Una madre cubana identificada como Ayaini Valdes se ha vuelto viral en redes sociales al documentar su lucha diaria para alimentar a su hijo mediante distintos emprendimientos informales de venta de comida, adaptándose a lo que haya disponible cada día en medio de la crisis que atraviesa la isla.
La mujer, que se describe en Facebook como “una madre trabajadora que busca salir adelante”, ha documentado sus esfuerzos diarios para vender comida y obtener ingresos, pasando de preparar dulces a elaborar tamales, empanadas y chiviricos, según la disponibilidad de ingredientes y las condiciones del día.
En un video publicado el sábado 14 de junio bajo el título “Nuevo emprendimiento”, Ayaini mostró una cocina improvisada al aire libre, con bloques de cemento, una parrilla metálica, un caldero de hierro fundido y leña encendida.
Sobre las imágenes aparecía un mensaje que resume su realidad: “VIVO EN CUBA / DE DULCERAS A TAMALERAS”.

La publicación acumuló más de 80,700 vistas, 6,049 reacciones y 248 comentarios, convirtiendo su historia en un reflejo del drama cotidiano de muchas familias cubanas que buscan sobrevivir mediante pequeños negocios informales.
Ayaini explicó que antes vendía torticas de coco, pero tuvo que abandonar ese emprendimiento porque el precio del azúcar se triplicó.
“Pues tengo un niño que alimentar, así que no puedo quedarme de manos cruzadas”, dijo en uno de sus videos, donde presentó su nuevo negocio de tamales, conocidos también en algunas zonas de Cuba como tayuyos.
La jornada tampoco fue sencilla. Según contó, la lluvia interrumpió el proceso de cocción y tuvo que terminar la preparación con carbón, otro recurso que también aseguró está “bastante caro”.
“Terminamos cansadas y mojadas, pero contentas, pues la venta estuvo divina. Aquí en Cuba, con el hambre que hay, todo lo que sea de comer se vende con rapidez”, expresó.
En publicaciones recientes, la cubana también compartió fotos de chiviricos, empanadas y mazorcas de maíz, acompañadas de mensajes de gratitud y esperanza. En una de ellas escribió: “Gracias a Dios, tengo trabajo para hoy”.
Su historia ocurre en un contexto marcado por la escasez, los altos precios de los alimentos, los apagones y la falta de recursos básicos, que obligan a muchas familias a buscar alternativas para generar ingresos diarios.
El uso de leña, carbón y cocinas improvisadas no responde a una moda ni a una preferencia, sino a las condiciones materiales que enfrentan miles de hogares cubanos.
Para Ayaini, cada venta representa mucho más que un ingreso. Es una forma de resistir, alimentar a su hijo y demostrar que, aun en medio de la precariedad, no está dispuesta a quedarse de brazos cruzados.
La historia de esta mujer refleja una realidad extendida en Cuba. El salario medio mensual en la isla era de apenas 6,506.5 CUP en abril de 2025, una cifra que no alcanza para cubrir las necesidades básicas de una familia.
Una madre cubana mostró en abril de 2025 que gastó 1,080 CUP en comida para su bebé en apenas dos o tres días, comprando viandas y dos libras de pollo a 300 CUP cada una.
La escasez obliga a sustituciones constantes: una cubana explicó este mes que reemplaza el arroz por plátano, yuca y boniato porque la libra de arroz cuesta al menos 250 pesos. Y en noviembre de 2025, una madre de trillizos reveló que cocinaba con leña dentro de su apartamento ante la falta de gas y electricidad.
La cocina a leña al aire libre que muestra Ayaini no es una elección estética: es la adaptación forzada a las condiciones materiales de la Cuba de 2026. Los apagones, la falta de agua y la escasez de insumos convierten cada jornada de producción en un desafío logístico antes de ser un negocio.
El emprendimiento informal de venta de alimentos —tamales, chiviricos, empanadas, maní— se ha convertido en una de las pocas salidas viables porque requiere poco capital inicial y genera efectivo rápido.
Sin embargo, el entorno es hostil: en diciembre de 2025 el gobierno clausuró decenas de mipymes, evidenciando la tensión permanente entre la iniciativa privada y las autoridades de la dictadura.
Preguntas frecuentes sobre la lucha por la supervivencia en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo se las ingenian las madres cubanas para alimentar a sus hijos en medio de la crisis?
Las madres cubanas recurren a emprendimientos informales para generar ingresos y alimentar a sus hijos. Ante la escasez de alimentos y los altos precios, muchas, como Ayaini Valdes, venden comida preparada, adaptándose a los ingredientes disponibles cada día.
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¿Qué desafíos enfrentan las familias cubanas debido a la crisis energética?
La crisis energética ha llevado a prolongados apagones que complican tareas diarias como cocinar y conservar alimentos. Las familias se ven obligadas a usar leña o carbón para cocinar, lo que además encarece y dificulta el proceso debido a la falta de recursos básicos como electricidad y gas.
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¿Cuál es el impacto de la crisis económica en la alimentación de los cubanos?
La crisis económica en Cuba ha llevado a un deterioro del poder adquisitivo, donde el salario medio no alcanza para cubrir necesidades básicas. La inflación y la escasez de productos han hecho que comprar comida sea un problema serio para la mayoría de las familias cubanas.
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¿Cómo afectan los apagones prolongados a la salud mental de los cubanos?
Los apagones prolongados tienen un impacto severo en la salud mental de los cubanos, causando altos niveles de estrés, ansiedad y depresión. La falta de electricidad afecta la rutina diaria, contribuyendo al deterioro psicológico y a una crisis de salud mental en la población.
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