
David Petraeus, exdirector de la CIA y general retirado del Ejército de Estados Unidos, se encontraba en la estación de Yahodyn, en el oeste de Ucrania, en el momento exacto en que un dron ruso impactó un tren de pasajeros el domingo, según informó la operadora ferroviaria ucraniana Ukrzaliznytsia a CNN.
Minutos antes del ataque, un tren diplomático que transportaba al exprimer ministro británico Boris Johnson, al exprimer ministro sueco Carl Bildt y otros altos funcionarios europeos de seguridad había abandonado esa misma estación anticipadamente, precisamente por la «amenaza constante de ataques rusos», según explicó Ukrzaliznytsia.
El convoy diplomático ya había cruzado hacia territorio polaco cuando el dron alcanzó la locomotora del tren de pasajeros en la ruta Kiev-Varsovia, a apenas dos kilómetros de la frontera con Polonia.
Petraeus viajaba en un tren separado que aún permanecía en la estación de Yahodyn en el momento del impacto. No se reportaron víctimas en el ataque.
La operadora ferroviaria señaló que, aunque aún estaba precisando los detalles, era «muy probable» que el dron hubiera tenido como objetivo deliberado el tren de los funcionarios.
Todos los mencionados habían participado en la conferencia de seguridad internacional Yalta European Strategy (YES), celebrada en secreto en el sótano de un hotel del centro de Kiev los días 11 y 12 de septiembre, con cerca de 700 participantes de 28 países.
Bildt describió la cercanía del impacto desde su propia perspectiva: «Este no era nuestro tren, sino el que venía minutos después de nosotros en el cruce fronterizo con Polonia», escribió en X junto a un video del momento en que el dron golpeó el convoy mientras los pasajeros huían.
Johnson, por su parte, condenó el ataque cuestionando «qué lógica retorcida llevó a Putin a volar una locomotora ucraniana estacionaria» y añadió: «Lo que sí podemos afirmar con certeza es que este es el tipo de ataque aleatorio e insensato que los ucranianos soportan cada día, incluso en ferrocarriles civiles».
El canciller ucraniano Andrii Sybiha enmarcó el episodio como una amenaza directa al bloque occidental: «Este es el terror de Putin tocando directamente las puertas de la UE y la OTAN».
El mismo domingo, otro dron ruso atacó una gasolinera en la misma localidad de Yahodyn, provocando un incendio y cerrando brevemente el paso fronterizo, uno de los principales corredores para el ingreso de ayuda militar y humanitaria occidental a Ucrania.
El ministro de Exteriores polaco Radoslaw Sikorski, presente en Kiev, calificó los ataques de «una escalada» y advirtió que representan «otro gran desafío para Ucrania, pero también para las futuras víctimas potenciales de la agresión rusa».
Rusia, por su parte, justificó la acción a través de su agencia estatal TASS, afirmando que sus fuerzas atacaban «instalaciones de infraestructura ferroviaria en el oeste de Ucrania utilizadas para transportar cargas militares desde países europeos».
El ministro de Defensa polaco confirmó que un dron cayó a un kilómetro de la frontera polaca y otro a cinco kilómetros, en el marco de una escalada sostenida de Rusia contra infraestructura civil en el oeste de Ucrania.
El ataque al tren se produce menos de una semana después de que un dron ruso violara el espacio aéreo de Moldavia cuando el presidente ucraniano Volodimir Zelenski estaba a punto de despegar desde el aeropuerto de Chișinău, en una secuencia de incidentes que Kiev y sus aliados interpretan como una escalada deliberada de Moscú hacia las fronteras de la OTAN.
El ministro de Defensa británico Wes Streeting cerró la jornada con una advertencia: «Los ataques temerarios y peligrosos contra infraestructura civil tan cerca de Polonia subrayan la amenaza de seguridad más amplia que representa Rusia».
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