
El régimen cubano habría reforzado en los últimos meses las medidas de seguridad alrededor de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel ante la posibilidad de una operación estadounidense para capturarlos o matarlos, según reveló The New York Times citando a funcionarios de Estados Unidos.
La información aparece en una investigación sobre los escenarios que estudia la administración de Donald Trump para forzar cambios en la cúpula cubana, después de la operación militar que terminó en enero con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
«En los meses transcurridos desde la incursión contra Maduro, Cuba ha tomado medidas defensivas para dificultar que las fuerzas estadounidenses lleven a cabo una operación para capturar o matar a Castro o al actual presidente, Miguel Díaz-Canel», señala el periódico, atribuyendo la información a funcionarios estadounidenses.
El Times no detalla cuáles son esas medidas ni asegura que Trump haya ordenado preparar una operación de ese tipo.
Pero la revelación adquiere otra dimensión al combinarse con el fuerte incremento de las actividades estadounidenses de inteligencia alrededor de Cuba.
Washington elevó recientemente a Cuba a la categoría de «Prioridad 1» dentro de su Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia (NIPF), colocándola al mismo nivel que China, Rusia e Irán.
Según otra investigación del New York Times, agencias como la NSA y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial han comenzado a dirigir hacia Cuba más satélites y otros recursos de recopilación.
La información obtenida servirá, entre otros objetivos, para que las Fuerzas Armadas estadounidenses actualicen sus opciones ante una eventual acción militar contra la isla, después de que oficiales militares y de inteligencia se quejaran de disponer de información desactualizada sobre las intenciones, capacidades y defensas cubanas.
La actividad es visible también en el aire.
Desde febrero, aeronaves estadounidenses de reconocimiento como el P-8A Poseidon, el RC-135V Rivet Joint y el dron de gran altitud MQ-4C Triton han acumulado más de 150 horas de misiones alrededor de Cuba, según datos publicados por Politico.
CiberCuba ha documentado en los últimos meses varios de esos vuelos y operaciones de vigilancia alrededor de la isla.
Estas aeronaves poseen capacidades diferentes para recopilar inteligencia electrónica, marítima y geoespacial. El incremento de sus misiones resulta consistente con el esfuerzo descrito por el Times para obtener una imagen mucho más precisa del territorio, las comunicaciones, capacidades militares y defensas cubanas.
La preocupación del régimen tendría un precedente inmediato: Venezuela.
Estados Unidos utilizó una acusación judicial contra Maduro como parte de la base jurídica de la operación de Fuerzas Especiales que terminó con su captura.
Ahora, según el Times, el Departamento de Justicia también ha presentado una acusación contra Raúl Castro. Pero existe una diferencia fundamental.
Maduro ejercía la presidencia de Venezuela y su salida permitió que Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta, asumiera interinamente el poder. Raúl Castro, de 95 años, no ocupa formalmente ningún cargo estatal, aunque conserva una enorme influencia sobre el sistema cubano.
Por ello, capturarlo no produciría automáticamente un cambio institucional.
El periódico tampoco afirma que exista actualmente una orden de Trump para ejecutar una operación contra Raúl Castro o Díaz-Canel. De hecho, el nuevo grupo especial de la CIA para Cuba no está autorizado actualmente a facilitar operaciones letales.
Sin embargo, el propio Times introduce una salvedad relevante: las autoridades bajo las cuales opera una unidad de este tipo son flexibles y pueden ser modificadas en cualquier momento por el presidente.
Las revelaciones dibujan así un escenario que va más allá de la presión económica.
La CIA ha creado un grupo dedicado específicamente a Cuba; Washington ha convertido la isla en una prioridad máxima de inteligencia; satélites y aeronaves de reconocimiento están recopilando más información; y el Pentágono utiliza esa inteligencia para actualizar posibles escenarios militares.
Al mismo tiempo, según el Times, La Habana estaría tomando medidas para proteger a sus máximas figuras ante la posibilidad de que Estados Unidos intente repetir algún tipo de operación similar a la ejecutada en Venezuela.
Eso no significa que una incursión esté decidida ni que vaya a producirse.
Pero revela que tanto Washington como La Habana parecen estar contemplando escenarios que hace apenas unos meses habrían resultado extraordinarios: Estados Unidos actualizando sus opciones militares y el régimen cubano preparándose para impedir que sus principales dirigentes puedan convertirse en el próximo objetivo.
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