
La Unión Eléctrica (UNE) publicó este miércoles en su página oficial de Facebook un extenso comunicado sobre el plan de mantenimiento térmico previsto para el período septiembre-diciembre de 2026, y la respuesta de los cubanos fue inmediata: incredulidad masiva, sarcasmo y la ya conocida expresión «ni el cuento de la buena pipa».
El texto de la empresa estatal reconoce que averías y defectos «que debieron ser solucionados de manera definitiva permanecen pendientes o vuelven a presentarse de forma recurrente, acumulando problemas técnicos en las unidades».
Como causa principal, el comunicado señala al embargo estadounidense, que —según la UNE— ha «limitado severamente las posibilidades financieras» de la empresa e impedido adquirir partes, piezas y materiales para los mantenimientos.
Entre los anuncios más llamativos figura la mención a «trabajos preparatorios» para el mantenimiento capital de la termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, ubicada en Matanzas, sin que el comunicado incluya fecha concreta alguna.
Esa omisión no es menor. La Guiteras, inaugurada en 1988, no ha recibido un mantenimiento capital desde 2010. El gobierno prometió ese mantenimiento para finales de 2025; en diciembre de ese año el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, lo pospuso por un «problema coyuntural técnico y de riesgo».
En abril de 2026 se volvió a anunciar, también sin fecha. Ahora el nuevo comunicado repite la fórmula: «trabajos preparatorios», sin compromisos verificables.
El director de la planta, Román Pérez Castañeda, reconoció en mayo de 2026 que la central necesita al menos 180 días de parada y la sustitución de unos 500 tubos y entre 1,000 y 1,200 cordones de soldadura. Durante este año, la planta acumuló entre 17 y 20 salidas no programadas.
El contexto en que llega este comunicado agrava la desconfianza. Este miércoles, Cuba registraba una generación disponible de apenas 1,105 MW frente a una demanda de 2,890 MW, con un déficit pronosticado de 2,195 MW.
El 5 de agosto se alcanzó un déficit récord de 2,411 MW, el mayor en la historia de la crisis energética cubana. Dos días antes, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufrió su sexta desconexión total del año, confirmada también por Reuters y Bloomberg Línea.
La UNE advierte en su comunicado que entre septiembre y diciembre «puede producirse la coincidencia de varias máquinas en mantenimiento o avería», y presenta ese escenario como una «ventana importante» para avanzar en la recuperación del sistema, aprovechando la posible caída estacional de la demanda invernal.
Para los cubanos que llevan meses soportando apagones de entre 16 y 20 horas diarias, ese lenguaje técnico y optimista resulta difícil de digerir.
La expresión «el cuento de la buena pipa» —frase popular que describe una historia interminable que nunca llega a ningún lado— ya había sido usada masivamente en julio para reaccionar a las declaraciones del ministro de Energía sobre las caídas del SEN, y vuelve a resonar con fuerza ante un nuevo anuncio sin fechas ni garantías.
El patrón se repite: la UNE anuncia planes, atribuye los problemas al embargo y promete mejoras sin plazos concretos. La población, agotada, responde con la misma incredulidad de siempre.
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