El investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, descartó este jueves cualquier esperanza de alivio energético para Cuba en el corto plazo y lanzó una advertencia contundente: la crisis eléctrica se agravará incluso si ocurre un cambio político. «La situación va a ser peor y será peor también en el momento de una transición», afirmó en entrevista con Tania Costa.
Piñón identificó dos problemas simultáneos e independientes que hacen imposible una solución rápida: la falta de combustible para los grupos electrógenos y el deterioro técnico severo de las termoeléctricas.
Sobre el estado actual del sistema eléctrico, el experto fue preciso: «Esta mañana creo que habían 10 u 11 unidades que estaban fuera de servicio. Eso es casi el 60% del total de las 19 unidades que tienen las ocho termoeléctricas».
La termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, ilustra ese colapso técnico. «Guiteras que salió por tres o cuatro días, entró ayer y tengo entendido que hoy otra vez ha salido del sistema», señaló Piñón.
El déficit eléctrico había superado los 2,000 MW la noche del jueves, con 106 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible.
Ante la pregunta de si una transición política podría resolver el problema del combustible en un mes, Piñón respondió con un rotundo no. «No se puede solucionar si es que el modelo es el mismo modelo que tomamos en Venezuela», advirtió.
El experto usó el caso venezolano como advertencia directa. Desde que Nicolás Maduro abandonó el poder el 3 de enero de 2026, en su opinión, Venezuela no ha experimentado ningún cambio real.
«No han soltado los presos políticos. No ha habido cambio de prensa libre. No ha habido ningún anuncio de elecciones libres. Venezuela está igual que estaba cuando sacaron a Maduro del gobierno».
Aplicado a Cuba, el escenario que teme Piñón es que se llegue a un acuerdo donde salgan «uno o dos cabecillas» pero el resto de la burocracia y el partido único continúen en el poder. «Pues entonces yo no sé cómo va a resolver el problema del combustible», dijo.
La diferencia estructural entre ambos países hace ese escenario aún más grave. Washington pudo ofrecer a Venezuela una hoja de ruta basada en reactivar su sector energético porque ese país tiene 300,000 millones de barriles de reservas petroleras. Cuba carece de esa palanca: «¿Qué tiene Cuba? Cuba no tiene nada. Aquí Cuba tiene un poco de níquel», subrayó Piñón.
El análisis llega el mismo día que el Departamento de Estado sancionara a CUPET bajo la Orden Ejecutiva 14404, bloqueando los bienes e intereses de la petrolera estatal cubana bajo jurisdicción estadounidense. Piñón había explicado en la misma entrevista que, aunque los isotanques pueden seguir llegando desde Estados Unidos, los grandes volúmenes por tanqueros están bloqueados porque las terminales marítimas del país están bajo control de CUPET.
También este jueves, Miami-Dade revocó la licencia comercial de Vanguard Energy, la empresa con sede en Coral Gables que había planeado exportar 200,000 barriles mensuales de combustible a Cuba.
«Nosotros vemos nubes muy oscuras en el horizonte porque aunque se arregle el problema de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, va a tomar tiempo reconstruir otra vez toda la cadena de valor petrolera cubana y también de electricidad», concluyó Piñón.
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