
La administración Trump ha decidido aparcar la opción militar contra Cuba y concentrar su estrategia en una presión económica sin precedentes, según fuentes anónimas familiarizadas con la estrategia de la administración citadas por Bloomberg este viernes.
El objetivo central es cortar todas las fuentes de ingresos del régimen —no ejecutar una operación de fuerzas especiales similar a la captura de Nicolás Maduro en enero— para generar fracturas internas y abrir espacio a una negociación que La Habana ha rechazado sistemáticamente tras casi siete décadas de partido único.
De acuerdo con el medio estadounidense, Washington considera actualmente más eficaz profundizar el aislamiento financiero de las autoridades cubanas que emprender una operación militar o de fuerzas especiales similar a la utilizada por Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro.
Las fuentes consultadas por Bloomberg, que hablaron bajo condición de anonimato, aseguran que el foco de la Casa Blanca está puesto en cortar los flujos de dinero que llegan al aparato gubernamental, a los mandos militares y a sectores vinculados a la familia Castro.
La opción bélica no queda descartada de forma explícita —Trump valora la imprevisibilidad como herramienta política—, pero ha sido relegada al fondo de la agenda, en parte porque la guerra en Irán, ya en su quinto mes, consume recursos políticos y militares, y el presidente quiere evitar el despliegue de tropas en tierra.
Según Bloomberg, Washington considera que el sistema cubano está compuesto por distintas facciones, entre ellas la familia Castro, las Fuerzas Armadas, la burocracia del Partido Comunista y los descendientes de otras figuras históricas de la revolución.
La Administración Trump sostiene además que una eventual desestabilización incontrolada de Cuba podría convertirse en un problema para la propia seguridad de Estados Unidos.
Un funcionario estadounidense citado por Bloomberg señaló que Washington está dispuesto a iniciar «un nuevo capítulo» en las relaciones bilaterales, pero considera que la actual dirección política cubana constituye el principal obstáculo.
La misma fuente aseguró que un Estado fallido a pocas millas de las costas estadounidenses representaría una amenaza para la seguridad nacional.
La administración dejó abierta la puerta a cualquier escenario y sostuvo que el presidente dispone de diferentes instrumentos de política exterior.
Asimismo, afirmó que Estados Unidos continuará utilizando los medios a su alcance para responder a lo que considera amenazas provenientes del Gobierno cubano y promover cambios económicos y políticos en el país.
Más sanciones contra las fuentes de ingresos
Según las fuentes citadas por Bloomberg, funcionarios encabezados por el secretario de Estado, Marco Rubio, consideran posible restringir aún más los recursos que terminan en manos de estructuras vinculadas a la familia Castro y a los altos mandos militares cubanos.
Esa ofensiva ya se ha traducido en nuevas sanciones. El Departamento de Estado sancionó a GAESA, el conglomerado empresarial militar que domina el turismo.
En junio llegaron las sanciones contra CUPET y otras entidades energéticas; en julio, contra el Ministerio de Turismo; y el 6 de agosto, contra cinco entidades y ocho personas vinculadas a la adquisición de armamento para las Fuerzas Armadas cubanas.
En total, desde enero la administración acumuló más de 240 sanciones e interceptó al menos siete tanqueros, con una caída estimada del 80-90% en las importaciones energéticas de la isla.
La cuarentena naval de petróleo —posible gracias al control estadounidense sobre Venezuela, ex-patrocinador energético de Cuba— ha agravado la crisis humanitaria: apagones reiterados, escasez de combustible, el 73% de los hoteles cerrados y unos 25,000 trabajadores turísticos sin empleo activo.
Agencias de la ONU advierten sobre falta de alimentos y medicamentos, y cortes de electricidad en hospitales y centros de tratamiento oncológico.
El panorama cubano es, además, más complejo que el venezolano. Funcionarios estadounidenses creen que Miguel Díaz-Canel está controlado por la familia Castro, con el poder disperso entre sus miembros y los mandos militares.
No existe una oposición política creíble ni un líder alternativo acordado para encabezar una transición, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela, donde Washington instaló a Delcy Rodríguez tras capturar a Maduro.
En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó La Habana y se reunió con el ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas y con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
Un funcionario de la agencia dijo que Ratcliffe quiso dejar claro que Trump debe ser tomado en serio, citando lo ocurrido en Venezuela.
Preguntas frecuentes sobre la estrategia de Washington hacia Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Estados Unidos ha descartado una intervención militar en Cuba?
Estados Unidos ha descartado una intervención militar en Cuba porque considera que es más eficaz profundizar el aislamiento financiero del régimen cubano. Además, la guerra en Irán consume recursos políticos y militares, lo que hace que el gobierno de Trump prefiera evitar el despliegue de tropas en la isla.
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¿Cuál es el principal objetivo de la estrategia económica de Washington contra Cuba?
El objetivo central de la estrategia económica de Washington contra Cuba es cortar todas las fuentes de ingresos del régimen para generar fracturas internas y abrir espacio a una negociación que La Habana ha rechazado sistemáticamente. Con esto se busca promover cambios económicos y políticos en la isla.
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¿Qué medidas ha tomado Estados Unidos para presionar económicamente a Cuba?
Estados Unidos ha impuesto más de 240 sanciones desde enero contra entidades vinculadas al régimen cubano, como GAESA y CUPET, además de interceptar tanqueros, lo que ha reducido drásticamente las importaciones energéticas de la isla. Estas sanciones buscan asfixiar económicamente al gobierno cubano y exacerbar la crisis humanitaria.
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¿Cómo ha afectado la estrategia estadounidense a la situación interna en Cuba?
La estrategia estadounidense ha agravado la crisis humanitaria en Cuba, provocando apagones reiterados, escasez de combustible, cierre del 73% de los hoteles y desempleo en el sector turístico. Además, las agencias de la ONU advierten sobre la falta de alimentos y medicamentos y cortes de electricidad en hospitales.
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¿Cuál es la posición del gobierno cubano ante la presión de Washington?
El gobierno cubano ha rechazado sistemáticamente abrir espacios de negociación y ha calificado las medidas estadounidenses como una forma de castigo colectivo. Sin embargo, la creciente crisis económica podría estar aumentando la presión interna y externa sobre el régimen.
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