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Mientras el régimen cubano busca desesperadamente nuevas fuentes de inversión para aliviar la profunda crisis económica que atraviesa la isla, empresarios y funcionarios de Corea del Sur recibieron con cautela el mensaje oficial de La Habana durante un foro celebrado este jueves en Seúl.
Bajo el título «Oportunidades de Negocio en Cuba», el evento reunió a representantes del gobierno cubano y del sector empresarial surcoreano apenas dos años después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Sin embargo, el optimismo mostrado por la delegación cubana chocó con las advertencias sobre los riesgos financieros y logísticos que implica operar en la isla.
Según reportó The Korea Herald, el embajador de Cuba en Corea del Sur, Claudio Monzón Baeza, reconoció las dificultades que enfrenta el país, pero insistió en presentar a la isla como un destino atractivo para los negocios.
«La presión política y económica sobre Cuba está aumentando a medida que Estados Unidos continúa imponiendo nuevas sanciones económicas. Pero esto no significa que Cuba no tenga oportunidades. Cuba sigue siendo una tierra de oportunidades y posibilidades», afirmó durante la inauguración del encuentro.
La delegación cubana estuvo encabezada por Antonio Carricarte Corona, presidente de la Cámara de Comercio de Cuba, quien intentó convencer a potenciales inversionistas de las ventajas de sectores como las energías renovables, la biotecnología, la industria farmacéutica, la agricultura, el turismo, la logística y la minería.
Carricarte también destacó el crecimiento del sector privado autorizado por el régimen en los últimos años, asegurando que más de 10,000 empresas privadas han surgido desde la flexibilización parcial de la economía y que estas participan de manera significativa en la distribución de bienes e importaciones.
En materia energética, el funcionario aseguró que Cuba genera actualmente alrededor del 15 % de su electricidad mediante fuentes renovables y que el objetivo es elevar esa cifra al 25 % para 2030 y al 40 % para 2035. Sus declaraciones contrastan con la realidad cotidiana de millones de cubanos, que continúan sufriendo apagones de más de 20 horas al día en numerosas localidades del país.
Las señales de cautela llegaron desde la contraparte surcoreana.
Lee Myung-joon, director de la oficina de la Agencia de Promoción del Comercio e Inversión de Corea (KOTRA) en La Habana, reconoció que existen oportunidades potenciales, pero alertó sobre las consecuencias que podrían enfrentar las compañías con intereses en Estados Unidos.
«Las empresas coreanas con activos o vínculos financieros en Estados Unidos deben ejercer un alto grado de cautela», advirtió.
Otro funcionario de KOTRA fue aún más explícito al señalar que Cuba no puede ser tratada como un mercado convencional.
«Cuba no es un mercado donde las empresas puedan simplemente aplicar los estándares que utilizan para el comercio ordinario con otros países. Las finanzas y la logística son las áreas que requieren especial precaución», señaló.
La agencia surcoreana identificó múltiples obstáculos para cualquier proyecto empresarial en la isla, entre ellos las dificultades para procesar remesas y pagos internacionales, la escasez de divisas, los problemas de abastecimiento de combustible y la reducción de operaciones de varias navieras internacionales debido al temor a sanciones secundarias estadounidenses.
El foro tuvo lugar en medio de un escenario especialmente complejo para la economía cubana. La isla enfrenta una severa contracción del turismo, uno de sus principales sectores generadores de ingresos. Entre enero y abril de 2026 llegaron apenas 328,608 visitantes internacionales, una caída del 55,8 % respecto al mismo período del año anterior.
A ello se suman las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump contra figuras del régimen y entidades controladas por los militares, incluido el conglomerado GAESA, así como el cierre o reducción de operaciones de varias cadenas hoteleras internacionales.
Pese a ese contexto, La Habana continúa buscando nuevos socios económicos. Las relaciones entre Cuba y Corea del Sur fueron restablecidas en febrero de 2024 después de más de seis décadas sin vínculos diplomáticos formales, aunque los intercambios comerciales siguen siendo limitados. Según datos de KOTRA, el comercio bilateral apenas alcanzaba los 21 millones de dólares en 2022.
Al cierre del foro, Carricarte resumió las expectativas del régimen con una frase dirigida a los empresarios presentes: «Corea del Sur es un país que esperamos añadir a nuestra red de socios económicos».
Las autoridades comerciales surcoreanas, sin embargo, recomendaron a las empresas analizar cada proyecto con extrema prudencia, contar con asesoría legal especializada y evaluar mecanismos de pago alternativos al sistema financiero estadounidense antes de comprometer inversiones en la isla.
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