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El actor cubano Luis Alberto García Novoa publicó este jueves en su perfil de Facebook un mensaje de alarma sobre el riesgo epidemiológico que enfrenta Cuba en pleno inicio del verano, advirtiendo que el país podría colapsar ante una epidemia de enfermedades vectoriales si no se actúa de inmediato.
En su publicación, García describe la situación sanitaria de la Isla con una imagen que no deja lugar a dudas:
«Soy ateo a tiempo completo pero quiera DIOS que no reviente entre nosotros, en este hirviente caldero aderezado con batallones de mosquitos, aguas negras y kilométricos basureros en el que estamos malviviendo (todavía faltan Julio y Agosto por sumarse a la fiesta), una de esas epidemias, hijas, hermanas, primas o amiguitas del dengue porque vamos a caer en las calles cubanas como iguanas en frente frío intenso».
La advertencia llega en un momento en que el propio régimen ha reconocido el peligro.
El 12 de junio, la viceministra de Salud Pública, Carilda Peña, advirtió en el programa Mesa Redonda que Cuba podría enfrentar una nueva epidemia si no se contienen los factores que favorecen la propagación del mosquito Aedes aegypti.
«Si circulan los cuatro serotipos, evidentemente cuando uno tenga la predominancia en el cuadro de salud nuestro, pudiéramos tener brotes localizados de la enfermedad. Si no hacemos un grupo de acciones, podríamos tener una epidemia», declaró Peña, según recogió el Minsap en su alerta sobre posible epidemia de dengue.
Ese mismo día, autoridades sanitarias de Matanzas confirmaron los primeros casos de dengue de la temporada 2026, además de un número de casos sospechosos bajo vigilancia que describieron como «para nada despreciable».
Una crisis sanitaria con raíces estructurales
Lo que García denuncia no es una percepción aislada, sino una realidad respaldada por datos concretos.
En La Habana, solo 44 de 106 camiones recolectores de basura estaban operativos en febrero de 2026, mientras la ciudad genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de residuos cada día.
Los intensos apagonesobligan a miles de familias a almacenar agua en recipientes que se convierten en criaderos del mosquito transmisor.
A esto se suma la expansión de hepatitis A en todas las provincias del país, con especial incidencia en La Habana, Matanzas, Santiago de Cuba, Ciego de Ávila y Camagüey.
El antecedente inmediato es devastador: según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Cuba cerró 2025 con al menos 81,909 casos de dengue y chikungunya y 65 fallecidos asociados.
El Minsap reconoció oficialmente la epidemia de dengue en noviembre de 2025, meses después de iniciados los brotes.
Una voz que no calla
Esta publicación es la más reciente de una serie de intervenciones públicas del actor en junio de 2026.
El 10 de junio, García acusó a los dirigentes de haber abandonado al pueblo «en las tinieblas de la noche» con una sola orientación: «¡¡jódanse!»
El 16 de junio fue aún más directo al exigir que los gobernantes sufrieran las mismas penurias que el pueblo: «Quiero verles pasando hambre, con esas guayaberas y uniformes 'enchumbados' en sudor, sin poder dormir, sin medicinas, haciéndolo todo a pie, faltándoles dineros para resolver lo que sea. Sufriendo igual que los de abajo».
En ese mismo texto, García rechazó que el embargo sea el único responsable de la crisis: «Basta ya de esgrimir la tesis de que fue, es y será el bloqueo/embargo estadounidense EL ÚNICO CULPABLE de este infierno en el que ardemos».
Con julio y agosto aún por delante -los meses de mayor calor, humedad y reproducción del Aedes aegypti- la advertencia del actor resume lo que los datos oficiales confirman pero el régimen se resiste a asumir como responsabilidad propia: Cuba entra al verano más peligroso de los últimos años sin basura recogida, sin agua potable garantizada y sin luz.
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