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Dormir en una carpa, bañarse con agua fría en las calles y jugar con una pelota entre escombros es la nueva cotidianidad de cientos de niños desplazados por los terremotos que devastaron Venezuela el 24 de junio.
Un reportaje de Noticias Telemundo desde un campamento en La Guaira muestra cómo los más pequeños enfrentan una tragedia que, este jueves, ya suma 2,645 muertos, 12,666 heridos y 6,462 personas rescatadas con vida.
José Luis Díaz Vega González tiene nueve años y responde con monosílabos a cada pregunta del periodista: ¿aquí estás durmiendo? Sí. ¿Comiendo? Sí. ¿Bañándote? Sí. ¿Jugando? Sí. Cuando le preguntan a qué juega con sus amigos, responde: «Con una pelota».
Joshua, de apenas cuatro años, no logra describir lo que le pasó a su hogar con palabras precisas: «Yo no vi mi casa. Solamente vi una casa así, como de lado», dice. Cuando ocurrió el sismo, su madre lo mandó a refugiarse bajo la mesa y a orar.
Otro niño del campamento recuerda el instante exacto del terremoto: «Estaba con un amigo, íbamos a comprar y de repente empezamos a mover todo, se cayeron todos los edificios».
A pesar del trauma, los pequeños transmiten una resiliencia que contrasta con la magnitud de la catástrofe.
«Que nos portemos bien, que hagamos caso, que de todos vamos a salir con el favor de ellos», repite uno de ellos, citando lo que le dicen sus padres. Y otro añade, con una sencillez que lo dice todo: «Lo bueno es que estamos bien».
La realidad que rodea esa frase, sin embargo, es devastadora. El gobierno venezolano elevó este jueves la cifra oficial de fallecidos a 2,645, mientras la ONU estima hasta 50,000 desaparecidos y el Servicio Geológico de Estados Unidos proyecta con un 42% de probabilidad que las víctimas finales podrían situarse entre 10,000 y 100,000 personas.
En La Guaira, el estado más golpeado, colapsaron más de 250 edificios. En Catia La Mar, 158 de 189 edificaciones quedaron totalmente destruidas.
El Hospital José María Vargas fue destruido y el Aeropuerto Internacional de Maiquetía tuvo que cerrar. Los daños materiales se calculan en 6,700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PIB venezolano.
Actualmente, 15,050 personas se encuentran sin vivienda y se han habilitado 14 campos temporales en La Guaira donde UNICEF trabaja para garantizar protección infantil, agua, saneamiento e higiene.
La organización Criollitos de Venezuela confirmó preliminarmente que al menos 100 niños fallecieron a causa de los sismos. UNICEF estima que 680,000 menores en los seis estados afectados necesitan asistencia humanitaria urgente, en un país donde antes del desastre casi cuatro millones de niños ya requerían ayuda y solo se cubría el 35% de sus necesidades.
El Programa Mundial de Alimentos ha llegado a 2,000 personas con raciones listas para consumir y opera una cocina comunitaria en el estadio Playa Grande. Desde los sismos principales se han registrado más de 130 réplicas, incluida una de magnitud 4.6 registrada este mismo jueves.
Los terremotos del 24 de junio son considerados los más potentes registrados en Venezuela desde 1900. El régimen de Nicolás Maduro restringió el acceso a La Guaira desde el 26 de junio, lo que ha generado dudas sobre la veracidad de las cifras oficiales frente a las estimaciones internacionales.
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