
Una niña de nueve años residente en Santa Clara, Villa Clara, necesita con urgencia dializadores para no interrumpir su tratamiento de hemodiálisis.
Su madre lanzó un llamado de auxilio en Facebook pidiendo ayuda a quien pueda conseguir el insumo, que el sistema de salud cubano no está en condiciones de proveer.
El caso se suma a una cadena de emergencias individuales que las familias cubanas resuelven —o intentan resolver— a través de las redes sociales, ante la incapacidad del Estado de garantizar los consumibles básicos para la hemodiálisis.
El Hospital Pediátrico «José Luis Miranda» de Santa Clara es el centro de referencia provincial para nefrología y hemodiálisis en menores de edad. Los dializadores que necesita esta niña no son intercambiables con los de adultos: deben ser de talla pediátrica, lo que hace aún más difícil conseguirlos en un país donde el desabastecimiento de insumos de nefrología es estructural.
La escasez no es nueva ni localizada. En julio de este año, MediCuba denunció que cinco contenedores con insumos críticos de nefrología —dializadores, líneas arteriovenosas y agujas de fístula— permanecían retenidos en el puerto de Kingston, Jamaica, afectando a más de 3,000 pacientes dependientes de hemodiálisis en todo el país.
En Camagüey, pacientes del Hospital Manuel Ascunce Domenech estuvieron casi una semana sin recibir hemodiálisis a mediados de junio por falta de concentrado ácido y bicarbonato. En Santiago de Cuba, las sesiones se redujeron de cuatro a dos horas para racionar los insumos disponibles.
Villa Clara no ha escapado a este patrón. El Hospital Provincial «Arnaldo Milián Castro» atiende a 144 pacientes de hemodiálisis en cinco turnos semanales, y en abril informó que los dializadores y las líneas arteriovenosas tienen un costo de entre 12 y 15 dólares por unidad —cifra que ilustra por qué muchas familias no pueden adquirirlos por su cuenta.
Incluso las soluciones anunciadas por el régimen llegan de forma incompleta. En junio, la Dirección Provincial de Transporte de Villa Clara confirmó que apenas 10 de los 20 vehículos eléctricos asignados para el traslado de pacientes de hemodiálisis habían llegado a la provincia.
El caso de esta niña de nueve años no es el primero que involucra a menores. En enero, una niña de ocho años en Santiago de Cuba necesitaba con urgencia un catéter pediátrico 6.5 para continuar su hemodiálisis, insumo que tampoco estaba disponible en el país.
Quienes deseen ayudar a la familia de la pequeña pueden contactar a su madre directamente a través de su perfil en Facebook.
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