
El fotógrafo y emprendedor pinareño Mikely Arencibia Pantoja publicó este sábado en Facebook una reflexión titulada «El negocio de la miseria», en la que denuncia cómo la escasez crónica en Cuba ha generado un ecosistema de especuladores que se enriquecen a costa de quienes no tienen alternativa.
La publicación, acompañada de una imagen de una botella de aceite de girasol sobre una bandeja de unos 30 huevos blancos —dos de los productos más escasos y caros del momento—, arranca con una afirmación directa: «En Cuba hay algo que sobra: necesidades. Faltan la comida, las medicinas, los productos básicos... faltan muchas cosas que en otros lugares forman parte de la vida cotidiana».
Arencibia traza una distinción que considera fundamental: no es lo mismo vender para sobrevivir que explotar deliberadamente la desesperación ajena. «No hablo de quien vende para sobrevivir. Hablo de quien entiende perfectamente que del otro lado hay una persona que no puede elegir y, sin ningún escrúpulo, utiliza esa necesidad para enriquecerse», escribe.
El emprendedor señala que la escasez sostenida transforma el mercado en terreno fértil para el abuso: «La escasez crea mercados, es cierto, pero cuando la escasez se vuelve permanente, también crea algo que hoy abunda en Cuba: los especuladores de la necesidad». Para quienes operan así, añade, «la miseria deja de ser una consecuencia y se convierte en una oportunidad».
Pero el diagnóstico más inquietante no apunta al especulador, sino a la resignación colectiva que lo sostiene. Arencibia describe cómo la sociedad cubana ha llegado a considerar normal «escuchar un precio absurdo y responder: 'Bueno… ¿y qué remedio?'». Esa normalización, advierte, es el verdadero problema: «Cuando una sociedad llega al punto en que la respuesta ante un abuso es '¿y qué remedio?', la necesidad ya no está solamente en los bolsillos. También empieza a vivir en la conciencia».
La reflexión llega en un momento de escalada de precios sin precedentes. El aceite comestible pasó de unos 1,500 pesos en abril a superar los 4,000 pesos en agosto, con picos de hasta 7,000 pesos en algunas zonas, tras la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, que eliminó los topes minoristas para aceites comestibles importados. El huevo llegó a 200 pesos la unidad en Placetas, Villa Clara, con cartones que superan los 5,700 pesos.
Ese abismo entre precios y salarios da sustento aritmético a la denuncia. El salario mínimo en Cuba es de 3,210 pesos mensuales desde julio de 2026, mientras que la canasta básica se estima en alrededor de 96,000 pesos al mes —una brecha de unas 30 veces—. Con ese ingreso, un cubano apenas podría comprar 16 huevos al precio topado de Villa Clara o menos de un litro de aceite al precio real de mercado.
Ante la crisis, varias provincias han intentado reimplantar controles. Villa Clara fijó el viernes precios máximos: huevo a 110 pesos y aceite a 2,500 pesos el litro. Matanzas estableció precios referenciales similares, y San Luis, en Santiago de Cuba, hizo lo propio, aunque sus autoridades aclararon que «no se trata de un precio topado». Los controles, sin embargo, nacieron incumplidos: casi el mismo día del anuncio de Villa Clara, el aceite se vendía a 4,000 pesos en Placetas.
No es la primera vez que Arencibia Pantoja pone el dedo en la llaga. En julio publicó reflexiones como «Normalizar lo anormal» y «En Cuba hoy se vive mejor que mañana», centradas en la misma tesis: que adaptarse a la escasez no equivale a vivir. El economista Pedro Monreal resumió este sábado el fracaso de las políticas del régimen con una frase que resuena con el diagnóstico del pinareño: «176 medidas y un solo logro: demostrar que no aprendieron nada».
Preguntas frecuentes sobre la crisis económica y social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la causa principal de la escasez en Cuba?
La escasez crónica en Cuba se debe a una combinación de políticas económicas fallidas y sanciones externas, generando un ecosistema donde especuladores se enriquecen a costa de la necesidad generalizada de la población. La falta de productos básicos, como alimentos y medicinas, se ha convertido en una constante en la vida diaria de los cubanos.
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¿Cómo ha afectado la inflación a los cubanos?
La inflación ha erosionado de manera significativa el poder adquisitivo de los cubanos. Productos básicos han experimentado aumentos de precio desorbitantes, como el aceite y los huevos. Esto hace que los salarios, ya de por sí bajos, no sean suficientes para cubrir ni siquiera las necesidades más esenciales, exacerbando la crisis económica en el país.
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¿Qué papel juegan los especuladores en la crisis cubana?
Los especuladores se aprovechan de la desesperación ajena para enriquecerse, vendiendo productos escasos a precios exorbitantes. Esta práctica se ha convertido en una oportunidad de negocio para muchos, en lugar de un medio de supervivencia, agravando la situación económica y social en el país.
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¿Qué medidas se han tomado para controlar la inflación en Cuba?
Algunas provincias han intentado reimplantar controles de precios para productos básicos. Sin embargo, estas medidas han resultado insuficientes y, en muchos casos, se incumplen, ya que los precios en el mercado real suelen superar los límites establecidos, reflejando la ineficacia del sistema para controlar la inflación.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria en Cuba?
La crisis energética en Cuba ha llevado a apagones prolongados que afectan la calidad de vida de los cubanos. La falta de electricidad interrumpe actividades cotidianas como la conservación de alimentos y el descanso nocturno, y crea un ambiente de estrés y ansiedad que impacta negativamente en la salud mental de la población.
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