
Corea del Norte reconoció este lunes que el pasado sábado realizó un «ejercicio conjunto de ataque con fuego» que incluyó el lanzamiento de misiles balísticos de corto alcance, según confirmó la agencia estatal norcoreana KCNA.
La maniobra se produjo apenas un día después de que Corea del Sur, Estados Unidos y Japón concluyeran el ejercicio trilateral «Freedom Edge».
El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur había detectado el sábado, alrededor de las 5:20 hora local, el lanzamiento de varios proyectiles balísticos de corto alcance desde la ciudad portuaria de Wonsan, en la costa este del país, con dirección al mar de Japón. Según informó Reuters, los misiles recorrieron aproximadamente 250 km antes de caer al mar.
KCNA detalló que en el ejercicio participaron cinco unidades del ejército y se probaron múltiples sistemas de armas: drones de ataque de diversos tipos, misiles de crucero tácticos, lanzacohetes múltiples de gran calibre de presión térmica y misiles balísticos tácticos. La agencia afirmó que «todos los sistemas demostraron el enorme poder destructivo del fuego al alcanzar los objetivos con una precisión del 100%».
Un director de artillería citado por KCNA aseguró que el ejercicio elevaría la moral de las tropas y mejoraría su capacidad para «destruir completamente al enemigo» en el momento en que se ordene.
El analista Lim Eul-chul, profesor del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Universidad Kyungnam en Seúl, subrayó que «no fue una prueba de un solo sistema de armas, sino una demostración de una red de ataque integrada», capaz de coordinar drones, misiles de crucero, misiles balísticos y artillería de cohetes bajo un mando unificado.
Según el experto, Pyongyang también recopila datos operativos para el despliegue real y ensaya tácticas orientadas a saturar los sistemas de defensa antimisiles de Corea del Sur y EE.UU. mediante ataques simultáneos con armas de distintas características de vuelo.
La ausencia de Kim Jong-un en el ejercicio y el retraso de dos días en la publicación del informe oficial llevaron a Lim a concluir que Pyongyang buscó presentar el evento como un ejercicio «técnico y práctico» mientras calibraba las tensiones con Washington.
El lanzamiento se enmarca en un momento diplomático ambiguo. El presidente Donald Trump había ordenado reducir el ejercicio anual «Ulchi Freedom Shield» como gesto de acercamiento hacia Pyongyang, y a mediados de agosto afirmó haber tenido intercambios «muy positivos» con Kim y esperar reunirse con él antes de fin de año.
Sin embargo, Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, declaró no estar al tanto de ninguna comunicación reciente entre Washington y Pyongyang.
El patrón de acercamiento y tensión no es nuevo: en su primer mandato, Trump y Kim pasaron de amenazas mutuas a tres cumbres históricas que finalmente no produjeron ningún acuerdo nuclear. Ahora, mientras Trump vuelve a tender la mano, Corea del Norte sigue lanzando misiles y profundizando su alianza militar con Rusia, a la que ha enviado entre 14,000 y 15,000 soldados para combatir en Ucrania.
El lanzamiento del sábado sería el 13.º evento conocido de misiles balísticos norcoreanos en lo que va de 2026, una cifra que ilustra la brecha entre la retórica diplomática y la realidad sobre el terreno.
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