
Donald Trump anunció este lunes que Ucrania y Rusia habían llegado a un acuerdo para suspender mutuamente los ataques contra infraestructuras energéticas, según informó la agencia EFE.
El mandatario estadounidense publicó el anuncio en su cuenta de Truth Social en medio de una escalada de los precios del combustible que amenaza su posición política de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
«Ucrania ha aceptado no atacar objetivos energéticos rusos. Rusia ha aceptado hacer lo mismo», escribió Trump, quien aprovechó la publicación para añadir que «el aumento del precio del diésel en el mundo se debe sobre todo a la guerra entre Rusia y Ucrania, no a Irán».
El anuncio llegó un día después de que Trump, durante su visita a Irlanda el fin de semana, presionara públicamente al presidente ucraniano Volodimir Zelenski para que detuviera los ataques contra instalaciones rusas de diésel.
«Zelenski tiene que hacer una cosa. Tiene que dejar de inutilizar el diésel en Rusia», declaró Trump a periodistas. «Que ataque otros objetivos, pero no el diésel, porque está provocando una escasez de diésel», agregó.
Sin embargo, Zelenski matizó de inmediato el alcance del anuncio. En una publicación en su cuenta de X, el mandatario ucraniano aclaró que no existe ningún acuerdo oficialmente confirmado y que Kiev únicamente ha «propuesto que sus socios cierren un acuerdo con Rusia que ponga fin a la destrucción de infraestructuras críticas».
Zelenski condicionó cualquier cese de ataques ucranianos a garantías concretas por parte de los aliados occidentales. «Si nuestros socios están dispuestos a garantizar que Rusia renuncie de verdad a atacar nuestro sistema eléctrico, otras instalaciones energéticas, infraestructuras críticas y rutas de suministro de alimentos, entonces, por supuesto, nosotros estamos preparados para asegurar la correspondiente suspensión de nuestros ataques», escribió.
El presidente ucraniano también expresó escepticismo sobre la voluntad rusa de cumplir cualquier compromiso, advirtiendo que el acuerdo no debería «desmoronarse» tras las elecciones rusas, en una referencia a la posibilidad de que Moscú busque únicamente un alivio temporal de la presión sobre sus precios de combustible.
Ucrania ha intensificado en los últimos meses sus ataques contra refinerías y depósitos de diésel rusos como parte de la estrategia de «sanciones de largo alcance» de Zelenski para desgastar la economía rusa.
Rusia, por su parte, lleva atacando sistemáticamente la infraestructura eléctrica y energética ucraniana desde el inicio de su invasión a gran escala en febrero de 2022, especialmente durante los periodos invernales.
No es la primera vez que se intenta una tregua de este tipo: en marzo de 2025, Trump ya anunció un cese al fuego en infraestructura energética tras conversar con Putin, pero Zelenski denunció que Rusia lo incumplió en más de 30 ocasiones.
El trasfondo político interno resulta determinante para entender el anuncio de Trump. El precio del diésel en Estados Unidos superó los seis dólares por galón por primera vez en la historia —alcanzando unos 6,06 dólares el 10 de septiembre—, lo que representa una presión enorme para la administración a menos de dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
El gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, respondió atacando al secretario de Energía, Chris Wright: «Todo el mundo sabía que la guerra de Irán de Trump iba a alterar el estrecho de Ormuz y disparar los costes», escribió en X.
Expertos señalan que la guerra en Oriente Medio —desencadenada a finales de febrero de 2026 tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán— ha tenido un impacto mucho mayor en los mercados energéticos globales que el conflicto en Ucrania.
Las fuerzas iraníes cerraron de facto el estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo transportado por mar, lo que disparó el precio del crudo hasta más de 126 dólares por barril en su pico.
Zelenski cerró su publicación con un llamado a la acción: «La guerra debe llegar a su fin. Y un paso de distensión en materia de infraestructuras críticas podría ser el primero hacia la paz. Esperamos propuestas concretas de nuestros socios».
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