El youtuber cubano Adrián Peachy reveló este domingo que hace dos meses recibió una llamada por FaceTime de las influencers cubanas Taty y Camila Guiribitey, madre e hija radicadas en Miami, en la que le informaron que estaban dispuestas a demandarlo por un video que había publicado en su canal de YouTube.
El relato, compartido en un video de TikTok que acumuló casi 196,000 vistas, encendió la conversación en la comunidad cubana de Miami.
Según Peachy, todo comenzó el 13 de junio, cuando publicó en YouTube una reacción a una polémica de redes sociales que involucraba a las Guiribitey. Al día siguiente recibió la llamada. «Estaban dispuestas a demandarme, que me iban a demandar por el video que yo había publicado, pero que teniendo en cuenta mi situación migratoria prefirieron no hacerlo», relató el creador de contenido.
El youtuber describió la conversación como una amenaza velada. Según su versión, durante la llamada se le mencionó que las Guiribitey tienen vínculos con figuras políticas de peso en Florida, entre ellas la congresista María Elvira Salazar y el secretario de Estado Marco Rubio, y que llevarse bien con ellas podría traerle más beneficios que lo contrario.
«Recibí eso como una amenaza, el hecho de que me llames para informarme que conoces a varios políticos como María Elvira Salazar, Marco Rubio, y que llevarme bien contigo puede traerme más beneficios que llevarme mal», afirmó Peachy en el video.
También señaló que en la llamada se le indicó que el abogado de las Guiribitey trabaja por nómina, lo que implicaría que iniciar una demanda no les representaría un costo adicional.
La influencer conocida como La Dura (Diliamne Jouve González) también apareció mencionada en el episodio, en su video en YouTube con todos los detalles explicó que esta, a quien considera amiga cercana, intentó mediar entre ambas partes.
Peachy esperó dos meses antes de hacer pública la situación. En su video subrayó la diferencia legal entre difamación y opinión: «Difamar y opinar no son lo mismo. Difamar es un delito, obviamente está penado por la ley. Opinar está protegido por la primera enmienda de este país».
Lo que más le molestó, dijo, fue el uso de su situación migratoria como herramienta de presión. «Se aprovecharon de una situación migratoria por la que cientos de miles de personas viven hoy con miedo para tratar de silenciar a alguien, repito, porque no te gustó su opinión», señaló.
Peachy también apuntó a lo que considera una contradicción: «Critican a la dictadura cubana y dicen apoyar al exilio cubano cuando tratan de hacer lo mismo al silenciar a las personas que no han cometido ningún delito».
El youtuber cerró su mensaje con una declaración directa: «No me callé en Cuba y aquí no me van a callar».
Hasta el momento ninguna de las Guiribitey ha dado su version de lo ocurrido con el youtuber.
Preguntas frecuentes sobre la controversia de Adrián Peachy y las Guiribitey
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué las Guiribitey amenazaron con demandar a Adrián Peachy?
Las Guiribitey amenazaron con demandar a Adrián Peachy porque publicaron un video en YouTube que reaccionaba a una polémica en redes sociales que las involucraba. Según Peachy, en la llamada le informaron que, aunque preferían no demandarlo por su situación migratoria, estaban dispuestas a hacerlo.
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¿Cómo se involucró La Dura en el conflicto entre Adrián Peachy y las Guiribitey?
La influencer conocida como La Dura intentó mediar entre ambas partes, según lo mencionado por Adrián Peachy en su relato sobre el conflicto. La Dura apareció mencionada en el episodio como alguien que buscaba una resolución pacífica.
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¿Qué vínculos políticos fueron mencionados en la llamada entre Adrián Peachy y las Guiribitey?
En la llamada, se mencionaron vínculos con figuras políticas de peso en Florida, como la congresista María Elvira Salazar y el secretario de Estado Marco Rubio. Las Guiribitey sugirieron que llevarse bien con ellas podría traer más beneficios a Peachy.
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¿Cuál fue la reacción de Adrián Peachy ante las amenazas de demanda?
Adrián Peachy consideró la llamada como una amenaza velada y expresó su molestia por el uso de su situación migratoria como herramienta de presión. Subrayó que difamar es un delito, mientras que opinar está protegido por la primera enmienda en EE.UU.
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