
El «zar fronterizo» de la administración Trump, Tom Homan, anunció este domingo que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) exigirá a sus agentes el uso de cámaras corporales durante todas las paradas vehiculares, según confirmó en el programa Fox & Friends Weekend.
El anuncio llega tras dos tiroteos mortales protagonizados por agentes de ICE en menos de una semana, en ninguno de los cuales los oficiales portaban cámaras corporales a pesar de que una directiva interna ya lo exigía desde febrero de 2025.
El primero ocurrió el 7 de julio en Houston, Texas, donde un agente disparó y mató a Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años con más de 35 años de residencia en Estados Unidos, padre de tres hijos ciudadanos estadounidenses, que conducía una camioneta con trabajadores de la construcción y no era el objetivo del operativo.
El segundo tuvo lugar el 13 de julio en Biddeford, Maine: el agente David Brouillette disparó y mató a Joan Sebastián Durán Guerrero, colombiano de 26 años con permiso de trabajo vigente y padre de una niña de tres años, quien tampoco era el objetivo de la operación.
En ambos casos, la ausencia de cámaras corporales impidió contar con registro visual de lo ocurrido, avivando la controversia sobre el uso de la fuerza por parte de la agencia.
«Exoneran más a los agentes de la ley que a los que condenan, y quiero que los agentes usen cámaras corporales porque quiero que el pueblo estadounidense vea lo que vieron los agentes cuando tomaron esa acción», declaró Homan.
Homan confirmó que las cámaras ya fueron adquiridas y que se está entrenando a instructores para su despliegue a escala nacional, aunque precisó que el proceso se retrasó por los cierres gubernamentales federales que impidieron adjudicar contratos a tiempo.
El dato contrasta con la magnitud del déficit existente: en marzo de 2026, el entonces jefe interino de ICE, Todd Lyons, informó al Congreso que apenas unos 3,000 de los 13,000 agentes de la agencia —menos de un cuarto del total— usaban cámaras corporales, pese a que la directiva 19010.3, emitida el 19 de febrero de 2025, ya obligaba a su uso durante actividades de enforcement.
La respuesta institucional de los últimos días fue vertiginosa y contradictoria. El 14 de julio, el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin suspendió casi todas las paradas vehiculares de ICE para revisar protocolos. Trump revirtió esa pausa apenas 24 horas después, el 15 de julio, mostrando su disgusto con la medida.
Ese mismo día, el Departamento de Seguridad Nacional anunció que cada equipo de arresto de ICE contaría con al menos un agente portando cámara activa, y que más de la mitad de las oficinas regionales ya habían recibido los equipos.
La nueva guía actualizada de ICE exige el uso de cámaras en arrestos callejeros, detenciones investigativas, ejecución de órdenes de arresto, allanamiento, remoción, protección de instalaciones federales, respuesta a disturbios e interacciones con el público en el campo.
Homan calificó la suspensión de paradas vehiculares como «temporal» y aseguró que ICE retomará esa práctica una vez que se garantice el cumplimiento de los nuevos protocolos.
DHS informó que el resto de las oficinas regionales que aún no han recibido equipos los obtendrá en un plazo de 60 días, mientras que la senadora republicana Susan Collins, de Maine, exigió una investigación independiente y la distribución de cámaras en 45 días, hacia finales de agosto de 2026.
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