Yezmin León, la cubana que convirtió los coditos en un negocio en expansión en Miami

Yezmin León, junto a su yerno Rodolfo Saccoman, muestra sus Coditos. Foto © CiberCuba

Yezmin León lleva 27 años preparando coditos crujientes para su familia en Hialeah, sin imaginar que esa receta de infancia traída desde Cuba terminaría convirtiéndola en empresaria. Hoy la conocen en redes sociales como «La Reina del Codito», y su marca CODITOS ya supera los 250 puntos de venta en el sur de Florida.

En una entrevista con Tania Costa, Yezmin León contó que este snack casero, surgido en tiempos de escasez de Cuba, siempre fue parte de su vida. «Es algo que siempre me gustó y es algo que he traído a mi generación y a mis nietos. Ellos aman los coditos».

Cada reunión familiar en su jardín de Hialeah incluía una bandeja de lo que en Cuba se conocía como «chicharrita» o «chicharrón de viento».

El punto de inflexión llegó cuando su yerno brasileño Rodolfo Saccoman, emprendedor en serie con seis empresas fundadas, probó el producto por primera vez.

«Lo que pasa es que Rodolfo (Saccoman), por una cosa o por otra, no los había probado... hasta que los probó y me dijo: ¿esto qué cosa es? Él se quedó sorprendido».

Lo que más sorprendió a Saccoman no fue solo el sabor, sino descubrir que nadie había convertido ese 'snack' en un producto comercial. Desde entonces, la marca creció hasta alcanzar cadenas como Sedano's, Presidente Supermarket y Navarro, y en junio de 2026 cerró una ronda de financiación pre-seed de 750,000 dólares con inversores como Blue Collective y Azoic Ventures.

Pero para Yezmin León, CODITOS carga algo más que un sabor: carga memoria colectiva. En la entrevista en CiberCuba reveló que decenas de cubanos se le han acercado para contarle que en la isla vendían coditos de forma clandestina para sobrevivir. «Mucha gente me dice: 'Yo hice mi casita, yo viví de eso, yo mantuve a mis hijos con esos coditos'».

Esa realidad contrasta con lo que fue posible en Miami. «Ahí todo era ilegal, no como en estos países que tú eres emprendedor y puedes desarrollar tu negocio», explicó Yezmin León. «Allá todo tenía que ser escondido y mucha gente los vendía de vecino a vecino, escondidito».

La prohibición del emprendimiento privado en Cuba obligó a generaciones enteras a comerciar en la sombra con productos tan simples como un puñado de pasta frita. Lo que allá era un riesgo, en Hialeah se convirtió en una marca con identidad propia, mascota incluida, y el lema «With love from Miami to the world».

Saccoman destacó en la entrevista que la historia detrás del producto es tan importante como el producto mismo: «No es solo que el producto está rico y la historia es maravillosa, pero nosotros hasta la mascota hicimos. Es el CODITOS. Tiene una historia bonita».

CODITOS se posiciona como un 'snack' vegano y de base vegetal, disponible en versión tradicional y con aceite de aguacate, apuntando a un segmento de consumidores que busca opciones sabrosas y saludables. La marca sigue el camino de otros emprendedores cubanos en Miami que han convertido recetas de la diáspora en negocios con distribución regional, aunque con el respaldo adicional de capital institucional que le abre la puerta a una expansión de mayor escala.

La receta tradicional de las chicharritas de coditos es la misma que Yezmin León aprendió de niña en Cuba y que hoy, con inversión y distribución profesional, aspira a llegar a mercados de todo el mundo.

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