Carlos Mencía González, conocido en el mundo vaquero cubano como el Negro Mencía, fue despedido este miércoles en Sancti Spíritus con una última cabalgata que partió desde la funeraria hasta el cementerio, acompañada por caballos, mariachis, vaqueros, familiares y amigos.
El martes, según informó el periódico Escambray, falleció tras meses de lucha contra una enfermedad incurable, dejando un vacío enorme en la gran familia del rodeo cubano.
La despedida estuvo a la altura de su leyenda. La página El Más Puro Rodeo Cubano convocó a todos los jinetes que pudieran asistir a caballo para sumarse al cortejo antes de las 9:30 de la mañana.
En el cementerio, sus hermanos de Vaqueros de Rodeo —descritos como «los últimos moicanos de la generación del 70»— le dieron el último adiós junto a ganaderos, hombres de a caballo, familiares y amigos, con la bandera cubana ondeando sobre su tumba.
«Son días muy duros para Sancti Spíritus. Son días muy duros para la gran familia del Rodeo Cubano. Hoy no solo despedimos a un Vaquero; despedimos a un hombre que dejó una huella imborrable en el corazón de quienes compartieron con él la pasión por los caballos y el Rodeo», escribió la comunidad digital en su homenaje.
«Descansa en paz, Negro Mencía. Que Dios te reciba en sus praderas eternas. Tu recuerdo seguirá cabalgando por siempre junto a los hombres de a caballo», fue la despedida que la comunidad vaquera cubana le dedicó al campeón.
Mencía fue durante décadas el madrinero más querido del equipo espiritano: el jinete elegantemente vestido que ejecuta lazos y manganas ante el graderío, uno de los roles más vistosos del espectáculo.
Su vínculo con las pistas nació en la infancia, cuando prefirió seguir a los vaqueros antes que sentarse en un aula, y esa elección definió el rumbo de toda su existencia.
«Desde joven mi vida estuvo ligada a las pistas», confesó en una entrevista al periódico Escambray que recorre su trayectoria de principio a fin.
Cuando dejó de competir como atleta, la madrinería le ofreció una nueva forma de permanecer en el espectáculo.
«Cuando dejé de ser atleta, yo no podía desprenderme totalmente de la Feria, porque mi vida siempre estuvo ligada a las pistas de rodeo o de carrera. Pero la madrinería me atrajo, la disfruté mucho, por tratarse de un espectáculo que tiene su propio público», explicó.
Su sello personal eran las manganas, lazos tirados por debajo del brazo que el público le reclamaba en cada aparición.
«Hay quienes van al rodeo a ver los laceros o a los montadores de toros, pero yo me di a conocer por las manganas; cuando salía el público me las pedía, aquí y en otras pistas del país», recordó.
Recorrió las principales ferias de la isla: desde la Internacional de Rancho Boyeros en La Habana hasta las pistas de Manicaragua, Las Tunas, Bayamo y Camagüey, siempre con caballos cuarto de milla, que prefería por su docilidad y adaptación al trabajo con el ganado.
Más allá de las pistas, fue donante voluntario de sangre y patrocinador durante muchos años del Hogar de Niños sin amparo familiar de Sancti Spíritus.
La jornada del martes fue doblemente dolorosa para el mundo vaquero espiritano: ese mismo día también falleció Manuel Jiménez Nazco, conocido como Manolito, promotor cultural, locutor e historiador del rodeo de Sancti Spíritus, proveniente de una familia fundadora del rodeo en la provincia y considerado uno de los mejores locutores de la isla.
Preguntas Frecuentes sobre la Despedida de Carlos Mencía, Leyenda del Rodeo Cubano
CiberCuba te lo explica:
¿Quién fue Carlos Mencía González y por qué es tan importante para el rodeo cubano?
Carlos Mencía González, conocido como el Negro Mencía, fue una figura emblemática del rodeo cubano reconocido por su destreza como madrinero. Fue una de las figuras más queridas del equipo de rodeo de Sancti Spíritus, dejando una huella imborrable en el mundo vaquero cubano.
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¿Cómo fue la despedida de Carlos Mencía en Sancti Spíritus?
La despedida de Carlos Mencía fue una emotiva cabalgata desde la funeraria hasta el cementerio, acompañada por caballos, mariachis, vaqueros, familiares y amigos. La comunidad vaquera cubana se reunió para rendir homenaje a su legado.
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¿Cuál era el sello personal de Carlos Mencía en el rodeo?
El sello personal de Carlos Mencía eran las manganas, lazos tirados por debajo del brazo, que el público le reclamaba en cada aparición. Las manganas lo hicieron famoso y eran esperadas por el público en cada espectáculo.
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¿Qué legado dejó Carlos Mencía más allá del rodeo?
Carlos Mencía fue también reconocido por su solidaridad, siendo donante voluntario de sangre y patrocinador del Hogar de Niños sin amparo familiar de Sancti Spíritus durante muchos años, dejando un legado de generosidad y apoyo comunitario.
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