
Un análisis publicado por Joel Ortega Suárez en la revista mexicana Siempre! con motivo del centenario de Fidel Castro desmenuza lo que su autor denomina «los lazos perversos entre Cuba y México»: una relación bilateral que, según el texto, no nació del azar sino de décadas de afinidad ideológica, intereses materiales compartidos y complicidades en actividades ilegales.
«Los lazos entre Cuba y México no son un vínculo circunstancial, fortuito. Es un vínculo construido, generado, fortalecido por una red de relaciones ideológicas, de cosmovisiones, de cultura, de tradición», sostiene el análisis, que añade que junto a esa articulación profunda «se produjo la perversión soberanista como instrumento para prácticas ilegales en relación al derecho internacional».
El texto toma como caso paradigmático el escándalo del narcotráfico de los años 80, cuando el régimen cubano facilitó el tránsito de cocaína del Cártel de Medellín por aguas del Caribe hacia Estados Unidos a través del llamado grupo MC —Moneda Convertible—, que operaba también el comercio de marfil y la venta de obra plástica falsificada de autores cubanos como Portocarrero.
Cuando Washington presionó a Fidel Castro para que pusiera fin a esa operación, el líder cubano respondió con una purga que el análisis califica de calculada: sacrificó al general Arnaldo Ochoa —héroe de la guerra de Angola— y a los hermanos De la Guardia como chivos expiatorios, cumpliendo así sus compromisos con Estados Unidos y eliminando al mismo tiempo a posibles rivales internos.
Ochoa había sido grabado en Angola afirmando que era el momento de introducir cambios en Cuba, lo que Castro interpretó como una señal de simpatía hacia la perestroika de Gorbachov. «Fidel claramente optó por que Arnaldo Ochoa fuera el chivo expiatorio, entregando su cabeza a los gringos como prueba de su compromiso genuino de respeto a los acuerdos», señala el texto.
El juicio, televisado durante semanas, fue descrito como una «farsa» en la que los acusados fueron presionados mediante chantajes para declararse culpables. «Los llamados procesos de Moscú de los años 20 se quedan cortos ante esta farsa montada», concluye el análisis. Ochoa y Antonio de la Guardia fueron fusilados el 13 de julio de 1989, en lo que sigue siendo uno de los episodios más controvertidos de la historia cubana.
En cuanto a los vínculos México-Cuba, el texto señala como figura central en la parte mexicana a Fernando Gutiérrez Barrios, histórico jefe de la Dirección Federal de Seguridad, y en la parte cubana al comandante Manuel Piñeiro «Barbarroja» y al exministro del Interior Ramiro Valdés. «Esa vinculación se hizo por medio de las relaciones más turbias entre ambos Estados», afirma el análisis.
«México tuvo desde el principio una hermandad, digamos que ideológica, cultural, política, que vinculo a las dos revoluciones, como se dijo durante décadas. La Revolución mexicana o, mejor dicho, su régimen, producto de la derrota de las fuerzas populares en la gran Revolución de 1910-20, la más larga hegemonía política en el planeta, superior en años a la soviética, a la china, a la propia cubana y a otras como las construidas en Argelia, Angola, el Congo y otras», expone el artículo.
«Toda esa red de poder de Castro, extra territorial, de esa obsesión castrista por ser el Carlomagno de la era contemporánea o el Carlos V, o bien la figura que le gustaba más a Fidel, que es la de Aníbal. Los cubanos, en su ambición delirante por expandirse, por expandir la Revolución según ellos, llegaron a realizar operaciones en territorio mexicano como asaltos bancarios, a joyerías, secuestros, en los que intervino el propio hermano del Che Guevara y con la impunidad otorgada por la seguridad y la inteligencia política mexicana encabezada por Fernando Gutiérrez Barrios», agrega.
El texto también aborda el presente: apunta a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, «El Cangrejo» —nieto de Raúl Castro—, como operador de una red de trata de migrantes que usó Nicaragua como puerta de entrada para canalizar un éxodo masivo de cubanos hacia Estados Unidos a través de México. The New York Times vinculó a «El Cangrejo» con una red criminal en Quintana Roo en un reportaje publicado este mes, aunque hasta la fecha no ha sido formalmente acusado en Estados Unidos.
«Cuba ha sido un Estado que emplea su poder para realizar operaciones ilegales, como lo fue la ya comentada relación con los cárteles de Colombia y ahora también mediante la operación de los cárteles de trata de migrantes», concluye el análisis, describiendo el éxodo cubano como algo «orquestado desde el Estado cubano».
Preguntas frecuentes sobre los lazos entre Cuba y México
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la naturaleza de los "lazos perversos" entre Cuba y México?
La relación entre Cuba y México se describe como una alianza construida a través de intereses ideológicos y materiales compartidos, así como complicidades en actividades ilegales. Esta relación no es fortuita, sino el resultado de décadas de afinidad ideológica y colaboración en actividades ilícitas, como el narcotráfico y el tráfico de migrantes.
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¿Qué papel jugó el régimen cubano en el escándalo del narcotráfico de los años 80?
El régimen cubano facilitó el tránsito de cocaína del Cártel de Medellín hacia Estados Unidos a través del grupo MC —Moneda Convertible—, lo que desencadenó presiones de Washington para poner fin a la operación. En respuesta, Fidel Castro realizó una purga que incluyó el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y los hermanos De la Guardia, sacrificándolos como chivos expiatorios.
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¿Quiénes fueron las figuras clave en la relación Cuba-México?
Fernando Gutiérrez Barrios fue la figura central en México, mientras que Manuel Piñeiro "Barbarroja" y Ramiro Valdés lo fueron en Cuba. Estos personajes fueron fundamentales en la construcción de relaciones turbias entre ambos Estados, facilitando operaciones ilegales y reforzando la alianza ideológica y política.
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¿Cuál es el rol de "El Cangrejo" en la actualidad respecto a la relación Cuba-México?
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo", ha sido señalado como operador de una red de trata de migrantes que utiliza Nicaragua y México para canalizar un éxodo masivo de cubanos hacia Estados Unidos. A pesar de las investigaciones y acusaciones, no ha sido formalmente acusado en Estados Unidos.
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