Yudisleidy Rodríguez, una cubana con I-220A residente en Miami, ha pedido ayuda para afrontar una de las situaciones más difíciles que puede atravesar una madre migrante.
Su hija de cinco años, Sara, fue operada de un tumor cerebral, tiene autismo con déficit de atención e hiperactividad y, tras perder su vivienda, ambas pasaron casi siete semanas durmiendo en un automóvil antes de ser acogidas en un refugio para personas sin hogar.
Madre soltera y sin familiares que puedan apoyarla en EE.UU, la mujer pide un empleo con horario flexible que le permita asistir a las constantes citas médicas de su hija, así como ayuda inmediata para pagar un alquiler y cubrir los gastos médicos de la menor.
La historia fue difundida por el periodista de Univision, Javier Díaz.
La difícil situación de Yudisleidy comenzó a agravarse en noviembre de 2025, cuando a Sara le detectaron un tumor cerebral y tuvo que ser sometida a una cirugía.
La niña ya había sido diagnosticada con autismo tres años antes y requiere atención médica constante.
«No hay un trabajo fijo que me aguante con tantas citas médicas que tiene la niña», explicó.
Las consultas, terapias y el seguimiento médico que requiere la niña, han imposibilitado que la madre pueda mantener un empleo estable.
Sin ingresos, la mujer perdió también la vivienda.
Como carece de familia en Estados Unidos que pueda ayudarla, Yudisleidy terminó viviendo con su hija en un automóvil antes de buscar ayuda en un refugio para personas sin hogar en Miami.
El padre de Sara vive en Miami, pero Yudisleidy fue clara al describir su papel: «¿Se acuerda de la niña? Esporádicamente».
La madre de Yudisleidy le pide desde Cuba que regrese a la isla con la niña. Sin embargo, la mujer descarta esa posibilidad porque no quiere interrumpir la atención médica especializada que recibe su hija en Estados Unidos.
Refugio, pero con límites
Aunque agradece tener ahora un techo donde dormir, Yudisleidy reconoce que las condiciones del refugio son difíciles para una niña con las necesidades de Sara.
«Agradecida porque tiene una cama donde dormir, pero al haber tantas personas en un shelter con las condiciones que tiene ella, se me hace difícil», declaró.
El trabajito que me avisen esporádicamente, yo lo hago», aseguró la mujer, quien considera que hasta ahora ha hecho todo lo que puede por su hija.
¿Cómo ayudar?
El pasado 13 de julio, Yudisleidy abrió una campaña en GoFundMe con una meta de 15,000 dólares para conseguir una vivienda y costear los tratamientos médicos de Sara.
Hasta el cierre de esta nota, había recaudado 3,898 dólares, aportados por 84 donantes, menos de una cuarta parte del objetivo.

«Yo no duermo, yo fui a dar al psiquiatra», resumió Yudisleidy al describir el desgaste emocional que ha supuesto cuidar de su hija mientras intenta reconstruir su vida en Estados Unidos.
La situación de Yudisleidy se complica aún más por su condición migratoria.
Tanto ella como Sara tienen un I-220A, una Orden de Supervisión emitida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que les permite permanecer en libertad mientras sus casos avanzan en los tribunales, pero que no les concede un estatus migratorio legal ni acceso automático a un permiso de trabajo o a la mayoría de los beneficios públicos.
Esa condición las deja fuera de ayudas federales y estatales como Medicaid, programas de asistencia para la vivienda o subsidios en efectivo.
Cientos de miles de cubanos en Estados Unidos enfrentan ese mismo limbo migratorio y, durante 2025 y 2026, varios portadores del I-220A fueron detenidos durante citas rutinarias con ICE o recibieron órdenes de deportación.
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