
El régimen cubano ha decidido tratar el robo de aceite dieléctrico de transformadores eléctricos no como un hurto común, sino como sabotaje, con penas que van de siete a 30 años de prisión y pueden llegar a cadena perpetua o incluso la pena de muerte en casos agravados, según advierte el oficialista periódico Girón en un editorial publicado este miércoles.
El marco legal que sustenta esta calificación es el Dictamen 475/2025 del Tribunal Supremo Popular, emitido en mayo de 2025, que instruyó a los tribunales a aplicar el artículo 125 del Código Penal cubano a quienes dañen o sustraigan elementos de infraestructuras críticas, incluido el Sistema Electroenergético Nacional.
El problema ha alcanzado una escala alarmante. Solo en la provincia de Matanzas, más de 90 transformadores han resultado afectados por este tipo de robo.
En San Luis, Santiago de Cuba, la extracción de 300 litros de aceite de un transformador de cuatro megavolt-ampere dejó sin electricidad a unas 17,000 personas.
En la comunidad de Julia, en Bayamo, más de cinco mil clientes perdieron el suministro, con una afectación económica de 27,360 pesos.
Este miércoles mismo, las autoridades informaron que un hombre fue detenido en Unión de Reyes, Matanzas, acusado de sustraer aceite dieléctrico de una subestación eléctrica.
Las fuerzas del orden recuperaron 30 litros del fluido; el sospechoso derramó otros 20 litros al advertir la presencia policial para impedir que fueran decomisados.
En Mayabeque, desarticularon una banda de seis personas que operaba en Güines y Melena del Sur con un alto grado de organización: trepaban postes sin escaleras, forzaban tapas con barras o machetes, extraían el aceite con mangueras y lo transportaban en tanques plásticos sobre bicicletas.
En Holguín, más de 20,000 personas quedaron sin electricidad tras el robo de aceite de un transformador.
La motivación detrás de estos robos es económica: el aceite dieléctrico se revende en el mercado informal como sustituto de combustible para tractores y camiones a precios superiores a 600 pesos por litro.
El resultado, sin embargo, es desproporcionadamente destructivo. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, declaró ante la Asamblea Nacional a finales de julio que el volumen de aceite robado era «casi similar» al producido en ese mismo período, y que algunas comunidades habían permanecido hasta 105 días sin electricidad por daños en transformadores imposibles de sustituir con rapidez.
Los tribunales ya han comenzado a aplicar condenas severas. En mayo, un operario de la Empresa Eléctrica de Isla de la Juventud fue condenado a ocho años de prisión por apropiarse de 60 litros de aceite.
En Ciego de Ávila, varios acusados recibieron penas de entre siete y 12 años por delitos similares. En Artemisa, la Fiscalía solicitó 12 años de prisión para un hombre que robó 70 litros.
Las autoridades de Matanzas han activado las Zonas de Defensa para proteger los transformadores y anunciaron que los responsables serán sometidos a juicios ejemplarizantes.
Preguntas frecuentes sobre el robo de aceite dieléctrico en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el robo de aceite dieléctrico se considera sabotaje en Cuba?
El robo de aceite dieléctrico se considera sabotaje debido a su impacto destructivo en la infraestructura eléctrica, un sector crítico en Cuba. Según el Dictamen 475/2025 del Tribunal Supremo Popular, estos robos dejan a miles de personas sin electricidad y pueden desestabilizar gravemente el Sistema Electroenergético Nacional.
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¿Cuáles son las consecuencias legales para quienes roban aceite dieléctrico en Cuba?
Las consecuencias legales son severas. Las penas por el robo de aceite dieléctrico clasificado como sabotaje varían de siete a 30 años de prisión y pueden llegar hasta la cadena perpetua o la pena de muerte en casos graves, según el artículo 125 del Código Penal cubano.
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¿Qué impacto tiene el robo de aceite dieléctrico en las comunidades cubanas?
El impacto es significativo. Los robos de aceite dieléctrico han dejado a comunidades enteras sin electricidad durante días o incluso semanas, afectando hogares, sistemas de salud, educación, y actividades productivas. Además, cada transformador dañado implica altos costos de reposición.
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¿Qué medidas están tomando las autoridades cubanas para prevenir estos robos?
Las autoridades han intensificado las medidas de seguridad y vigilancia, incluidas las operaciones policiales y la activación de Zonas de Defensa para proteger los transformadores. También se han implementado juicios ejemplarizantes para disuadir a los delincuentes, aunque los robos continúan siendo un problema persistente.
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