
Ivette González Salanueva, hija del exagente de inteligencia cubano René González, viajará a Japón para cursar una maestría en la Universidad de Ritsumeikan gracias a una beca de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), según anunció la propia oficina de ese organismo en Cuba.
La beca corresponde al programa «Líderes Globales para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible», destinado a funcionarios públicos jóvenes con capacidad de incidir en políticas públicas, y cubre matrícula, asignación mensual y pasaje durante dos años.
Según la publicación oficial de JICA Cuba, González Salanueva se desempeña como Especialista en Organismos Internacionales y Colaboración Internacional de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, uno de los organismos cubanos con mayor acceso a divisas y recursos internacionales, al gestionar el patrimonio histórico y el turismo cultural de La Habana Vieja.
El caso no ha pasado inadvertido, pues Ivette fue convertida en símbolo de la propaganda del régimen durante los años en que su padre permanecía preso en Estados Unidos.
El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) produjo en 2005 el documental «Ivette», con música de Silvio Rodríguez, que mostraba a la niña de siete años que no podía visitar a su padre porque Washington negaba repetidamente la visa a su madre, Olga Salanueva.
Ahora, más de dos décadas después, esa misma niña que el régimen usó como bandera de su campaña internacional obtiene una beca financiada por un gobierno extranjero para estudiar en el exterior.
René González integró la llamada Red Avispa, una estructura de inteligencia cubana desmantelada por el FBI en septiembre de 1998 en Miami e involucrada en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate.
Fue condenado en 2001 a 15 años de prisión, salió en octubre de 2011 y en 2013 obtuvo autorización judicial para residir en Cuba, previa renuncia a su ciudadanía estadounidense. El régimen lo convirtió, junto a los otros cuatro agentes, en héroe nacional.
El caso de Ivette se inscribe en un patrón documentado de privilegios para familiares de la nomenclatura cubana.
Dentro del entorno de los integrantes de la Red Avispa otro caso conocido es el de Lizbeth Labañino Palmeiro, hija del exespía Ramón Labañino, quien cursó estudios en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), en Huelva, España.
En 2023, las activistas cubanas Iliana Hernández y Avana de la Torre la encararon en el campus universitario y le cuestionaron el contraste entre las oportunidades de las que disfrutaba en España y la situación de los jóvenes, las madres de presos políticos y la población en general en Cuba.
Labañino, al igual que González, fue condenado en Estados Unidos por su participación en la Red Avispa y regresó a Cuba en 2014 tras ser liberado como parte de las negociaciones entre Washington y La Habana.
El ejemplo más reciente y resonante es el de Manuel Anido Cuesta, hijastro de Miguel Díaz-Canel, señalado por estudiar en una costosa universidad privada de Madrid con matrículas superiores a 12,300 euros anuales, y más recientemente vinculado al control de una empresa en la capital española.
También han sido documentados casos como los hijos del exministro de Economía Alejandro Gil Fernández, vinculados a áreas de comercio exterior y divisas, o los privilegios y viajes de familiares de otros altos funcionarios.
El contraste resulta difícil de ignorar: mientras millones de cubanos carecen de acceso a oportunidades de formación en el exterior y enfrentan una crisis económica sin precedentes, los hijos y allegados de quienes sostienen al régimen acumulan becas, estudios en universidades privadas europeas y posiciones estratégicas en organismos con acceso a divisas.
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