Durante más de dos décadas, Guillermo Durán ha fabricado jaulas artesanales para ganarse la vida en Cuba. Hoy, sin embargo, su mayor obstáculo no es conseguir clientes ni materiales, sino encontrar unas pocas horas de electricidad para poder trabajar.
«Si ahora la corriente viene de las siete a las ocho de la noche, no puedo trabajar porque ahí no veo y tengo que cuidarme las manos», cuenta en un video publicado en redes sociales por el usuario Carlos Batista.
Como miles de cubanos, Guillermo ha tenido que reorganizar su rutina para adaptarse a los prolongados apagones que afectan al país. Cuando la electricidad llega durante la mañana, aprovecha cada minuto para avanzar en su trabajo.
«Ahora me ponen dos o tres horas por la mañana, yo aprovecho las dos o tres horas», explica.
Su historia refleja el impacto cotidiano de la crisis energética que atraviesa Cuba, donde en muchas regiones los cortes eléctricos superan las 20 horas diarias debido al déficit de generación que enfrenta el Sistema Eléctrico Nacional.
La fabricación de jaulas comenzó siendo un pasatiempo. Mientras trabajaba en otro empleo, dedicaba su tiempo libre a perfeccionar el oficio.
«En mis tiempos de ocio que yo tenía de descanso, dedicaba a las jaulas, estando trabajando por mi trabajo», recuerda.
Todo cambió cuando tuvo que retirarse por problemas de salud. Desde entonces, la elaboración artesanal de jaulas se convirtió en su principal fuente de ingresos.
La escasez de materiales tampoco ha logrado detenerlo. Ante la imposibilidad de conseguir puntillas del grosor adecuado, decidió fabricarlas él mismo.
Extrae los alambres de acero del interior de cámaras de bicicleta, retira la goma, los corta en pequeños trozos y les da forma utilizando un motor con piedra de esmeril.
«La puntilla la hago yo, porque aquí no hay puntilla de ese grueso», explica con la naturalidad de quien ha aprendido a sobrevivir resolviendo cada obstáculo.
Su caso también ilustra la realidad que enfrentan muchos jubilados cubanos. Las bajas pensiones obligan a miles de personas mayores a continuar trabajando para complementar sus ingresos. Tras el incremento aprobado en septiembre de 2025, la pensión mínima quedó fijada en 4,000 pesos cubanos, una cantidad que equivale a menos de nueve dólares mensuales al tipo de cambio informal.
Aunque reconoce que los años pesan y que las piernas ya no responden como antes, Guillermo asegura que dejar de trabajar no es una opción.
«No puedo quedarme en un sillón ni en una cama, porque en primera voy a dar trabajo y, en segunda, voy a acortar mi vida. Y yo así me siento bien», afirma.
Su jornada transcurre entre la construcción de pequeñas jaulas y el deseo de conservar la salud para seguir adelante.
También dedica unas palabras a los más jóvenes, a quienes anima a aprender un oficio como herramienta para enfrentar las dificultades de la vida.
«El estudiar y el oficio es que te abre el camino en la vida», aconseja.
Pese al cansancio y las limitaciones físicas, mantiene intacta la voluntad de seguir adelante.
«Yo cada día me siento más macho, me siento muy flojo con las piernas. Y ahí te digo que voy machacando poco a poco», concluye, mientras espera que vuelva la electricidad para continuar haciendo las jaulas con las que sostiene su vida.
Preguntas frecuentes sobre la situación de los jubilados en Cuba y el contexto de apagones
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el impacto de los apagones en el trabajo de artesanos y cuentapropistas en Cuba?
Los apagones en Cuba han convertido el trabajo de artesanos como Guillermo Durán en una carrera contra el reloj. Durán, quien fabrica jaulas artesanales, solo puede trabajar durante las pocas horas de electricidad que recibe por la mañana. La falta de electricidad durante gran parte del día obliga a reorganizar la jornada laboral en torno a los momentos en que hay suministro eléctrico, lo que afecta significativamente la producción y el sustento de muchos trabajadores por cuenta propia en la isla.
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¿Por qué los jubilados cubanos deben seguir trabajando después de su retiro?
La mayoría de los jubilados en Cuba deben seguir trabajando porque las pensiones son insuficientes para cubrir necesidades básicas. Con una pensión mínima de 4,000 pesos cubanos, equivalente a menos de diez dólares mensuales, los ancianos se ven obligados a buscar formas adicionales de ingreso. Ante la escasez de productos y el alto costo de vida, muchos jubilados, como Guillermo Durán, continúan trabajando en ocupaciones informales o artesanales para subsistir.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la calidad de vida de los ancianos en Cuba?
La crisis energética en Cuba ha deteriorado gravemente la calidad de vida de los ancianos, quienes enfrentan apagones prolongados y escasez de recursos básicos. Los apagones, que superan las 20 horas diarias en muchas zonas, dificultan la preparación de alimentos, el acceso a agua potable y la refrigeración de medicinas. Además, las pensiones no alcanzan para cubrir los costos de vida, exacerbando la vulnerabilidad de este grupo poblacional.
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¿Qué soluciones ha implementado el gobierno cubano para mejorar la situación de los adultos mayores?
El gobierno cubano ha autorizado a mipymes y cooperativas a abrir residencias privadas para ancianos como una solución parcial a la crisis de atención a los adultos mayores. Sin embargo, estas medidas no han sido suficientes para resolver el problema estructural del sistema de pensiones y asistencia social, dejando a muchos jubilados sin el apoyo necesario para una vida digna.
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¿Qué desafíos enfrentan los jubilados cubanos para cobrar su pensión?
Cobrar la pensión en Cuba se ha convertido en un calvario debido a las largas colas, la falta de electricidad y la escasez de efectivo. Los jubilados deben enfrentar jornadas agotadoras para recibir un dinero que, además, es insuficiente para cubrir sus necesidades básicas. Estos problemas reflejan la crisis más amplia de un sistema colapsado que no garantiza el bienestar de sus ciudadanos mayores.
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