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El Papa León XIV designó este viernes a Mons. Marcos Pirán Gómez como Administrador Apostólico de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa, según informó la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba a las cinco de la tarde, hora de Cuba.
El nombramiento quedó formalizado mediante el Decreto No. 516/2026 del Dicasterio para los Obispos y responde a la vacante dejada por el fallecimiento de Mons. Silvano Pedroso Montalvo, quien murió el 13 de junio a los 73 años a causa de una enfermedad oncológica.
El decreto establece que Pirán Gómez asumirá el gobierno provisional de la diócesis «desde la referida fecha y hasta que el Obispo que sea nombrado tome posesión canónica», con todos los derechos, facultades y deberes propios de los obispos diocesanos.
Mons. Pirán Gómez es obispo titular de Boseta y auxiliar de la Diócesis de Holguín desde 2021, cuando el Papa Francisco lo nombró para ese cargo. Es de nacionalidad argentina, nacido en Buenos Aires el 7 de marzo de 1961, y fue ordenado sacerdote el 9 de diciembre de 1988.
Antes de su ordenación episcopal, ejercía como párroco de San José en Holguín y desde 2016 formaba parte de la Comisión Diocesana de Misiones, con vínculos pastorales en la zona de Maisí, en el extremo oriental de la isla, limítrofe con la diócesis que ahora administra.
La Conferencia de Obispos expresó su gratitud al nuevo administrador y convocó a los fieles a acompañarlo con sus oraciones: «Al mismo tiempo que agradecemos a Mons. Pirán Gómez este nuevo servicio pastoral que asume con generosidad, le aseguramos nuestra oración y pedimos a todos encomendar en sus plegarias a Mons. Marcos y la Diócesis de Guantánamo-Baracoa en este momento».
La diócesis que Pirán Gómez administrará provisionalmente es una de las más jóvenes de Cuba, creada el 24 de enero de 1998 por el Papa Juan Pablo II durante su visita histórica a la isla.
Su predecesor en el cargo, Mons. Pedroso Montalvo, fue el primer obispo afrodescendiente en la historia de la Iglesia Católica en Cuba, un hito que el episcopado destacó en su obituario.
La COCC describió al prelado fallecido como un pastor que vivió «su condición de pastor del pueblo de Dios sin hacer ruidos, pero con entrega y sacrificio silenciosos», al frente de una diócesis «joven, mayoritariamente rural», con escasos sacerdotes y templos, población dispersa y fuerte presencia de iglesias evangélicas.
Pedroso Montalvo había sido diagnosticado con cáncer durante una estancia en Roma, donde recibió atención en el Hospital Gemelli y en la enfermería de la Compañía de Jesús. Regresó a Cuba el 3 de junio y fue trasladado a la enfermería de las Hijas de la Caridad, junto al Hospital Hermanos Ameijeiras, donde se encontraba en estado muy grave antes de su fallecimiento.
El episcopado cubano lo despidió con las palabras de su obituario: «Amó su diócesis y por ella ofreció su propia vida».
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