
Especialistas cubanos y organismos internacionales encendieron las alarmas sobre el fortalecimiento del fenómeno El Niño y sus posibles consecuencias para Cuba, en un escenario que combina sequía, calor extremo y un invierno potencialmente severo.
El análisis fue recogido por el medio cubano Cubasí, que publicó las advertencias de meteorólogos de la isla y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La OMM estima que existe una probabilidad cercana al 80% de que El Niño se consolide entre junio y agosto de este 2026; y superior al 90% de que se mantenga activo hasta noviembre.
Los modelos internacionales apuntan a un evento al menos moderado, con posibilidad de alcanzar intensidad fuerte.
El Centro Europeo de Pronósticos proyecta anomalías de temperatura oceánica de hasta 3.3°C en el Pacífico ecuatorial, lo que superaría el récord histórico de 2.6°C del episodio de 2015-2016.
La NOAA elevó en agosto a un 69% la probabilidad de que este sea el evento más fuerte desde que existen registros, con un 63% de posibilidades de que alcance la categoría de «muy intenso» entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Tres frentes de riesgo para Cuba
Para la isla, el fenómeno abre simultáneamente tres frentes de vulnerabilidad: sequía y calor extremo durante el verano, menor actividad ciclónica en el Atlántico, y un invierno 2026-2027 que los especialistas describen como potencialmente peligroso.
El Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) ha explicado que bajo condiciones de El Niño suele reducirse la actividad ciclónica en el Atlántico por el aumento de la cizalladura vertical del viento.
Sin embargo, los propios especialistas advierten que esa influencia no elimina el riesgo: el INSMET estimó un 40% de probabilidad de que al menos un huracán impacte Cuba y un 75% de que lo haga alguna tormenta tropical durante la temporada 2026.
El investigador Luis Lecha Estela, del INSMET, explicó al diario oficialista Granma que la combinación de factores atmosféricos y oceánicos podría favorecer condiciones de sequía meteorológica y estrés hídrico en el país, con veranos más cálidos de lo normal.
El meteorólogo Yosmelvi Páez Cornell fue más explícito sobre la paradoja que plantea el fenómeno: «Mientras tendremos una de las temporadas ciclónicas más tranquilas en décadas por los efectos de El Niño, la temporada invernal será todo lo contrario».
Páez Cornell advirtió que el invierno cubano traerá lluvias intensas y tornados, con mayor frecuencia e intensidad de frentes fríos y tormentas severas, especialmente en el occidente y el centro del país.
El antecedente más cercano es el invierno de 2009-2010, cuando Cuba registró en febrero de ese año siete frentes fríos, más del doble del promedio histórico de 3,34 para ese mes.
Una isla que llega al fenómeno en situación crítica
Las alertas llegan en un momento de extrema fragilidad.
Hasta marzo de 2026, la sequía afectaba al 62% del territorio nacional y las reservas hídricas se encontraban al 38% de su capacidad, el nivel más bajo desde 2015.
En mayo, casi 2.7 millones de cubanos carecían de acceso regular al agua potable, mientras que alrededor de 10 millones la recibían de forma intermitente.
A esa situación se suman las secuelas del huracán Melissa, que tocó tierra en el oriente de la isla el 29 de octubre de 2025 como categoría 3, dañando más de 116,000 viviendas y afectando a más de 3.5 millones de personas en Santiago de Cuba, Holguín, Granma, Las Tunas y Guantánamo.
El impacto de El Niño, advierten los especialistas, no sería exclusivamente meteorológico: periodos prolongados de calor, menor disponibilidad de agua y alteraciones en las lluvias pueden golpear la agricultura, la generación de energía y la salud pública en una isla que ya acumula años de deterioro estructural.
Preguntas frecuentes sobre el impacto del fenómeno El Niño en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué efectos tendrá el fenómeno El Niño en el clima de Cuba en 2026?
El fenómeno El Niño en 2026 se espera que traiga a Cuba una combinación de sequía, calor extremo durante el verano, y un invierno potencialmente severo. Durante el verano, habrá un aumento en las temperaturas y un riesgo de sequía, mientras que el invierno podría ver lluvias intensas y tormentas severas.
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¿Cómo afectará El Niño a la temporada ciclónica en Cuba?
El Niño tiende a reducir la actividad ciclónica en el Atlántico debido al aumento de la cizalladura vertical del viento, lo que dificulta la formación de huracanes. Sin embargo, todavía existe un 40% de probabilidad de que al menos un huracán impacte Cuba en 2026, y un 75% de probabilidad de que lo haga una tormenta tropical.
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¿Cuáles son las consecuencias del calor extremo en la población cubana?
El calor extremo puede tener serias consecuencias para la salud pública, especialmente en personas mayores, niños y aquellos con enfermedades crónicas. Se espera un aumento en las olas de calor, que pueden incrementar la mortalidad diaria y agravar la crisis energética al aumentar la demanda de electricidad para refrigeración.
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¿Qué situación hídrica enfrenta Cuba antes del impacto de El Niño?
Hasta marzo de 2026, la sequía afectaba al 62% del territorio cubano, con reservas hídricas al 38% de su capacidad, el nivel más bajo desde 2015. Esta situación crítica de agua se ve agravada por la infraestructura deficiente y la dependencia de la red eléctrica, lo que podría empeorar con la llegada de El Niño.
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