
El escritor cubano Rafael de Águila volvió a denunciar públicamente este sábado que el Parque Almendares, instalación recreativa estatal de La Habana, somete a los vecinos de sus alrededores a música a alto volumen durante varias horas continuas, sin que la administración del lugar tome medidas.
"Después de varios días de silencio o música en volumen razonable regresa el 'legendario' Parque Almendares a molestar con su ruido infernal por 7 horas a la 'familia cubana' que vive en sus alrededores", indicó De Águila en su más reciente crítica sobre la situación, compartida a través de su perfil en Facebook.
En una publicación anterior, el narrador explicó que el sistema de audio del parque proyecta música -en ocasiones de género mexicano- en un radio de 400 metros a la redonda, "quieras o no", y en al menos uno de los episodios denunciados la emisión se extendió hasta las 7 de la tarde.
Subrayó que entre los afectados hay enfermos que necesitan descansar y trabajadores nocturnos que no pueden conciliar el sueño. "Hay enfermos que desean descansar. Seres que laboran de noche y no pueden dormir porque el infernal ruido lo hace imposible", advirtió en otra de sus publicaciones.
De Águila fundamenta sus denuncias en la legislación cubana. Cita expresamente la Ley 81 de 1997 (Ley del Medio Ambiente), artículo 152, que obliga a los organismos competentes a fijar normas sobre niveles permisibles de ruido, investigar sus fuentes y definir responsabilidades para su eliminación.
"Están violando leyes de la normativa legal vigente. Basta!", exigió el escritor, quien también invocó el principio de que "el derecho a ofrecer un servicio termina donde comienza el derecho a no sufrir por la comunidad".
Ante la falta de respuesta oficial, De Águila llamó a los vecinos a presentar quejas colectivas ante la administración del parque y a explorar alternativas legales.
"La diversión de unos no puede significar la molestia de otros", sostuvo, mientras pidió que sus publicaciones se hicieran virales.
El caso se inscribe en un patrón más amplio de contaminación sonora generada por instalaciones estatales en La Habana. En julio, el Estadio Latinoamericano fue denunciado por funcionar como discoteca hasta las cuatro de la madrugada.
En junio, vecinos de Nuevo Vedado señalaron que resultaba insoportable el ruido continuo del grupo electrógeno de la estatal y única Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa).
En agosto, la policía de La Habana decomisó bocinas y multó a bicitaxistas en Centro Habana por mantener la música alta, mientras las denuncias contra instalaciones estatales como el Parque Almendares no registran respuesta oficial documentada.
La normativa cubana —Ley 81/1997, Decreto-Ley 200/1999 y la norma NC 26:2012— prevé multas de 200 a 2,250 pesos por infracciones acústicas, pero su aplicación frente a entidades del Estado es, según los propios afectados, prácticamente inexistente.
Preguntas frecuentes sobre la contaminación sonora en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el problema con el Parque Almendares en La Habana?
El Parque Almendares, una instalación recreativa estatal en La Habana, ha sido denunciado por someter a los vecinos a música a alto volumen durante varias horas continuas, sin que la administración tome medidas para controlar el ruido. Este problema afecta a residentes, incluyendo enfermos y trabajadores nocturnos que necesitan descanso.
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¿Qué dice la legislación cubana sobre la contaminación sonora?
La legislación cubana, específicamente la Ley 81 de 1997 (Ley del Medio Ambiente), establece que los organismos competentes deben fijar normas sobre niveles permisibles de ruido, investigar sus fuentes y definir responsabilidades para su eliminación. Se prevén multas de 200 a 2,250 pesos por infracciones acústicas, pero su aplicación frente a entidades del Estado es casi inexistente.
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¿Cómo afecta la contaminación sonora la salud de los cubanos?
La exposición sostenida a niveles de ruido por encima de los límites establecidos puede causar insomnio, estrés, irritabilidad y un mayor riesgo cardiovascular. La Organización Mundial de la Salud advierte que la exposición a ruidos por encima de 45 dB puede tener estos efectos negativos en la salud. En Cuba, la normativa establece límites de 55 dB diurnos y 45 dB nocturnos en zonas residenciales.
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¿Qué otros lugares en Cuba enfrentan problemas similares de ruido?
Además del Parque Almendares, otros lugares en Cuba enfrentan problemas de contaminación sonora. Por ejemplo, el Estadio Latinoamericano fue denunciado por funcionar como discoteca hasta altas horas de la madrugada, y los generadores de ETECSA en Nuevo Vedado generan ruido continuo que afecta a los vecinos. Estas situaciones reflejan un patrón más amplio de contaminación sonora en instalaciones estatales.
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