
Mensajes con las consignas «Abajo Canel» y «Abajo Canel y el PCC» habrían aparecido en la fachada del Teatro Universitario de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV), en Santa Clara, en la noche del domingo 13 o la madrugada del lunes 14 de septiembre, coincidiendo con el inicio del curso escolar para los estudiantes de nuevo ingreso.
Las imágenes circularon en redes sociales a través de la cuenta de Instagram «Guapo y Fajao», que aseguró haberlas recibido directamente de una fuente anónima en el lugar.
La elección del escenario tiene una carga simbólica difícil de ignorar: la UCLV es el alma mater de Miguel Díaz-Canel, quien estudió allí ingeniería electrónica y se graduó en 1982. La propia institución le otorgó además un Doctorado en Ciencias Técnicas en mayo de 2021.
Las pintadas aparecieron, según las fuentes, precisamente para «echar a perder la inauguración del curso escolar», un acto de alto simbolismo político para el régimen.
Carlos Alejandro Rodríguez Martínez, quien se identifica como exalumno de la UCLV y compartió en Facebook una fotografía nocturna del edificio con el grafiti, la describió como «foto verificada» y precisó que el texto completo era «Abajo Canel y el PCC», aclarando que dos figuras cubrían las siglas del Partido Comunista de Cuba en la imagen. «Mi universidad, donde juré jamás poner los pies hasta el fin de la discriminación política», escribió.
Según el testimonio recibido por «Guapo y Fajao» —que la propia cuenta advierte no ha podido verificar de forma independiente—, las autoridades cubrieron rápidamente los mensajes con banderas cubanas y carteles del 26 de Julio, y posteriormente repintaron la fachada para borrar cualquier rastro.
La misma fuente afirma que se desplegó un operativo con agentes del DTI (Departamento Técnico de Investigaciones) y unidades caninas, lo que habría impedido obtener fotografías más cercanas, y que desde el inicio del curso se mantiene presencia policial permanente en la entrada del recinto.
El vínculo simbólico con la UCLV no se agota en Díaz-Canel. En esa universidad ejerce como profesora María del Carmen Hernández Carús, madre de Leticia Martínez Hernández, jefa de Comunicación de la Presidencia cubana y principal vocera del gobernante.
La madre ha protagonizado en más de una ocasión episodios que contrastan con el rol propagandístico de su hija: protestó públicamente por los apagones en diciembre de 2024 y volvió a generar polémica en julio de 2026.
Martínez Hernández, por su parte, criticó en octubre de 2022 a habaneros que protestaban por falta de luz, agua, comida y libertad, calificándolos de egoístas.
Las pintadas se inscriben en una tendencia documentada de protesta clandestina. El Observatorio Cubano de Conflictos registró en junio de 2026 un récord de 41 grafitis antigubernamentales en un solo mes, la cifra más alta desde que comenzó a contabilizarlos en septiembre de 2020.
En marzo de ese mismo año se contabilizaron 70 grafitis y distribución de volantes como parte de las llamadas «acciones de desafío al Estado policial». En La Habana y Bayamo también aparecieron carteles con mensajes similares ese mes.
«El régimen puede cubrir una frase con banderas y volver a pintar una pared, pero no puede ocultar el creciente descontento existente dentro de Cuba», concluyó «Guapo y Fajao» en su publicación.
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