
El éxodo masivo de cubanos ha transformado la vida en el país en un paisaje de casas vacías, abuelos solos y madres que cargan el peso de despedidas sin retorno.
Según un reporte publicado en Facebook por La Hora de Cuba, firmado por Iris Mariño, más de un millón de personas han abandonado el país en los últimos tres años, la mayoría jóvenes profesionales que, aun con títulos, sienten que su futuro no cabe en la tierra que los vio nacer.
Las historias personales reflejan un mismo dolor colectivo. Rey, de 70 años, vive rodeado de recuerdos mientras su hijo, su nieto y su nuera emigraron a Latinoamérica.
Esperanza partió hacia Estados Unidos tras un proceso de reunificación, aunque debió dejar atrás a su hija.
María, artista joven, decidió marcharse después del 11 de julio de 2021, separándose de su madre y su hermana.
Soledad, madre de 35 años que permanece en Cuba, describe la isla como “un castigo eterno”.
Entre apagones de 20 horas y el olor a alimentos descompuestos, llora a escondidas para no cargar a su hijo con su desesperanza. “Él merece algo mejor, merece sueños y luz”, afirma con los ojos tristes.
Estos testimonios ofrecen un mosaico de la angustia y desesperanza que viven hoy las personas que, por una u otra razón, están atrapadas en la isla.
Las consecuencias del éxodo son visibles en todo el país: familias que solo se encuentran en videollamadas, niños que crecen sin sus madres, viviendas convertidas en silencio.
Para algunos, el destino es rehacer su vida en otro lugar; para otros, la muerte en el exilio los sorprende lejos, sin un último adiós de padres o hermanos.
También existe un tercer grupo: el de los resignados a vivir en Cuba, sobreviviendo como pueden y en algunos casos sin tener esperanza, la más elemental de las motivaciones de supervivencia.
Cuba se despuebla mientras el régimen insiste en proyectar una imagen de normalidad.
Pero las despedidas constantes, las ausencias irreparables y la soledad de quienes quedan muestran el precio invisible de la emigración.
En este panorama, la extrema pobreza alcanza al 89 % de los cubanos y el 78 % quiere emigrar, de acuerdo con el Octavo Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, divulgado este martes por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
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