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El Ministerio de Comercio de China anunció este lunes, con efectos inmediatos, dos medidas de represalia contra empresas estadounidenses: la inclusión de 10 compañías en su lista de control de exportaciones de productos de doble uso y la prohibición a 46 firmas de defensa y tecnología de participar en licitaciones de compra pública del gobierno chino.
Según informó ABC News, la decisión llega menos de dos semanas después de que el Pentágono ampliara su lista de empresas consideradas vinculadas al aparato militar chino, añadiendo el 8 de junio a 65 nuevas entidades -entre ellas Alibaba, Baidu, BYD, Tencent y Unitree- hasta sumar un total de 188 marcas bajo esa designación.
Las 10 empresas en la diana
Las compañías estadounidense incluidas ahora en la lista de control son Aveox, Red Cat Holdings, Teal Drones, IMSAR, Jaia Robotics, Ball Aerospace & Technologies, Oshkosh Defense, L3Harris Maritime Services, MP Materials y USA Rare Earth.
No es una selección aleatoria: operan en drones, robótica, tecnología aeroespacial, servicios marítimos y, de forma especialmente significativa, en la extracción y procesamiento de tierras raras.
La medida prohíbe a operadores chinos exportarles productos de doble uso, exige detener de inmediato las operaciones en curso y veta también que terceros países transfieran bienes de origen chino a estas firmas.
El Ministerio de Comercio chino justificó la decisión señalando que se adopta con el objetivo de «salvaguardar la seguridad y los intereses nacionales».
El veto a 46 gigantes de la defensa
Por separado, el Ministerio de Finanzas chino prohibió a entidades gubernamentales adquirir productos de 46 empresas estadounidenses, entre las que figuran múltiples unidades de Lockheed Martin, Raytheon, General Dynamics y Boeing Defence, según La Vanguardia.
El impacto económico directo es limitado, dado que estas firmas tienen escasa exposición al mercado chino, y las sociedades conjuntas que ya operan en el país con socios locales, quedan exentas de la prohibición.
George Chen, socio para la Gran China en la firma asesora The Asia Group, calificó la represalia como «una respuesta no sorprendente y proporcionada», aunque advirtió que el efecto será «bastante simbólico», dado que las empresas afectadas «no van a hacer negocios en China».
Las tierras raras, el golpe más estratégico
El elemento más sensible de la represalia es la inclusión de MP Materials y USA Rare Earth, las dos principales apuestas de Washington para reducir su dependencia de China en minerales críticos.
MP Materials opera la única mina de tierras raras activa en Estados Unidos, en Mountain Pass, California, y cuenta con un acuerdo con el Departamento de Defensa que garantiza un precio mínimo de 110 dólares por kilo de neodimio y praseodimio durante una década.
China controla aproximadamente el 70% de la minería mundial de tierras raras y el 90% de la capacidad de refinamiento global, lo que convierte su posición en un cuello de botella estructural para la defensa, los vehículos eléctricos y la electrónica avanzada.
La medida llega apenas días después de que los líderes del G7 se comprometieran en París, el 17 de junio, a reducir su dependencia de proveedores únicos en tierras raras a menos del 60% para 2030.
La ruptura del espíritu de Pekín
La tensión resulta especialmente llamativa porque se produce apenas un mes después de la visita de Estado de Trump a Pekín, en mayo de 2026, donde Xi Jinping y el presidente estadounidense acordaron construir una «relación de estabilidad estratégica constructiva».
Tras la ampliación de la lista del Pentágono, un portavoz del gobierno chino advirtió que las medidas iban «en contra del espíritu de distensión de la reciente cumbre de Pekín» y prometió «una respuesta contundente» si no eran retiradas.
El Ministerio de Comercio chino acusó además a Washington de «hacer un uso abusivo del poder estatal para coartar a las empresas chinas».
Una guerra que ya no se mide en aranceles
Esta no es la primera vez que China recurre a los controles de exportación como herramienta de presión: en abril de 2025 ya incluyó 12 empresas estadounidenses en una lista similar como represalia a los aranceles de Trump.
Lo que distingue la escalada actual es su precisión: no paraliza el comercio bilateral, pero castiga sectores que Washington considera estratégicos para su seguridad nacional e introduce riesgo regulatorio para inversores y proveedores internacionales.
Como señala el análisis del portal digital Negocios.com, «la planificación industrial a cinco años se vuelve casi imposible cuando una decisión política puede alterar una cadena entera en 24 horas», una advertencia que resume el nuevo clima de la rivalidad entre las dos mayores economías del mundo.
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