El activista cubano Oscar Casanella revivió en una entrevista con Tania Costa, en CiberCuba, el momento en que agentes de la Seguridad del Estado lo golpearon brutalmente durante la marcha LGTBI independiente de La Habana del 11 de mayo de 2019, una experiencia que describió con una frase contundente: «Yo pensé que ese día iba a morir».
Casanella explicó que acudió a aquella manifestación acompañando a su amigo Ariel Ruiz Urquiola y por solidaridad con la comunidad LGTBI, con quienes había convivido durante sus estudios en la Facultad de Biología. «No, no soy gay, pero tengo muchos amigos que sí son gays. En ese momento fui, sobre todo, acompañando a mi amigo Ariel Ruiz Urquiola», declaró. Su postura ante la diversidad sexual la resumió con claridad: «El problema es si las personas son buenas o malas, no qué hagan con su vida íntima».
La marcha había sido convocada de forma espontánea en redes sociales tras la cancelación por parte del CENESEX —el Centro Nacional de Educación Sexual dirigido por Mariela Castro— de la duodécima edición de la conga oficial contra la homofobia y la transfobia. Entre 200 y 300 personas avanzaron por el Paseo del Prado hacia el Malecón con consignas como «Sí se puede», hasta que la policía y agentes vestidos de civil la dispersaron.
Casanella reconoció que su presencia en la marcha fue «un pésimo error de cálculo». Confiaba en que la cobertura de la prensa internacional y la presencia de diplomáticos —entre ellos Mara Tekach, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba— disuadirían al régimen de actuar con violencia. «Yo no pensé que ellos fueran a atreverse a hacer algo así en frente, porque, además, yo estaba manifestándome pacíficamente», señaló. Fue a la marcha con su esposa y su hijo, de apenas un año de edad.
La represión no tardó en llegar. Agentes de la Seguridad del Estado lo identificaron por su nombre y lo sacaron de la manifestación a la fuerza. «Me agarraron del brazo, me sacaron de la manifestación con nombre y apellido: 'Óscar Casanella, tú no vas a seguir manifestándote, tú no vas a seguir en esta marcha'».
Tras inmovilizarlo detrás de un parabán de obra ubicado en Prado y San Lázaro, comenzó la agresión. «Ellos fueron brutales porque ellos ahí lo que están haciendo es tratando de esposarme y finalmente me esposan. Y después empieza la golpiza», relató.
La periodista independiente Mónica Baró Sánchez filmó parte de la agresión y fue testigo de cómo los agentes golpearon a Casanella en la frente. Una corresponsal de una agencia internacional también captó el momento en que intentaban inmovilizarlo. Al día siguiente, Casanella fue fotografiado con las lesiones visibles, y el 21 de mayo presentó una denuncia ante la Fiscalía Militar por lesiones, privación de libertad y coacción, aportando fotos y videos como prueba.
El relato surgió en el contexto de la entrevista que Tania Costa realizó para CiberCuba, motivada en parte por unas palabras del también activista Luis Manuel Otero Alcántara, quien había señalado sobre Casanella: «No sé si Óscar es gay, pero Óscar estaba allí». La participación de un hombre heterosexual en aquella marcha fue, según la conductora, algo llamativo en una sociedad marcada por el machismo.
Casanella tenía que comparecer este viernes 28 ante un juez de inmigración en Miami, dentro de su proceso de remoción que lleva más de un año sin resolverse desde que su audiencia final de asilo se celebró en junio de 2025 sin veredicto. La nueva audiencia apareció de forma inesperada en agosto de 2026, sin que ni él ni su abogada la anticiparan. Ahora se lo han aplazado a enero de 2027.
Archivado en:
