Madre cubana dice basta: «Mis hijos no van a la escuela mientras no puedan dormir»

Niños cubanos van a la escuela luego de largas noches de apagón (Imagen de referencia) © Collage Facebook/Dayana Garcia y CiberCuba/Sora
Niños cubanos van a la escuela luego de largas noches de apagón (Imagen de referencia) Foto © Collage Facebook/Dayana Garcia y CiberCuba/Sora

Una madre cubana lanzó un fuerte mensaje tras el inicio del nuevo curso escolar y aseguró que no enviará a sus hijos a clases mientras los apagones no les permitan dormir y descansar, en medio de una crisis que, según relata, también le impide garantizarles alimentación, agua fría y otras necesidades básicas.

Marianela Hernández hizo pública su decisión este martes en el grupo de Facebook Alamar calle ancha, el mismo día del comienzo del curso escolar 2026-2027 en Cuba.

«Cuando los cubanos aprendamos a decir basta entonces habrá un cambio en este país», comenzó su publicación.

La mujer se describió como una madre «agotadísima» de ver a sus hijos crecer sin perspectivas y de comprobar cómo la crisis cotidiana afecta aspectos tan elementales como dormir o alimentarse.

Hernandez explicó que incluso comprar alimentos se convierte en un problema debido a los prolongados cortes eléctricos, porque la falta de refrigeración impide conservarlos.

También dejó claro que habla desde la realidad de una familia que no dispone de recursos para comprar soluciones alternativas ante los apagones.

«Soy cubana de a pie, que el dinero no me da para paneles y EcoFlow para poder por lo menos dar refrigeración al picadillo», señaló.

La madre aseguró estar cansada de no poder garantizar «las necesidades básicas que cualquier ser humano necesita» y, sobre todo, de pensar que sus hijos podrían continuar atrapados en una situación que, según ella, empeora cada día.

«Y lo peor, ver a mis hijos que seguirán en esta miseria que cada día es peor», lamentó.

El comienzo de las clases terminó por aumentar su frustración. Según relató, su hija sufrió fatigas después de pasar la noche prácticamente sin dormir y permanecer más de una hora de pie bajo el sol mientras esperaba el comienzo de la actividad por el inicio del curso.

Para Hernandez, el regreso a las aulas abre ahora lo que calificó como «una nueva tortura para los niños y más aún para los padres».

Entre esas dificultades mencionó la necesidad de buscar agua y electricidad para lavar los uniformes escolares.

Afirmó que, en la escuela de sus hijos, los profesores exigen el uniforme y que los alumnos que acudan con ropa de civil no pueden entrar, una situación que contrastó con las carencias que padecen muchas familias.

«Buscar agua y corriente para lavar los uniformes porque en la escuela los profesores son de otro planeta que no tienen necesidades y te exigen que si van en civil no entran a la escuela», denunció.

Varias personas reaccionaron precisamente a ese punto y señalaron que el Ministerio de Educación había anunciado flexibilidad en el uso del uniforme dadas las dificultades con la electricidad y el agua.

Una de ellas escribió que «desde el curso pasado hay flexibilidad con el uso del uniforme», mientras otra insistió en que «hasta la ministra dijo que no es obligatorio el uniforme dada las condiciones con las que estamos viviendo».

La madre también puso sobre la mesa otro de los problemas diarios del regreso a clases: conseguir la merienda de los niños y mantener agua o refrescos a una temperatura soportable durante las extensas jornadas escolares.

«Tortura de buscar merienda para los niños, tortura tomarse su agua y refresco caliente entre tanto calor», fueron sus palabras exactas.

Su conclusión fue aún más dura: considera que los propios padres terminan sometiendo a sus hijos a más dificultades cuando los envían a la escuela después de noches sin dormir y en condiciones de escasez.

«Yo como madre me sacrifico para ponerles un plato de comida, no muy bueno, pero por lo menos que puedan decir que comieron algo, pero no les puedo pedir a unos niños que se sacrifiquen por algo que ya aquí no tienen futuro», concluyó.

La publicación generó numerosas reacciones, muchas de ellas de madres y padres que dijeron identificarse con la situación. «Los míos, si yo no puedo hacerle comida y desayuno para que se alimenten bien, no van a la escuela», comentó una persona.

