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El arranque de las obras de una estación de carga solar en la intersección de 23 y J, en el Vedado habanero, para impulsar un sistema de recogida de basura con triciclos eléctricos ha generado una oleada de reacciones en redes sociales que oscilan entre la ironía, el asombro y una esperanza contenida.
Según una crónica del medio oficialista Cubadebate, publicada el 29 de junio, las obras del Proyecto de Desarrollo Local «El Rampeño» avanzan en el Consejo Popular Rampa, municipio Plaza de la Revolución.
El proyecto contempla 30 triciclos eléctricos para la recogida puerta a puerta de desechos sólidos en 14 circunscripciones, con dos horarios fijos: las 7:00 a.m. y las 8:00 p.m. Al momento de la publicación de la crónica, el Consejo Popular ya contaba con cinco de los 30 triciclos previstos.
La infraestructura central es una «solinera» —estación de carga con paneles solares— que también ofrecerá recarga para vehículos eléctricos particulares, motos, celulares y lámparas, y aportará energía al Sistema Eléctrico Nacional.
Pedro Lizardo Garcés Escalona, presidente del Consejo Popular Rampa, explicó el alcance de la instalación: «Aquí se está construyendo una solinera que va a asumir, a partir de la intención del Partido y del gobierno central, la asignación de 30 triciclos eléctricos para la recogida de desechos sólidos en el Consejo Popular Rampa, así como para la recuperación de materias primas».
El servicio tendrá un costo de 100 pesos cubanos mensuales por vivienda, con tarifas diferenciadas para el sector estatal y no estatal, y exenciones para adultos mayores sin ingresos y personas con discapacidad.
Se eliminarán los contenedores de calle y se habilitarán cuatro puntos estratégicos para residuos voluminosos como escombros, muebles y electrodomésticos. El proyecto incluye además un cuerpo de inspectores con facultad para imponer multas e incluso elevar casos a instrucción penal por reincidencia en el abandono de basura.
Garcés Escalona atribuyó la necesidad del proyecto a la escasez de combustible, culpando al gobierno de Estados Unidos: «Esto comienza a partir de la situación que hoy tiene no solo el Consejo Popular, sino el país entero, con las medidas de asfixia económica impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, donde no tenemos combustible para la recogida de los desechos sólidos y que todos sufrimos».
Sin embargo, la crisis de basura en La Habana es estructural y responde a décadas de deterioro del parque automotor y de la infraestructura de saneamiento bajo la dictadura.
Los datos ilustran la magnitud del problema: en febrero de 2026, solo 44 de los 106 camiones recolectores de la capital estaban operativos, apenas el 41,5% de la flota.
La ciudad genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de residuos diarios, pero hasta 23,814 metros cúbicos quedaban sin recoger cada jornada. La crisis ha disparado brotes de dengue, chikungunya, leptospirosis y hepatitis A.
Ante el colapso del servicio estatal, los propios vecinos han tomado la iniciativa. En mayo, residentes del barrio Casino Deportivo organizaron su propia recogida de basura; en Centro Habana, dos vecinos financiados por la comunidad vigilan una esquina para evitar el abandono de desechos.
Las reacciones en redes sociales ante la crónica de Cubadebate reflejan el hartazgo acumulado. «¡Qué maravilla! Una noticia que nos deja atónitos: ¡están recogiendo la basura!», escribió un usuario con evidente ironía.
Otro señaló: «La buena noticia es que no les va a faltar materia prima».
Un tercero destacó el liderazgo del presidente del Consejo Popular: «Ha dado muestras de saber hacer para su comunidad. Deberían otras tomar ejemplo de él y dejar de esperar que todo venga del Estado».
Varios comentaristas pidieron que la iniciativa se replique en todo el país, mientras uno recordó que las primeras ordenanzas de limpieza en Cuba datan de entre 1898 y 1902, subrayando la dimensión histórica de un problema que, en pleno 2026, sigue sin solución estructural.
Garcés Escalona aseguró que la respuesta ciudadana al proyecto ha sido positiva: «Hemos socializado a través de nuestras redes digitales, Facebook, WhatsApp, Telegram, y el grupo Gente de Barrio, y la respuesta ha sido tremenda. La gente ha aportado ideas que han enriquecido y perfeccionado lo que inicialmente ideamos». La fecha exacta de inicio del servicio aún no ha sido definida oficialmente.
Preguntas Frecuentes sobre el Proyecto de Recogida de Basura en La Habana
CiberCuba te lo explica:
¿En qué consiste el proyecto de recogida de basura en La Habana?
El proyecto de recogida de basura en La Habana se centra en utilizar triciclos eléctricos para la recolección puerta a puerta de desechos sólidos en 14 circunscripciones del Consejo Popular Rampa, en el municipio Plaza de la Revolución. Este sistema será apoyado por una estación de carga solar, conocida como "solinera", que permitirá la recarga de estos vehículos y otros dispositivos eléctricos, como motos y celulares.
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¿Cuál es el costo del servicio de recogida de basura para los ciudadanos?
El servicio de recogida de basura tendrá un costo de 100 pesos cubanos mensuales por vivienda. Sin embargo, se aplicarán tarifas diferenciadas para el sector estatal y no estatal, y habrá exenciones para adultos mayores sin ingresos y personas con discapacidad.
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¿Qué problemas busca resolver el proyecto de triciclos eléctricos en La Habana?
El proyecto busca abordar la crisis de basura en La Habana, que es consecuencia de la escasez de combustible, el deterioro del parque automotor y la infraestructura de saneamiento, todos agravados por décadas de gestión ineficaz bajo el régimen cubano. La iniciativa también pretende reducir los riesgos sanitarios asociados con la acumulación de basura, como brotes de enfermedades.
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¿Qué reacciones ha generado el proyecto de recogida de basura en la población?
El proyecto ha generado una variedad de reacciones entre los cubanos, desde ironía y escepticismo hasta una esperanza contenida. Mientras que algunos destacan la iniciativa como un paso positivo y necesario, otros lo ven como una solución temporal a problemas estructurales más amplios que han persistido durante décadas.
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