En medio de la peor crisis agrícola de las últimas décadas, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel anunció este viernes un conjunto de medidas dirigidas a reactivar la producción de alimentos, flexibilizar el acceso a insumos y atraer inversiones hacia el sector agropecuario.
Las iniciativas forman parte del Programa Económico y Social para 2026, sometido a consulta popular a finales de 2025 y revisado, según afirmó el mandatario, con expertos cubanos e internacionales, además del uso de herramientas de inteligencia artificial y referencias a experiencias de países como China y Vietnam.
El anuncio llega en un contexto marcado por el desplome de la producción nacional de alimentos, el aumento de las importaciones y una creciente inseguridad alimentaria que afecta a millones de cubanos.
Más facultades para quienes producen la tierra
El eje central de las reformas anunciadas por Díaz-Canel consiste en otorgar mayores facilidades a productores estatales, cooperativos y privados, para intentar revertir años de deterioro productivo.
Según explicó, las nuevas medidas buscan estimular y recuperar la producción agrícola mediante:
- La entrega de tierras a quienes realmente puedan ponerlas a producir.
- La reducción de las tierras ociosas.
- El incremento de la productividad agrícola.
- La simplificación de los trámites vinculados a la actividad agropecuaria.
El gobernante aseguró que se otorgarán nuevas facultades para el uso de la tierra con el objetivo de que exista "el menor nivel de tierras ociosas" y "los mayores niveles de productividad".
Acceso a insumos, divisas y mercado cambiario
Uno de los anuncios más relevantes está relacionado con el acceso de los productores a recursos que durante años han sido uno de los principales obstáculos para la producción.
De acuerdo con Díaz-Canel, los agricultores podrán:
- Acceder a mercados de insumos en moneda nacional.
- Comprar insumos en divisas.
- Participar en el mercado cambiario.
- Abrir cuentas reales en divisas en bancos cubanos.
"Para que el productor también tenga acceso a mercados de insumo, tanto en divisa como en moneda nacional; para que el productor también tenga acceso al mercado cambiario", afirmó.
Las medidas abarcarían a productores estatales, cooperativos, privados e incluso a proyectos vinculados a inversión extranjera.
Más asociaciones y apertura a la inversión extranjera
El plan también contempla facilitar la cooperación entre los diferentes actores económicos que participan en la producción de alimentos.
Según el mandatario, se crearán condiciones para que productores estatales, cooperativas, privados e inversionistas extranjeros puedan establecer asociaciones y proyectos conjuntos.
Díaz-Canel señaló que todos los actores productivos podrán "interrelacionarse, puedan hacer asociaciones entre ellos", y confirmó que la inversión extranjera también podrá participar directamente en la producción de alimentos.
La intención declarada es fomentar nuevos modelos de negocio capaces de incrementar la producción nacional en el menor tiempo posible.
Menos burocracia para producir
Otra de las promesas anunciadas es la reducción de los obstáculos administrativos que tradicionalmente han afectado al sector agropecuario.
El gobernante afirmó que se pretende agilizar:
- La creación de empresas.
- La aprobación de proyectos agropecuarios.
- Los trámites vinculados a la producción agrícola.
El objetivo, según dijo, es que exista "la menor demora posible y el menor papeleo y la menor burocracia posibles".
La nueva Ley de Tierra amplía el usufructo, pero mantiene límites
Las medidas anunciadas se complementan con el Proyecto de Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal publicado esta semana por el régimen.
La norma amplía los contratos de usufructo hasta 25 años prorrogables y eleva los límites máximos para determinadas actividades agropecuarias hasta 268 hectáreas.
Sin embargo, mantiene importantes restricciones sobre la propiedad y circulación de la tierra:
- Se mantiene prohibido el arrendamiento.
- El Estado conserva el derecho de tanteo sobre cualquier transmisión.
- La propiedad privada continúa limitada a 67,10 hectáreas por titular.
La publicación del proyecto coincidió además con el anuncio de la desaparición del Ministerio de Agricultura, que sería sustituido por un nuevo Ministerio de Agroalimentación, encargado de integrar agricultura, azúcar, pesca e industria alimentaria.
El objetivo declarado: Alcanzar la soberanía alimentaria
Díaz-Canel afirmó que todas estas transformaciones persiguen un objetivo común: reducir la dependencia alimentaria externa y aumentar la producción nacional.
Según explicó, las nuevas modalidades de negocio y las flexibilizaciones previstas deben permitir que Cuba pueda "llegar a la soberanía alimentaria, ser autosuficientes en la producción de alimentos".
Un sector hundido en una crisis histórica
Las medidas llegan cuando la agricultura cubana atraviesa uno de sus momentos más críticos.
- La producción de arroz cayó de 304.000 toneladas en 2018 a 111.000 toneladas en 2025.
- Las viandas disminuyeron un 44%.
- La producción de huevos cayó un 43%.
- La leche retrocedió un 37,6%.
- En 2024 el sector agropecuario registró una caída del 53% en sus producciones primarias.
Cuba continúa importando entre el 70% y el 80% de los alimentos que consume, con un costo cercano a los 2,000 millones de dólares anuales.
Mientras tanto, la encuesta independiente En Cuba Hay Hambre 2025 reveló que el 33,9% de los hogares tuvo al menos un integrante que se acostó con hambre durante el último mes, y organizaciones independientes han advertido sobre una situación de emergencia humanitaria crónica relacionada con la alimentación.
En varias provincias, los campesinos han denunciado que deben intercambiar alimentos por combustible para mantener sus cosechas, mientras otros han regresado al uso de bueyes y molinos de viento ante la escasez de insumos y maquinaria.
Promesas frente a una crisis acumulada
Aunque el gobierno presenta las nuevas medidas como una transformación profunda para rescatar la producción de alimentos, estas aún deberán ser aprobadas por el Buró Político y la Asamblea Nacional en julio próximo.
El anuncio se produce después de años de caída sostenida de la producción agropecuaria y en un escenario donde buena parte de los obstáculos señalados por los propios productores -falta de insumos, burocracia, restricciones comerciales y limitaciones sobre la tierra- continúan siendo responsabilidad directa del modelo económico estatal.
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