Marta Perdomo difundió este miércoles un audio de denuncia a través del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas en el que alertó que la prisión de Quivicán, en Mayabeque, carece de agua, una situación que pone en riesgo directo la vida de su hijo Nadir Martín Perdomo, preso político con un cuadro clínico grave que requiere hidratación constante.
«Soy Marta Perdomo, la mamá de Jorge y Nadir Martín Perdomo. Esta denuncia que estamos haciendo es porque en Quivicán, en la prisión de Quivicán, no tienen agua», afirmó la madre en la grabación. Según explicó, la escasez podría estar relacionada con problemas en el transporte de las pipas de agua, aunque desconoce la causa exacta.
Lo que sí tiene claro es el impacto sobre su hijo: «Nadir, cuando llegó a la prisión, los ojos se le salían para el pomo de agua. ¿Qué cosa es esto? ¿Hasta dónde vamos a llegar?».
Nadir, de 41 años, padece síndrome de mala absorción de alimentos, gastritis, cólicos renales, epilepsia, hernia hiatal y asma, según documentó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) en mayo de 2026. Su bajo peso extremo hace que la falta de agua no sea solo una privación, sino una amenaza directa a su integridad física.
«Nadir es un muchacho enfermo, un muchacho que es bajo peso, un muchacho que tiene que estar hidratado, como todo el mundo, pero en este caso el más todavía, con esa delgadez tan fuerte», señaló Marta Perdomo en el audio.
La escasez de agua se suma a las condiciones que la familia lleva años denunciando en Quivicán: falta de alimentos, deficiencias sanitarias e insuficiente atención médica. El OCDH ha alertado además sobre la negativa reiterada de las autoridades a conceder a Nadir una licencia extrapenal pese a su deterioro de salud.
«Encima de eso, las demás condiciones que tenemos, malas condiciones de higiene, de salud, de comida, de todas las cosas. Entonces Nadir sigue padeciendo de problemas en ese lugar, cuando debería estar ya en libertad condicional, cuando debería estar en su casa», denunció la madre.
Nadir y su hermano Jorge Martín Perdomo fueron detenidos el 17 de julio de 2021, días después de participar en las protestas del 11 de julio en San José de las Lajas.
En enero de 2022, un tribunal los condenó a seis y ocho años de prisión respectivamente, por cargos de atentado, desacato y desórdenes públicos. El Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria declaró arbitraria su detención y exigió su liberación inmediata, resolución que el régimen cubano ha ignorado.
La propia Marta Perdomo ha sido víctima del acoso de la Seguridad del Estado: fue impedida de viajar al exterior en 2022 y detenida en noviembre de ese año por su activismo en defensa de sus hijos.
En junio de 2025, los padres de Jorge denunciaron que el jefe de la prisión lo tomó por el cuello y lo empujó a un área con aguas albañales, en un penal con brotes de hepatitis y tuberculosis.
Las condiciones descritas en Quivicán contravienen las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como Reglas Mandela, que establecen el acceso a agua potable, alimentación adecuada y atención médica como estándares básicos e irrenunciables.
Cinco años después de lo que ella llama una encarcelación injusta, Marta Perdomo mantiene su exigencia sin concesiones: «Si no hay las condiciones, devuélvanme a mi hijo para mi casa, devuélvanme a mis hijos para mi casa, porque ellos no hicieron nada, ellos no han cometido ningún delito. Sigo diciendo libertad para Jorge y Nadir, son inocentes, libertad para todos los presos políticos».
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