
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) habría liberado ya a Alina Rosales Aguirreurreta, hija del general cubano Ulises Rosales del Toro, según reveló en exclusiva este martes Martí Noticias a partir de fuentes cercanas a la familia.
La puesta en libertad se produjo habría tenido lugar a principios de junio, después de que los allegados de la doctora cubana contrataran un prestigioso bufete de abogados para asumir su defensa legal en el sur de la Florida.
Tras salir del centro de detención, se reporta que Rosales Aguirreurreta ya no se encuentra en su domicilio habitual y se desconoce su paradero actual.
Aunque ICE no ha detallado públicamente las condiciones impuestas ni si enfrenta una eventual orden de deportación, la rapidez de su liberación tiene una explicación técnica de peso.
El investigador Luis Domínguez, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, subrayó en entrevista con el periodista Mario J. Pentón que el expediente de Alina responde únicamente a una infracción migratoria ordinaria, y no a delitos cometidos en Estados Unidos ni en la isla.
«Ella no tiene la culpa de ser la hija de su padre», admitió Domínguez, señalando que al no haber acusaciones graves en su contra, una defensa legal sólida pudo resolver su situación con relativa rapidez.
No obstante, el investigador destacó que el verdadero interés del caso radica en el contraste entre la vida de los familiares de la élite cubana y la realidad del ciudadano común, describiendo a estas familias como una «nueva burguesía cubana» que disfruta de privilegios dentro y fuera de la isla, mientras el régimen exige sacrificios al pueblo.
Las condiciones de su detención por estancia vencida en Florida
Rosales Aguirreurreta, especialista en cirugía plástica de 51 años, había sido arrestada el pasado 26 de mayo mientras se desempeñaba como asistente en una clínica estética en Miami.
Su detención se debió a que excedió ampliamente los límites de su estadía autorizada en el país. La médica había ingresado a Estados Unidos por el aeropuerto de Orlando en noviembre de 2023 con una visa de turismo B2 que venció el 20 de mayo de 2024.
Tras su arresto, ICE la clasificó como extranjera con presencia no autorizada y la mantuvo recluida en el Centro de Transición Broward en Pompano Beach, Florida.
Durante ese período, su entonces abogado defensor, Avelino González, calificó la situación en el penal como alarmante y denunció en declaraciones a Telemundo 51 que los internos enfrentaban condiciones infrahumanas, incluyendo la falta de medicamentos, dormir en el suelo y recibir una alimentación deficiente.
González alertó además que las autoridades migratorias presionaban a su clienta: «La están tratando de presionar a que la persona se autodeporte».
El peso del apellido: Ulises Rosales del Toro y los privilegios familiares
A pesar de tratarse de un expediente de deportación ordinario por motivos administrativos, el caso ha cobrado una enorme relevancia pública debido al trasfondo familiar de la detenida.
Su padre es el general de división de la reserva Ulises Rosales del Toro, una de las figuras históricas más influyentes dentro de la estructura militar del castrismo.
Rosales del Toro se desempeñó como Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) entre 1981 y 1997, ocupó las carteras ministeriales de Azúcar y Agricultura, fue vicepresidente del Consejo de Ministros y perteneció al Buró Político del Partido Comunista de Cuba hasta 2011.
Ostenta, además, el título de Héroe de la República de Cuba y presidió el tribunal militar que en julio de 1989 condenó a muerte al general Arnaldo Ochoa Sánchez.
Investigaciones previas han sacado a la luz la vida de lujos y privilegios que disfrutan los hijos y nietos del general, en un marcado contraste con la precaria realidad de la población en Cuba.
Entre ellos se reporta que los miembros de la familia cuentan con pasaportes españoles, gozan de viviendas exclusivas asignadas de manera temporal por la empresa estatal Palco, realizan viajes frecuentes a destinos internacionales como Rusia y operan negocios propios tanto dentro como fuera de la isla, incluyendo una costosa guardería privada en una zona residencial exclusiva de La Habana.
Un escenario migratorio complejo para el entorno del régimen
La detención de Alina Rosales coincidió en el tiempo con una postura más estricta de las autoridades estadounidenses frente a los allegados de altos cargos del régimen cubano que intentan establecerse en el país.
Recientemente, ICE también detuvo en Florida a Adys Lastres Morera, hermana de la presidenta ejecutiva de GAESA, el principal conglomerado empresarial de los militares cubanos.
No obstante, expertos señalan que el proceso de Lastres Morera responde a una disposición de carácter político impulsada directamente por el secretario de Estado Marco Rubio, lo cual marca una diferencia fundamental con la naturaleza estrictamente administrativa del caso migratorio de Alina Rosales.
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