
La Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, nació el 24 de agosto de 2011, después de varios meses de conversaciones, reuniones, contactos e intercambios entre quienes seríamos sus fundadores. Entre ellos estuvieron, desde España, Javier Larrondo, Luis Enrique y Ana Belkis Ferrer García, y en Cuba varias decenas de activistas procedentes fundamentalmente de Palmarito de Cauto, Palma Soriano y Santiago de Cuba.
Desde sus primeros tiempos, la UNPACU comenzó a imprimirle una nueva dinámica a la lucha por la libertad y la democracia en Cuba mediante marchas relámpago, manifestaciones públicas, grafitis, octavillas, distribución de impresos y producción de materiales audiovisuales sobre libertad, democracia y derechos humanos.
Miles de discos DVD circularon entre la población y fueron proyectados muchos materiales audiovisuales en sedes, viviendas de activistas y casas de colaboradores, para informar, documentar y animar a los cubanos a incorporarse a la lucha por la libertad, la democracia, los derechos humanos y el bienestar de nuestro pueblo.
La UNPACU imprimió también un carácter profundamente humanitario y solidario a su activismo. Entre nuestras principales máximas ha estado siempre que la lucha por los derechos humanos no puede separarse de la solidaridad con quienes sufren. Por eso hemos acompañado a presos políticos y sus familiares, ancianos que padecen hambre, desnutrición, enfermedades y abandono, niños y mujeres en condiciones de extrema vulnerabilidad y familias enteras golpeadas por la pobreza extrema y las carencias de todo tipo.
La represión no tardó en llegar. Apenas cuatro días después de su nacimiento, el 28 de agosto de 2011, la UNPACU enfrentó una de sus primeras grandes operaciones represivas de la tiranía contra la naciente organización. Tras manifestaciones realizadas en Palma Soriano, fuerzas especiales del Ministerio del Interior asaltaron violentamente una vivienda de la calle Paquito Borrero. Los agentes derribaron una ventana, penetraron en el inmueble y emplearon gases lacrimógenos. Con armas largas y cortas sacaron por la fuerza a más de una treintena de activistas. Veintisiete fueron detenidos y alrededor de una decena permanecieron encarcelados, convirtiéndose en los primeros presos políticos de nuestra organización.
Lejos de amilanarse, los miembros de la UNPACU intensificamos nuestras acciones y continuamos extendiendo la organización por todo el Oriente cubano y, posteriormente, hacia el Centro y el Occidente del país. Desde sus inicios, la UNPACU ha mantenido una estrecha amistad y solidaridad con las Damas de Blanco, acompañándolas en sus acciones en el Oriente y Occidente de Cuba. Promover la unidad, la cooperación y la solidaridad entre quienes luchan sinceramente contra la dictadura ha sido una constante durante estos quince años.
La acción humanitaria ha continuado incluso en los momentos de mayor persecución. Activistas de la UNPACU han repartido alimentos y medicinas, brindado atención primaria a enfermos y auxiliado a ancianos, niños, mujeres y familias vulnerables, especialmente en Santiago de Cuba, Palma Soriano y Palmarito de Cauto. En los últimos años muchas de estas acciones han tenido que realizarse de manera discreta para evitar nuevos encarcelamientos y represalias contra quienes ayudan y contra quienes reciben la ayuda.
La labor social de la UNPACU ha ido desde limpiar la vivienda de un anciano abandonado y sin apoyo familiar o estatal hasta limpiar parques, calles y zonas costeras. Hemos reparado puertas, ventanas, pisos y paredes y, en algunos casos, contribuido a la construcción prácticamente completa de viviendas para personas extremadamente necesitadas y para activistas perseguidos. También hemos socorrido a familias damnificadas por huracanes y otros desastres.
Desde 2012, tras el devastador paso del huracán Sandy por el Oriente cubano, desarrollamos una estrecha cooperación humanitaria con la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), nuestro principal aliado, para ayudar a los más necesitados. Luego también con Cuba Decide.
El precio pagado ha sido enorme. A lo largo de estos quince años, más de 200 miembros y activistas vinculados a la UNPACU han pasado por las cárceles del régimen, y actualmente continúa siendo una de las organizaciones opositoras cubanas con mayor número de integrantes encarcelados. Nuestro liderazgo y nuestros activistas han procurado siempre dar ejemplo frente a la represión, manteniendo una posición firme tanto en las prisiones como en las calles, pueblos, ciudades y campos de Cuba.
Cuatro miembros de la UNPACU han muerto en las cárceles de la tiranía: Wilman Villar Mendoza, murió en huelga de hambre en 2012; Hamell Santiago Más Hernández, murió por tuberculosis en 2017 en el Combinado del Este; Pablo Moya Delá, murió en su casa en 2021, fue liberado cuando era evidente que no se salvaba; Manuel de Jesús Guillén Esplugas, murió luego de una brutal golpiza en prisión en 2024. Todos mártires de la lucha por la libertad de nuestra patria.
La UNPACU trabaja y coopera con la FNCA, las Damas de Blanco, Cuba Decide, Pasos de Cambio, el Directorio Democrático Cubano, la Asamblea de la Resistencia Cubana, el Partido del Pueblo, PDP, la Fundación Anticomunista Cubana, el Movimiento Opositores por una Nueva República, el Movimiento Democracia y con toda organización auténticamente comprometida con la libertad, la democracia, los derechos humanos y el bienestar del pueblo cubano. Nuestro principio ha sido claro: las diferencias legítimas no deben impedir la cooperación entre quienes persiguen el mismo objetivo fundamental, que es poner fin a la tiranía y abrir las puertas a una Cuba democrática.
Al arribar a este decimoquinto aniversario, la Unión Patriótica de Cuba no mira solamente hacia lo realizado. Mira, sobre todo, hacia lo que todavía falta por hacer. La UNPACU reafirma su compromiso con la lucha por la libertad de Cuba y trabaja en nuevas iniciativas, métodos y estrategias dirigidos a sumar al mayor número posible de cubanos, dentro y fuera de la Isla, y a dinamizar y potenciar las acciones cívicas contra la tiranía y a favor de una transición democrática.
Quince años de persecución, cárceles, golpizas, torturas, allanamientos y sacrificios no han conseguido apagar nuestra voluntad. Tampoco han hecho desaparecer nuestra vocación de servicio. Luchar por Cuba significa enfrentar la opresión y la represión, pero también alimentar al hambriento, asistir al enfermo, acompañar al preso, proteger al vulnerable y no abandonar jamás a quien necesita ayuda.
En este aniversario, la UNPACU invita a todo cubano que quiera ofrecer su mejor aporte, de manera firme, comprometida, valiente y digna, a que luchemos juntos y potenciemos la lucha por una Cuba libre, democrática y próspera. Quince años después de aquel 24 de agosto nuestro compromiso continúa siendo el mismo: libertad, democracia, derechos humanos y bienestar para todo el pueblo de Cuba.
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