
A días del inicio del curso escolar 2026-2027, talleres textiles de la provincia de Camagüey producen uniformes escolares a un ritmo dictado por los apagones: cuando hay electricidad, las máquinas funcionan; cuando no, las costureras se llevan el trabajo a sus casas.
En el taller de confecciones del municipio de Guaymaro, un trabajador resumió sin rodeos la situación: «En el horario que haya corriente nos incorporamos a trabajar. La otra alternativa es que nuestras costureras se llevan operaciones que son pequeñas para su casa para adelantar».
Al momento del reportaje, ese taller tenía en producción 2,662 unidades de camisa de primaria y había entregado ya 1,502 a almacenes centrales y tiendas.
Durante el primer semestre del año, el mismo taller concluyó cerca de 5,000 sayas de educación primaria, todo ello con equipos deteriorados que el colectivo mantiene en funcionamiento a fuerza de esfuerzo.
«Tenemos un compromiso exactamente con el país, con la población, esos niños que comienzan las clases ahora en estos momentos y que no le hemos podido entregar en tiempo y forma sus uniformes. Nosotros sí, ponen la corriente y ya estamos aquí, pero no nos da abasto para trabajar tres, cuatro horas para satisfacer la necesidad del consumidor», reconoció uno de los operarios del taller de Guaymaro.
En el municipio de Sibanicú, otro taller trabaja sábados, domingos y horas extra para recuperar los atrasos acumulados. «Estamos trabajando en la confección de uniformes 2026-2027, esa ya es de politécnico, secundaria y preuniversitaria. Mientras que allá estamos trabajando, trabajamos sábado, domingo, horas extra», explicó un trabajador de ese colectivo.
Ante la incapacidad de la industria estatal para cubrir sola la demanda, el gobierno provincial orientó buscar encadenamientos con el sector privado.
Una empresaria camagüeyana respondió al llamado y organiza su jornada en dos turnos: «En las mañanas cumplimos nuestra demanda y en la tarde colaboramos entonces con el encargo estatal», confeccionando camisas, faldas y shorts de primaria para el Estado.
La tarea es monumental: la producción debe cubrir la matrícula de más de 700 instituciones educativas en la provincia. Y el panorama nacional es aún más sombrío.
La demanda de uniformes ronda los 3,6 millones de prendas, pero la producción alcanzó apenas entre 2,2 y 2,3 millones, lo que significa que solo el 20% de la matrícula nacional recibirá uniformes nuevos al arranque del curso.
El Ministerio de Educación anunció que ningún niño será excluido de clases por no contar con uniforme y que se flexibilizarán las exigencias de vestimenta, una medida que refleja la magnitud del déficit.
El curso escolar 2026-2027 arranca el 1 de septiembre en condiciones que las propias autoridades califican de «excepcionales», con menos horas de clase y ajustes territoriales de presencialidad.
Camagüey enfrenta además un déficit de casi 3,000 maestros para atender a más de 95,000 estudiantes en 690 escuelas, y en julio pasado docentes de la provincia denunciaron llevar dos meses sin cobrar sus salarios.
La crisis eléctrica que condiciona cada costura en los talleres camagüeyanos es la misma que en agosto de 2026 dejaba simultáneamente sin electricidad a entre el 65% y el 68% del país en las horas de mayor demanda, según datos de Infobae, convirtiendo la confección de un simple uniforme escolar en una carrera contra los apagones.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de uniformes escolares en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué la confección de uniformes escolares en Camagüey depende de la electricidad?
La confección de uniformes escolares en Camagüey depende de la electricidad debido a los apagones frecuentes que afectan el funcionamiento de los talleres textiles. Cuando hay electricidad, las máquinas pueden operar; de lo contrario, las costureras deben llevar el trabajo a sus casas para avanzar en la producción.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante el déficit de uniformes escolares?
El gobierno cubano ha flexibilizado las exigencias de vestimenta escolar, permitiendo que los estudiantes asistan a clases sin uniforme si es necesario. Además, se han buscado encadenamientos con el sector privado para aumentar la producción de uniformes.
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¿Cuál es la situación actual de la producción de uniformes escolares en Cuba?
La producción de uniformes escolares en Cuba es insuficiente, alcanzando entre 2,2 y 2,3 millones de prendas frente a una demanda de 3,6 millones. Esto significa que solo alrededor del 20% de los estudiantes recibirán uniformes nuevos al inicio del curso escolar 2026-2027.
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¿Cómo afecta la crisis eléctrica a otros sectores en Camagüey?
La crisis eléctrica en Camagüey afecta no solo la confección de uniformes, sino también la educación y la salud. La provincia enfrenta un déficit de casi 3,000 maestros, y los apagones han provocado situaciones críticas en hospitales, como el incendio de un generador en un hospital pediátrico.
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