Rubens Riol: un crítico de cine cubano en las aulas de Princeton

Conversar con Rubens Riol es descubrir la historia de un cubano que transformó la pasión nacida en un cine de pueblo en una vocación intelectual capaz de cruzar fronteras. El próximo viernes presentará en Miami su libro «La emboscada del erizo. Malabares y certezas de un crítico de cine».



Rubens Riol © Milkos D Sosa
Rubens Riol Foto © Milkos D Sosa

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Cuando supe de la existencia de Rubens Riol, de su vínculo con Princeton y de su trabajo como crítico de cine, sentí curiosidad por conocer su historia. Y es que Princeton pertenece a la Ivy League, un selecto grupo de ocho universidades del noreste de Estados Unidos que figuran entre las más prestigiosas del mundo y que incluye a instituciones como Harvard, Yale y Columbia.

El próximo 26 de junio, este escritor regresará a Miami para presentar La emboscada del erizo. Malabares y certezas de un crítico de cine, un libro publicado en 2025 por la editorial Casa Vacía.

Un placer poder conversar contigo, así de cerquita, y compartir un poco de tu día a día, Rubens. Sé que naciste en Pinar del Río y resides en Filadelfia, Estados Unidos. ¿Qué nos traes con este libro?

Julita, el placer es mío. ¿Qué iba yo a imaginar que tú pudieras anunciar el lanzamiento de mi libro y compartir contigo y los lectores de CiberCuba parte de mis vivencias.

Pues, te cuento. Me propongo compartir con el público una obra que condensa 20 años de reflexión sobre el cine cubano y mundial. Más que ofrecer respuestas definitivas, este libro busca contribuir a la formación del público hispano del sur de Florida en la comprensión del lenguaje cinematográfico e invitar a la reflexión sobre los diversos roles que puede desempeñar un crítico de cine en la actualidad.

¿Cuál es tu relación con el cine, te viene de pequeño?

Descubrí el cine desde pequeño. Mi abuela trabajaba en la Sala Avellaneda de Consolación del Sur, un pueblito tabacalero de Pinar del Río. Allí pasaba las tardes después de la escuela.

Mi abuela organizaba incluso maratones de limpieza los fines de semana con los niños del barrio, pues nos gustaba resbalar por los pasillos de granito mientras cargábamos infinitos cubos de agua.

Cuando yo tenía 12 años, abrieron un Círculo de Interés donde nos enseñaron a proyectar y rebobinar películas en 35 mm. Ver películas en la pantalla grande tenía un efecto hipnótico.

Allí vi Fresa y Chocolate, de Titón y Tabío, y Carne trémula, de Almodóvar, entre muchas otras que estaban prohibidas para mi edad y que yo veía desde la cabina. Esa fue mi educación sentimental, imagínate. De ahí nació también mi delirio por el cine.

¿Y cómo fue que pasaste de ser un espectador inocente a convertirte en crítico de cine?

En el año 2000, cuando comencé mis estudios preuniversitarios, cayó en mis manos mi primer libro de crítica cinematográfica: Más allá de la linterna, del amigo y coterráneo Frank Padrón.

De aquella motivación inicial surgió la idea de estudiar Historia del Arte. Más tarde me especialicé en el análisis cinematográfico con una tesis, aún inédita, sobre la desnudez en el cine cubano, un tema divertido y polémico.

¿Lograste ejercer esa profesión y vivir de ella en Cuba?

Bueno, en realidad, creo que nadie podría vivir exclusivamente de la crítica de cine, pues los medios impresos o digitales, tanto en Cuba como en el extranjero, no pagan lo suficiente como para que esta pueda ser considerada una profesión estable.

En mi caso, después de graduarme de la Universidad de La Habana, fui profesor de Historia del Arte durante seis años en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana Vieja. Además de impartir mis clases a trabajadores del Centro Histórico, fundé dos espacios de cine-debate con el apoyo de Eusebio Leal, que era nuestro decano.

Mi trabajo como docente apenas me garantizaba la subsistencia, pero siempre encontré tiempo para publicar en revistas, periódicos y sitios web. Aunque el dinero de esas colaboraciones tardaba en llegar, me salvó en múltiples ocasiones.

Además, fui el compilador de La caricia del látigo (Ediciones ICAIC 2016), un libro homenaje a Rufo Caballero, eminente crítico cultural cubano de las últimas décadas, quien fue mi profesor y mentor.

Publiqué la antología El entierro de las consignas (Editorial Hypermedia 2018), dedicada a explorar las tensiones entre el arte cubano y la política. Ese mismo año debuté en la literatura infantil con un libro de cuentos, ampliando así mi trabajo hacia otros géneros y públicos.

Actualmente vives en Filadelfia. ¿Cómo afectó ese cambio tu vida y tu carrera?

En 2015, emigré solo a Estados Unidos. Ese año fue el más difícil, pues no tenía familia directa en Miami. Viví en casa de amigos y parientes lejanos. Sin embargo, mi primer contrato de trabajo fue como periodista de El Nuevo Herald, apenas tres meses después de mi llegada. Poco después comencé a trabajar como dependiente en una librería y estudiaba inglés por las mañanas.

Mis artículos y entrevistas para el periódico los escribía por las noches. Luego me asignaron una columna semanal donde promovía los estrenos de cine en Miami, y así fue como llegué a entrevistar a personalidades como Richard Gere, Mónica Bellucci, Salma Hayek, Rossy de Palma y Fernando Pérez.

Entenderás que, para alguien que creció en un cine de barrio de la Cuba profunda, la oportunidad de conversar con esas celebridades se sentía como haber alcanzado el sueño americano.

Mi historia pareció cerrarse en un círculo perfecto cuando, en 2017, acepté una plaza como administrador del Tower Theater de la Calle Ocho, un cine local dirigido durante muchos años por Orlando Rojas, el realizador de Una novia para David. Verdaderamente, creo que he tenido mucha suerte.

Mi felicidad se complementa en estos momentos con Max, mi novio, que vendrá a Miami para acompañarme en la presentación del libro. Es un joven muy atractivo y talentoso. Aunque en el pasado fue campeón de lucha libre, hoy está dedicado al mundo del espectáculo y la actuación. Hace poco participó como extra en la película de terror A Quiet Place.

¿Cómo ha influido la distancia en tu vida familiar? ¿Tienes la oportunidad de viajar a Cuba con frecuencia?

Cada vez voy menos. La última vez que estuve en Cuba fue en el verano de 2024. La situación se ha puesto muy difícil. Por otro lado, mi familia es pequeña. En 2025 logré traer a mi madre a Estados Unidos mediante el proceso de reunificación familiar y ahora vive conmigo en Filadelfia. Mi hermana reside en Canadá, mientras que mi tío y su esposa viven en Miami.

Gracias al apoyo de ellos y de mis amigos, puedo presentar ahora mi libro en Miami, una ciudad donde viví durante seis años y a la que me unen recuerdos muy especiales, justo cuando estoy a punto de terminar mi doctorado.

Precisamente, supe que concluyes tu doctorado en la Universidad de Princeton. ¿Qué estudias allí?

Soy candidato a doctor en el Departamento de Español y Portugués, donde me especializo en Estudios Latinoamericanos. Mi investigación examina la fricción corporal como consecuencia de la política de masas en la cultura cubana a partir de 1959. Es decir, analizo fenómenos tan diversos como las movilizaciones, los desfiles, los actos de repudio, las protestas y las colas.

En Princeton imparto clases de Español y de Cine a estudiantes estadounidenses. El doctorado me ayudará a convertirme en profesor de Lengua y cultura caribeñas, y me permitirá seguir investigando los temas que me apasionan.

¿Dirías que tu libro está pensado únicamente para un público académico?

No. Si bien algunos de los temas que aborda el libro pueden interesar al ámbito académico; la mayoría de los textos fueron escritos para un público general. El lenguaje es muy accesible. Además, muchas de las reflexiones están atravesadas por mi experiencia como inmigrante cubano en Estados Unidos, una vivencia con la que creo que muchos lectores hispanos podrán identificarse.

La antología incluye, por ejemplo, críticas de filmes recientes, análisis de cine LGBTQ+, crónicas de muestras y festivales, entrevistas con actores y cineastas de Cuba, Latinoamérica y España —incluidas algunas celebridades de Hollywood—, así como relatos y reflexiones personales vinculadas a dos cineclubes y un blog.

¿Qué significa ese sugestivo título: La emboscada del erizo. Malabares y certezas de un crítico de cine...?

Esa “emboscada del erizo” que escogí como título viene a ser una metáfora que resume la labor del crítico como estratega, demonio con púas, intermediario manso y verdugo invisible, cuya misión última es traducir el lenguaje cinematográfico y su esencia narrativa, aunque no pueda evitar arrojar algún que otro dardo de fuego como estocada a la mediocridad audiovisual, cuando corresponde. Cada película es un universo irrepetible. Saber cómo, cuándo y de qué modo abordarla es un arma que brota del estudio, de la experiencia, de la intuición.

Estoy casi seguro de que muchos lectores disfrutarán encontrarse en estas páginas con algunos de sus actores favoritos y con películas que los han acompañado o marcado de alguna manera.

Aprovecho esta oportunidad que me brinda CiberCuba para informar que la presentación de mi libro tendrá lugar en la Latin Art Core Gallery, ubicada en 1646 SW 8th St., Miami, FL 33135, el viernes 26 de junio a las 7:00 p.m. Será un placer compartir ese momento con los lectores y amigos que deseen acompañarme.

Conversar con Rubens Riol es descubrir la historia de un cubano que transformó la pasión nacida en un cine de pueblo en una vocación intelectual capaz de cruzar fronteras.

En La emboscada del erizo. Malabares y certezas de un crítico de cine, Riol no solo comparte dos décadas de análisis cinematográfico, sino también fragmentos de una vida marcada por la emigración, la docencia, la investigación y el compromiso con el arte.

Le agradecemos su tiempo al compartir recuerdos, desafíos y sueños, y le deseamos el mayor de los éxitos en la presentación de su libro, en la culminación de su doctorado y en los nuevos proyectos.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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