Residentes de La Hata, en el municipio habanero de Guanabacoa, protagonizaron este martes un cacerolazo en la zona donde conviven familias reubicadas desde albergues con edificios de uso militar, según un audio enviado desde el lugar y difundido en Facebook por José Raúl Gallego.
La protesta se produce cuando Cuba acumula casi 24 horas de apagón general tras el colapso total del Sistema Eléctrico Nacional ocurrido el lunes a las 12:17 PM, el séptimo corte nacional completo en 18 meses y el tercero en lo que va de 2026.
El detonante del colapso fue la salida de la Unidad No. 6 de la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey, que dejó al país con apenas entre 935 y 1,000 megavatios disponibles frente a una demanda de 3,100 megavatios, un déficit de más de 2,200 megavatios.
La situación se agravó este martes con una nueva falla en la subestación Victoria de Girón, que provocó la salida adicional de las unidades Renté 3 y Felton 1, mientras 106 centrales de generación distribuida permanecían paradas por falta de combustible, según la Unión Eléctrica.
Los cortes alcanzan 87 horas consecutivas en Matanzas, 72 horas en Granma y hasta 35 horas diarias en La Habana, donde Guanabacoa es uno de los municipios con mayor historial de protestas en el ciclo 2024-2026.
La Hata —también escrita La Jata— es un barrio residencial donde las diferencias entre los bloques son visibles: los edificios militares cuentan con lozas, azulejos, jardines y alumbrado público, mientras que las viviendas de las familias reubicadas desde albergues tienen suelos de cemento que se agrietan.
Guanabacoa ya había registrado cacerolazos en Calzada Vieja en mayo de 2026 y en Minas-Barreras en noviembre de 2024, lo que convierte a este municipio en uno de los focos de descontento más persistentes de la capital.
El estallido de este martes se enmarca en una ola de protestas que sacude toda la Isla. La organización Cubalex documentó 109 manifestaciones en junio de 2026, récord histórico que casi duplica el máximo anterior, con al menos 38 arrestos vinculados a los cacerolazos, entre ellos seis menores de edad.
Días antes, Miguel Díaz-Canel había generado indignación al sugerir que los cubanos debían dirigir sus cacerolazos contra el gobierno de Estados Unidos en lugar del cubano, una declaración que los propios ciudadanos rechazaron con nuevas protestas en múltiples puntos del país.
El régimen respondió a las movilizaciones de días anteriores con militarización de zonas clave, despliegue de boinas negras armadas en Santiago de Cuba y operativos policiales con cortes de internet en barrios de La Habana como El Cerro, El Vedado, La Lisa y Regla.
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