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Elisa Brito Fernández, madre cubana oriunda de Las Tunas, publicó en Facebook un testimonio desgarrador sobre su emigración junto a sus dos hijos pequeños, en el que denuncia al régimen cubano por haber forzado la salida de millones de familias de la isla.
El texto, acompañado de una fotografía tomada dentro del avión que los llevaba fuera de Cuba, describe con precisión el patrón que se ha vuelto habitual en la isla: familias que venden todo lo que tienen para costear un viaje que perciben como la única salida posible.
«Hoy me tocó a mí. Como les ha tocado a miles de cubanos que venden hasta la última cuchara de su casa para marcharse, aferrados a la esperanza de regalarles un futuro mejor a sus hijos», escribió Elisa.
La autora relata que pensó estar preparada para el momento, pero que la realidad la derrumbó: «Cuando el avión despegó, sentí que una parte de mi alma se quedaba en aquella tierra que tanto amo».
Su definición de la emigración resume el dolor de una generación entera: «Emigrar no es montarse en un avión; es arrancarse las raíces con las manos».
Elisa describe cómo su bebé, demasiado pequeño para comprender lo que ocurre, no recordará los paseos a caballo con su abuelo Tite, ni las noches en que su abuela lo dormía y le preparaba su leche, ni los momentos en que compartía «un pedacito de huevo como si fuera el tesoro más grande del mundo».
Su hija mayor también lloró, pero por razones distintas: «No lloró porque no quiera un futuro mejor. Lloró porque en Cuba dejó su infancia. Dejó a sus amigos, sus juegos, sus risas interminables».
Sobre los sabores que su hija dejó atrás —el poquito de frijoles que le hacía su abuela—, Elisa escribe una de las frases más emotivas del texto: «Porque hay sabores que no vienen de la comida, vienen del amor».
La madre tunera no oculta su agotamiento ni su rabia: «Amo a Cuba con toda mi alma, pero estamos cansados. Cansados de sobrevivir cuando deberíamos estar viviendo».
Y lanza una advertencia directa a quienes considera responsables: «Que nadie me diga que todo está bien cuando millones se han ido y millones más sueñan con irse».
El testimonio de Elisa se enmarca en una crisis demográfica sin precedentes en Cuba.
Según cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, la población residente de la isla cayó de 11,18 millones en 2020 a 9,74 millones en 2024, una pérdida de más de 1,43 millones de habitantes.
Solo en 2022 y 2023, más de un millón de cubanos abandonaron el país, la mayor ola migratoria registrada en la historia reciente de la isla. En 2024, el saldo migratorio externo oficial fue de -251,221 personas.
El economista Juan Carlos Albizu-Campos estima que entre 2020 y 2024 emigró el 24% de la población cubana.
Testimonios similares al de Elisa han circulado en redes sociales durante 2025 y 2026, reflejando un estado colectivo de agotamiento y rabia contenida.
Despedidas de madres que dejan hijos en Cuba, abuelos que crían solos mientras sus hijos buscan un futuro en el exterior, y niños que se despiden de sus amigos antes de subir a un avión conforman el rostro más humano de este éxodo.
Elisa cerró su publicación con una frase que condensa la denuncia y la esperanza a la vez: «Porque detrás de cada cubano que se va, hay una historia que sangra. Y la mía hoy también sangra».
Preguntas frecuentes sobre la emigración cubana y sus impactos familiares
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué tantas familias cubanas están emigrando?
Muchas familias cubanas están emigrando debido a la crisis económica, la falta de oportunidades y la situación política en la isla. La escasez de alimentos, los apagones y la falta de perspectivas bajo el régimen socialista han llevado a un éxodo masivo. Entre 2020 y 2024, se estima que emigró el 24% de la población cubana, lo que evidencia la desesperación de millones por buscar un futuro mejor fuera del país.
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¿Cómo afecta la emigración cubana a las familias que se quedan?
La emigración afecta profundamente a las familias cubanas, dejando a muchos niños y ancianos al cuidado de familiares mientras sus padres buscan un futuro mejor en el extranjero. Esto genera un vacío emocional y social, además de una carga económica para quienes permanecen en la isla. Las madres y padres emigrados sufren la culpa y el dolor de la separación, mientras que los niños enfrentan la ausencia de figuras parentales cruciales para su desarrollo.
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¿Qué testimonios reflejan el impacto emocional de la emigración en Cuba?
Numerosos testimonios en redes sociales reflejan el impacto emocional de la emigración en Cuba. Historias de despedidas desgarradoras, reencuentros emocionantes y el dolor de madres que dejan a sus hijos atrás son comunes. Estos relatos muestran la lucha interna entre la esperanza de un futuro mejor y el dolor de la separación, resaltando el costo humano del éxodo cubano.
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¿Qué papel juegan las redes sociales en la documentación de la emigración cubana?
Las redes sociales desempeñan un papel crucial en la documentación y visibilización de la emigración cubana. Plataformas como TikTok y Facebook se han convertido en espacios donde los cubanos comparten sus experiencias, mostrando la realidad y el dolor de la separación familiar. Estos testimonios generan empatía y conciencia sobre las difíciles condiciones que enfrentan quienes emigran y quienes se quedan en la isla.
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