
El jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, reforzó su agenda diplomática sobre la isla durante una visita a Ciudad de México, donde se reunió con Todd Wilcox, subsecretario de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado, y con Ron Johnson, embajador estadounidense en México, además de participar en un foro regional sobre seguridad e inversión.
Hammer asistió a la Conferencia OSAC Americas & Energy Fall 2026 Summit, celebrada los días 21 y 22 de septiembre en el hotel Hyatt Regency de la capital mexicana. El evento, organizado por el Consejo Asesor de Seguridad en el Exterior (OSAC) del Departamento de Estado, reunió a diplomáticos, ejecutivos de seguridad corporativa e inversores para abordar los desafíos de seguridad e inversión en la región.
Durante el encuentro, el diplomático protagonizó el conversatorio «A Fireside Chat on Cuba» —un diálogo sobre Cuba— junto a representantes del Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado. El programa incluyó además un panel sobre el panorama de riesgo para México, Venezuela, Cuba y el Caribe Oriental.
Tras su participación, la Embajada de Estados Unidos en Cuba informó en sus redes sociales que Hammer «encontró mucho interés sobre la situación en Cuba y expectativas que se produzca un cambio».
El viaje a México se inscribe en una agenda diplomática que Hammer ha mantenido desde su llegada a Cuba en noviembre de 2024, marcada por un estilo de diplomacia pública activa poco habitual en el contexto de la isla.
En febrero de 2026, el jefe de misión realizó una gira por Madrid y Roma donde llamó a apoyar una transición «pacífica y pronta» y afirmó que «el futuro de Cuba lo decidirán los cubanos».
En mayo, participó en la Conferencia de Jefes de Misión del Comando Sur en Doral, Florida, junto al secretario de Estado Marco Rubio y el general Francis L. Donovan, comandante del SOUTHCOM, en una reunión que generó amplia cobertura internacional.
Días antes del viaje a México, Hammer estuvo en Santa Clara y Villa Clara supervisando la entrega de ayuda humanitaria estadounidense y reuniéndose con promotores del cambio, entre ellos el activista Coco Fariñas.
Esa ayuda forma parte de los 100 millones de dólares que Washington ofreció a Cuba, canalizados a través de la Iglesia Católica, Cáritas y organizaciones no gubernamentales independientes, sin intermediación del gobierno cubano.
El contexto de esta agenda diplomática se volvió más denso tras la revelación de CBS News sobre un memorando interno del Ejército de Estados Unidos en el que se consultaba la disponibilidad de seis tipos de unidades militares —brigadas de policía militar, batallones de ingenieros, brigadas médicas, entre otras— para el Comando Sur en un plazo de 90 a 120 días, en el marco de una planificación relacionada con Cuba.
El memorando no mencionaba a Cuba por nombre ni ordenaba despliegue alguno, pero múltiples funcionarios confirmaron a CBS que estaba vinculado a la planificación sobre la isla.
Analistas señalan que el perfil de las unidades consultadas —logística, ingeniería, policía militar y apoyo médico— corresponde más al de operaciones de asistencia humanitaria o estabilización que al de una acción militar ofensiva convencional.
Sin que pueda afirmarse que Hammer esté construyendo explícitamente una red de actores para «el día después», su agenda diplomática —viajes internacionales, reuniones con mandos militares, encuentros con la sociedad civil cubana y participación en foros de seguridad— muestra una agenda que combina contactos internacionales, reuniones con funcionarios de seguridad y defensa y encuentros con representantes de la sociedad civil cubana en un momento de creciente atención de Washington sobre la situación de la isla
El propio presidente Donald Trump declaró el viernes que «Cuba está fracasando estrepitosamente» y que Estados Unidos «quiere abrir Cuba a nuestra gente».
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