Mike Hammer, jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, visitó este viernes el municipio de Bejucal para reunirse directamente con familias beneficiarias de la asistencia humanitaria estadounidense distribuida a través de Cáritas Cuba.
Durante el recorrido, el diplomático escuchó de primera mano las condiciones en que viven los cubanos que recibieron los paquetes de ayuda, incluyendo la falta crónica de electricidad y alimentos.
En un intercambio con una de las beneficiarias, Hammer le preguntó si tenía electricidad. «No, es más tiempo sin luz, una con luz», respondió la mujer. El diplomático reaccionó con un escueto: «Qué bueno saber que le llegó la ayuda bien. Disfrútenla».
Hammer también se reunió con los voluntarios de Cáritas que llevan los paquetes directamente a los hogares, sin intermediación del régimen cubano. «Ustedes han hecho una labor impresionante, increíble, para llegar la ayuda al pueblo», les dijo.
El diplomático explicó que la distribución arrancó como una prueba inicial: «Inició con esta prueba de 700 familias, solo para el inicio. Por supuesto, queremos llegar a muchas más familias en todo el país».
La ayuda forma parte del paquete de 100 millones de dólares anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio en mayo de 2026, el mayor compromiso humanitario estadounidense hacia Cuba en décadas.
De ese total, 60 millones se canalizan a través de la Iglesia Católica —mediante Catholic Relief Services y Cáritas Cuba— y 40 millones a través de otras organizaciones no gubernamentales independientes.
El primer vuelo humanitario de esta fase salió de Miami el 21 de julio con 18 toneladas de alimentos e insumos de higiene. La distribución comenzó dos días después, precisamente en Bejucal y en Alquízar, en la provincia de Artemisa, organizada por redes parroquiales locales.
Cada módulo alimentario incluye arroz, frijoles, aceite, pasta, sardinas y atún, entre otros productos. El bloque de higiene incorpora jabones, pasta dental, pastillas potabilizadoras de agua y una lámpara recargable, artículos que reflejan la magnitud de la crisis que atraviesa la isla.
Los criterios de selección priorizan adultos mayores solos, personas con discapacidad, mujeres embarazadas o lactantes y familias con niños en situación de vulnerabilidad.
Un voluntario de Cáritas presente en la visita subrayó que la entrega no discrimina por creencias: «Sencillamente mirábamos la vulnerabilidad de la persona y las necesidades».
La visita de este viernes no es un hecho aislado en la agenda de Hammer. Desde que asumió el cargo en noviembre de 2024, el diplomático ha desarrollado una estrategia de contacto directo con la población cubana que la Embajada denomina «diplomacia a pie de calle», bajo el hashtag #ConCubanosDeAPie.
Bejucal es un punto recurrente: en junio de 2025 ya había visitado el hogar de ancianos del Convento Santa Susana en ese mismo municipio, y el 22 de julio pasado se reunió con la dirección de Cáritas Cuba para coordinar la entrega de esta nueva fase de ayuda.
El plan completo aspira a beneficiar a entre 100,000 y 200,000 familias en toda la isla en etapas sucesivas, según datos de Catholic Relief Services.
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