Otra relató una situación similar con su hijo: «¿Cómo se hace un desayuno —digo un pedazo de pan duro y algo líquido— en pleno apagón? Mi hijo tiene que salir a las 6:00 a.m. para poder llegar a la escuela. Después de una noche en apagón».

Esa persona aseguró que tampoco enviará a su hijo cuando no pueda prepararle algo para desayunar y llevar consigo: «Yo no puedo dejar que esté casi ocho horas en la calle con solo un pedazo de pan».

Entre las reacciones también hubo denuncias sobre la falta de alimentos. Una persona aseguró que en una zona de La Habana no había encontrado pan en la panadería durante dos días porque «no ha entrado la harina». 

Otros cuestionaron que, dadas las condiciones actuales, los niños permanezcan durante toda la jornada en los centros escolares.

Una persona propuso que las clases se limitaran a una sola sesión y criticó que algunas escuelas pidan a las familias enviar tanto merienda como almuerzo.

«Con tanta situación que hay no entiendo cuál es la obsesión por mantener el día entero a los niños en las escuelas», escribió.

«Ellos no pueden exigir algo que no te dan ni la oportunidad de adquirir», señaló un comentario, mientras otro sostuvo que cada familia debe decidir cuándo su hijo está en condiciones de asistir a clases.

Varias respuestas apoyaron directamente la decisión de Hernandez. «Eso deberían hacer todas las madres», escribió una persona.

Otra aseguró: «Los míos tampoco van»; y una más afirmó: «Así es como hay que hacer, no mandarlos a la escuela a ver qué pasa».

También aparecieron opiniones contrarias. Una persona advirtió que mantener a los niños fuera de las aulas podría terminar perjudicándolos académicamente, mientras otras señalaron que los padres sí pueden enviarlos con ropa de civil y reclamar ante la escuela cuando consideren excesivas determinadas exigencias.

El mensaje de Hernandez aparece en un momento especialmente difícil para las familias.

El curso escolar comenzó este martes en medio de apagones masivos, después de una jornada en la que el servicio eléctrico estuvo afectado durante las 24 horas y con déficits de generación superiores a los 2,000 MW.

La propia ministra de Educación había reconocido antes del inicio de las clases el impacto que las noches sin electricidad podían tener sobre estudiantes y familias, en un escenario marcado además por problemas con uniformes, materiales escolares, alimentación y cobertura docente.

El malestar social por las condiciones que enfrentan los menores también quedó reflejado este martes en Arroyo Naranjo, donde varias madres bloquearon una calle junto a sus hijos para reclamar una solución a problemas que afectaban el comienzo del curso.

Preguntas frecuentes sobre la crisis educativa y energética en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué las madres cubanas están decidiendo no enviar a sus hijos a la escuela?

Las madres cubanas están decidiendo no enviar a sus hijos a la escuela debido a las condiciones inadecuadas que enfrentan, como los apagones prolongados que impiden un descanso adecuado, la falta de alimentos y la imposibilidad de garantizar necesidades básicas como agua y refrigeración. Estas condiciones afectan el rendimiento escolar de los niños y su bienestar general.

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¿Qué impacto tienen los apagones en la vida cotidiana de las familias cubanas?

Los apagones en Cuba tienen un impacto devastador en la vida cotidiana de las familias. La falta de electricidad afecta la capacidad de conservar alimentos, cocinar y descansar adecuadamente. Además, los apagones prolongados intensifican el calor, aumentan la presencia de mosquitos y dificultan el acceso al agua potable, generando un ambiente insostenible para muchas familias.

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¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno cubano ante la crisis energética y educativa?

El gobierno cubano ha intentado implementar medidas de flexibilidad, como permitir que los estudiantes asistan a clases sin uniforme y ajustar las sesiones escolares según las condiciones energéticas. Sin embargo, estas medidas no han resuelto los problemas fundamentales, como la falta de electricidad y la escasez de alimentos, lo que ha generado críticas por parte de la población.

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¿Qué dicen las madres cubanas sobre el futuro de sus hijos en estas condiciones?

Muchas madres cubanas están preocupadas por el futuro de sus hijos en un contexto donde las condiciones de vida son cada día más difíciles. Expresan que sus hijos no tienen futuro en el país debido a la falta de oportunidades y condiciones básicas para un desarrollo adecuado. Esta situación ha llevado a algunas a considerar la educación en casa o incluso la emigración como alternativas.

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