El analista político Julio Shiling advierte que el daño más profundo que el régimen castrista ha infligido al pueblo cubano no es económico, sino psicológico, sociológico y antropológico, por la destrucción deliberada del vínculo con la historia nacional.
En una entrevista para CiberCuba, Shiling —director del laboratorio de ideas Patria de Martí y autor del libro Dictaduras y sus paradigmas— explicó que el comunismo «cortó el cordón umbilical con la historia cubana», creó una narrativa propia para explicar el acontecer del país desde 1492 hasta 1958 y así «destruyó la forma en que nos identificamos como pueblo».
«Esa fabricación de la historia para encajar un modelo ideológico y un sistema dictatorial político le ha hecho un daño, le ha causado un trauma extraordinario al pueblo de Cuba», afirmó Shiling.
El analista subrayó que este daño suele quedar en segundo plano frente a las crisis materiales, a pesar de que ambos elementos están estrechamente relacionados.
«Oímos constantemente de las penurias económicas que son muy evidentes de ver, pero de igual o hasta de más importancia es el daño psicológico, sociológico y antropológico que se le ha hecho al pueblo de Cuba».
Según Shiling, el régimen no solo impuso una narrativa falsa, sino que reescribió la figura de todos los próceres nacionales para ajustarlos a la conveniencia del castrismo.
«Todos nuestros próceres fueron redescritos conforme a lo que encajaría para el régimen dictatorial Castro comunista», señaló.
El caso más llamativo, a su juicio, es el de José Martí: «Hasta nuestro prócer más grande es cuestionado, es en muchos círculos detestado por esa falsedad del Castro comunismo».
Shiling mencionó también al padre Félix Varela, a Carlos Manuel de Céspedes y a Ignacio Agramonte como figuras distorsionadas por la maquinaria propagandística del régimen.
El analista recordó que Martí expresó que el socialismo no servía y que Agramonte se pronunció contra el comunismo, pero el régimen ignoró esas posiciones.
«No importa que Martí haya dicho que el socialismo no servía, que Ignacio Agramonte haya dicho que el comunismo no servía, nada de eso lo cuentan».
Aseguró que cuando las ideas de un prócer no encajaban con la ideología oficial, el régimen optaba por la descalificación del personaje histórico en cuestión.
«Ellos recalifican o desmeritan diciendo que si Carlos Manuel de Céspedes o Ignacio Agramonte eran burgueses, o sea le dan toda una visión fabricada de lo que ellos quieren presentar».
«El hecho de que den esa versión fabricada no quiere decir que es verdad; ese gran trauma daña la memoria colectiva de una manera extraordinaria».
La entrevista se enmarca en un debate más amplio sobre la Constitución de 1940 como herramienta para la transición democrática, tema que fue objeto de un foro celebrado en Miami la semana pasada, en el que Shiling participó.
El régimen castrista, desde 1959, implementó un control sistemático de la educación, los medios y la narrativa histórica para legitimar su poder, apropiándose de forma selectiva de los próceres de la independencia y silenciando los aspectos de su pensamiento incompatibles con el marxismo-leninismo.
Para Shiling, la respuesta a ese trauma tiene un nombre concreto: «El retornar a la Constitución de 1940 es un mecanismo de sanación y reconciliación nacional».
Preguntas frecuentes sobre el impacto del comunismo en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el principal daño que el comunismo ha causado al pueblo cubano?
El daño más profundo que el régimen castrista ha infligido al pueblo cubano es psicológico, sociológico y antropológico. Según el analista político Julio Shiling, el comunismo destruyó deliberadamente el vínculo de los cubanos con su propia historia, rediseñando 466 años de historia nacional para encajar un modelo ideológico dictatorial.
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¿Cómo ha afectado el régimen castrista la memoria histórica de Cuba?
El régimen ha reescrito la figura de los próceres nacionales para ajustarlos a la conveniencia del castrismo. Esto incluye a figuras históricas como José Martí, Félix Varela, Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte, presentándolos de manera que sirvan a la narrativa del régimen, ignorando aspectos de sus pensamientos que no encajan con la ideología oficial.
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¿Qué propone Julio Shiling para abordar el trauma psicológico causado por el comunismo en Cuba?
Julio Shiling sugiere retornar a la Constitución de 1940 como un mecanismo de sanación y reconciliación nacional. Esta propuesta se enmarca en un debate más amplio sobre la transición democrática en Cuba y cómo restaurar el tejido social dañado por décadas de régimen comunista.
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¿Qué papel juegan los próceres nacionales en la narrativa del régimen castrista?
El régimen castrista ha utilizado a los próceres nacionales como herramientas de legitimación política. Ha manipulado sus legados para hacerlos compatibles con la ideología oficial, distorsionando sus verdaderos pensamientos y acciones para encajar en el marco del castrismo.
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