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El sacerdote cubano Alberto Reyes, párroco de Esmeralda (Camagüey) y una de las voces religiosas más incómodas para el régimen, se declaró cautelosamente optimista sobre el futuro de la Isla en una extensa entrevista concedida a la revista española Aceprensa, durante una visita a Madrid.
«Los cubanos tendremos que aprender a vivir en democracia: no será sencillo, pero aprenderemos», afirmó el sacerdote, quien regresó a Cuba cargando maletines con medicinas para su humilde parroquia, en un gesto que ilustra la gravísima crisis humanitaria que atraviesa la Isla.
Reyes describió cómo creció en Camagüey en los años 70 bajo un acoso sistemático al cristianismo, cuando los libros de texto adoctrinaban contra la religión, y a los cristianos se les llamaba «religiosos» con connotación peyorativa de «ignorantes».
Esa hostilidad no quedó en el pasado. La Seguridad del Estado lo ha citado en dos ocasiones para entregarle actas de advertencia, bajo la amenaza de procesamiento judicial si continúa sus críticas públicas.
El régimen lo acusa, junto a otros como el P. Jorge Luis Pérez Soto, el P. Kenny y Fray Lester, de ser «promotores del odio». «Cuando decimos que el cubano debe poder defender sus derechos, manifestarse, ven en ello un discurso subversivo», denunció.
Su serie de publicaciones en Facebook, «He estado pensando…», se ha convertido en una tribuna de denuncia que pone nerviosa a la Seguridad del Estado.
Sobre el papel de la Iglesia, Reyes rechazó la idea de que «los curas no se meten en política». Distinguió entre política partidista -que no corresponde a la Iglesia- y la política en sentido amplio, entendida como preocupación por el bienestar de la sociedad.
«Cuando alguien dice: soy apolítico, en realidad lo que está diciendo es no me importa mi sociedad: si hay gente con hambre; si no hay medicinas; si las calles se han convertido en un basurero, a mí no me importa. Eso es ser apolítico», afirmó.
El párroco asegura que la Iglesia está llamada a hacer política en el sentido amplio, de buscar por todos los medios el bienestar de la sociedad.
«¿Cómo voy a predicar un Dios que es Padre, que nos hace hermanos, que quiere nuestro bien, y, cuando salgo de la iglesia, si hay alguien que tiene hambre o no tiene medicamentos, me desentiendo? Sería una contradicción. Una traición al Evangelio».
Acerca de cómo sería el desmantelamiento del sistema comunista, admitió que le preocupa mucho la violencia, algo que ve como una posibilidad real tras décadas de frustración acumulada.
«Como no haya una transición controlada y tenga lugar un vacío de poder, puede darse un desbordamiento de las heridas que arrase, que nos haga entrar en una espiral de venganza. Temo que eso pase en Cuba. Que un descontrol lleve a una violencia revanchista», lamentó.
Sin embargo, hizo una importante distinción entre justicia y venganza. Defendió la necesidad de que quienes hayan cometido abusos o delitos respondan ante la ley en procesos transparentes, como herramienta para sanar las heridas.
«Las personas que han hecho daño tienen que comparecer ante la justicia; si no, no se dará una transición. Se enconarían las heridas y no seríamos nunca un pueblo capaz de seguir adelante. Mucha gente deberá ser juzgada, y si ha hecho mal, tendrá que responder por ello. Se llama justicia transicional», detalló.
Sobre el creciente apoyo a una intervención militar estadounidense en sectores de la población cubana, sostuvo que ese fenómeno debe entenderse desde la desesperación.
«El cubano no está en la dinámica 'intervención sí, intervención no'. Su deseo es otro. Es el 'yo quiero que esto se acabe ya; no aguanto más: que se acabe como sea, porque estamos desesperados'», afirmó.
Otro de los temas abordados fue el enorme desafío que enfrentaría Cuba después de un cambio político.
Reyes considera que el país necesitará una fuerte ayuda internacional para reconstruir sus instituciones y su tejido social.
Siete décadas sin libertades políticas ni cultura democrática han dejado secuelas en la sociedad actual, profundamente polarizada e intolerante. «Tendremos que aprender a vivir en la libertad, en la escucha, en el trabajo en equipo, en la democracia», expresó.
El sacerdote también mostró preocupación por las luchas de poder que podrían surgir en un escenario postcomunista. Le inquieta que distintos grupos y liderazgos terminen compitiendo por protagonismo en lugar de concentrarse en la reconstrucción nacional.
«Me preocupa que haya una guerra de egos y que en vez de mirar a un objetivo común -una Cuba nueva, plural, integradora, feliz, democrática, libre- nos desgastemos en ver quién pone su bandera», advirtió.
A pesar de esas dificultades, cree que en una sociedad libre surgirán nuevos liderazgos actualmente invisibles por miedo a la represión. «Va a ser complicado, pero aprenderemos. Seremos capaces de lograrlo».
En su opinión, hay señales claras de transformación en la sociedad cubana. El régimen enfrenta una presión creciente no solo desde el exterior, sino desde dentro del país.
«La gente está siendo más libre a la hora de hablar, y ha empezado a soñar, que es un punto importante. La gente está viendo el cambio como algo posible. Algo está pasando, y cristalizará en un cambio más profundo», recalcó.
«Quiero pensar que en tres o cinco años Cuba será un país totalmente distinto; una nación que ha dejado atrás el estancamiento. Sí, soy muy optimista con todo lo que estamos viviendo», concluyó.
Preguntas frecuentes sobre la situación en Cuba y el papel del sacerdote Alberto Reyes
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el sacerdote Alberto Reyes es considerado una piedra en el zapato para el régimen cubano?
El sacerdote Alberto Reyes es una piedra en el zapato para el régimen cubano debido a sus críticas abiertas al sistema político del país. A través de sus publicaciones en redes sociales y sus declaraciones públicas, Reyes denuncia la represión, la falta de libertades y la crisis humanitaria en la isla, lo que le ha valido advertencias oficiales por parte de la Seguridad del Estado.
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¿Cuál es la visión de Alberto Reyes sobre el futuro de Cuba?
Alberto Reyes se declara cautelosamente optimista sobre el futuro democrático de Cuba. A pesar del control autoritario del régimen, cree que los cubanos aprenderán a vivir en democracia y a reclamar sus derechos, un proceso que, aunque complicado, es posible gracias a un creciente descontento popular y un deseo de cambio entre los ciudadanos.
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¿Cómo ha reaccionado el régimen cubano ante las críticas de Alberto Reyes y otros líderes religiosos?
El régimen cubano ha respondido a las críticas de Alberto Reyes y otros líderes religiosos con represión y amenazas. Tanto Reyes como otros sacerdotes han sido citados por la Seguridad del Estado y han recibido actas de advertencia por sus posturas públicas. El régimen los acusa de promover el odio y de tener discursos subversivos.
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¿Qué papel juega la Iglesia Católica en el contexto político actual de Cuba?
La Iglesia Católica en Cuba juega un papel crítico y de denuncia ante la situación política y social del país. Aunque el régimen acusa a los sacerdotes de involucrarse en política, la Iglesia defiende su derecho a preocuparse por el bienestar de la sociedad y denuncia las injusticias y la falta de libertades, convirtiéndose en una de las pocas instituciones que todavía conserva cierta autoridad moral.
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