron que los aviones fueron derribados entre nueve y diez millas náuticas fuera del espacio aéreo cubano, sin advertencia previa, en violación del derecho internacional.
El FBI habría conservado documentos sobre una supuesta «Operación Venecia», presuntamente planificada desde el 13 de febrero de 1996, y existe un audio de junio de ese año en el que Raúl Castro describiría el proceso de decisión sobre el derribo.
Hasta ahora, la única persona acusada en EE.UU. en relación con el caso fue Gerardo Hernández, jefe de la red de espionaje cubana, condenado en 1999 por conspiración para cometer asesinato. Hernández fue liberado en 2014 como parte del acuerdo de normalización entre las administraciones Obama y Raúl Castro.
La presión para reabrir el caso se intensificó en los últimos meses. En febrero de 2026, congresistas cubanoamericanos como Rick Scott, Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar exigieron al Departamento de Justicia reabrir el caso, y en marzo la Fiscalía General de Florida reabrió formalmente la investigación criminal.
El congresista Carlos Giménez calificó a Castro de «dictador» y exigió que sea acusado por «matar a estadounidenses».
Si se concreta, la acusación contra Raúl Castro sería la primera vez que un exjefe de las Fuerzas Armadas cubanas enfrenta cargos penales en EE.UU. por este caso, treinta años después del crimen.
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