«¡Estudia para ser alguien en la vida!»: Cubana cuenta cómo creyó en esa promesa y acabó decepcionada

Julia Elena Jareno Varcarcel y su madre © Facebook Julia Elena Jareno Varcarcel
Julia Elena Jareno Varcarcel y su madre Foto © Facebook Julia Elena Jareno Varcarcel

Julia Elena Jareño Varcárcel, licenciada en Educación por la Universidad de Las Tunas, publicó en Facebook un testimonio que resume décadas de contradicción estructural en Cuba.

La creadora de contenidos, especializada en lengua inglesa, explica cómo se esforzó durante más de la mitad de su vida estudiando, creyó en la promesa de que la educación la convertiría en «alguien en la vida», y al final fue su tía emigrada quien financió la laptop, la ropa y hasta el vestido de graduación.

«¡Estudia, mi hija! ¡Estudia para que seas alguien en la vida! ¡Y yo lo creí! Durante muchos años, juro que lo creí», escribe la autora al inicio de su relato.

Jareño se graduó en el curso 2020-2021 con un índice académico de 4,52 y trabajo de diploma calificado con cinco puntos, tras cinco años de carrera en el Centro Universitario Municipal de Puerto Padre. Sin embargo, el camino estuvo sembrado de preguntas que nadie supo responderle.

«¿Por qué el vendedor de dólares tenía un motor y mi profesor de Educación Física se movía en una bicicleta heredada de su abuelo? ¿Por qué el hombre que vendía carne de cerdo en la esquina tenía una casa bonita, mientras la doctora del consultorio vivía alquilada porque ni siquiera tenía una vivienda propia?», comenta en su publicación.

En Cuba, quienes más estudian no siempre son quienes mejor viven. En 2026, el salario básico del sector presupuestado quedó en 3,210 pesos cubanos mensuales. Los profesores universitarios cobran entre 6,130 y 8,880 pesos según categoría. Un médico recién graduado percibe alrededor de 7,045 pesos mensuales

El problema llega cuando quienes reciben esos salarios deben comprar un litro de aceite en 5,000 pesos. No pueden hacer vida social, no pueden soñar con reunir algún día el dinero suficiente para independizarse y comprar su propia casa, porque sus salarios no alcanzan para vivir y sus profesiones no son valoradas. 

El otro eje del relato es la emigración como sostén económico. «Mi laptop, mis zapatos, mi ropa, mi alimentación y hasta la ropa que llevé en mi graduación fueron, en gran parte, subvencionados por mi tía. ¡Sí, mi tía! ¡Esa que emigró!», escribe Jareño.

«La emigración no solamente se llevó personas. También terminó convirtiéndose, durante generaciones, en una fuente de ingresos para las familias que quedaron en Cuba. Mientras unos estudiaban, trabajaban y sobrevivían dentro de la isla, otros, desde fuera, enviaban dinero, ropa, comida, medicinas, electrodomésticos, zapatos y hasta lo necesario para que sus familiares pudieran graduarse. Por eso, cuando me dicen que todo era gratis, siempre pienso: ¿Gratis para quién?», dijo.

Casos similares que han resonado en Cuba

El testimonio de Jareño no es un caso aislado. Desde hace años se documentan historias de profesionales que ganan más como choferes o vendedores informales que ejerciendo sus carreras.

En enero de 2026, una cubana en TikTok desmontó el mito de la educación gratuita señalando los costos reales que asumen las familias.

Los comentarios bajo la publicación reproducen el mismo patrón. Una lectora lo define con precisión: «Es algo que arrastramos por años, una pirámide invertida: un profesional vive con un salario miserable, contrario a alguien que ni siquiera llegó al bachiller y genera ganancias por encima de su capacidad».

Otra comentarista, que abandonó la medicina junto con su especialidad y su maestría, lo resume sin rodeos: «Hice cuentas y la cuenta no daba para mantener a mi hijo y vivir como persona. Me convertí en trabajadora por cuenta propia. No soy rica, pero soy persona. Cuando era profesional no era persona».

Una profesional con dos licenciaturas y título de oro escribe que después de veinte años es mantenida por su hijo porque su salario no le alcanza ni para una semana.

Una contadora que trabajó cuatro décadas no puede retirar más de 1,000 pesos de su pensión. Una economista graduada en 1995 declara que todavía está esperando que le cambie la vida.

Otros comentaristas rescatan el valor del conocimiento más allá del sistema: «Lo bueno de estudiar es que aunque aquí no te sirve para nada un título, te sirve ese conocimiento para irte de este país y abrirte camino en otro», apunta una lectora.

La formación académica sí abre puertas, pero para muchos cubanos la única que termina abriéndose es la de la salida del país.

Preguntas frecuentes sobre la realidad económica y social en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué los profesionales en Cuba, como médicos y profesores, enfrentan dificultades económicas?

Los salarios de los profesionales en Cuba son extremadamente bajos en comparación con el costo de vida. Por ejemplo, un médico puede ganar alrededor de 7,045 pesos mensuales, mientras que el costo de productos básicos como el aceite o un cartón de huevos puede consumir gran parte de este ingreso. Esto se agrava por la inflación y la devaluación del peso cubano.

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¿Cómo afecta la emigración a las familias cubanas?

La emigración se ha convertido en una fuente crucial de ingresos para muchas familias en Cuba. Los familiares que residen en el extranjero envían dinero, ropa y otros recursos esenciales que ayudan a sostener a quienes permanecen en la isla. Esto refleja la dependencia económica de las remesas frente a los bajos salarios en Cuba.

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¿Qué contradicciones enfrenta el sistema educativo cubano según las experiencias personales?

El sistema educativo cubano enfrenta una paradoja donde la educación no garantiza una mejora en la calidad de vida. Muchos profesionales encuentran que trabajos informales o emprendimientos son más rentables que ejercer sus carreras. Además, el conocimiento adquirido en la universidad muchas veces solo se valora fuera del país, estimulando la emigración.

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¿Cuáles son las principales críticas hacia el régimen cubano en términos salariales?

La principal crítica es que los aumentos salariales no compensan la inflación ni el alto costo de vida. Aunque ha habido incrementos en los salarios de médicos y profesores, estos no son suficientes para cubrir necesidades básicas, lo cual genera indignación y burla entre la población. La desproporción entre salarios y precios continúa siendo un problema estructural no resuelto.

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¿Por qué algunos profesionales cubanos optan por trabajos informales o emigración?

Los profesionales cubanos suelen encontrar mejores oportunidades económicas en trabajos informales o en el extranjero. La falta de valorización de sus títulos y conocimientos en el mercado laboral cubano, combinado con los bajos salarios, lleva a muchos a buscar alternativas más rentables fuera de sus profesiones o del país.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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